27 junio 2008

65 horas


Demostremos a nuestros eurodiputados que si aprueban las 65 horas tendrán un problema, que los ciudadanos europeos estamos en contra de esta barbaridad.
¿Como hacerlo?
* 1.- Coloca el banner en tu web o blog
* 2.- Haz un post sobre el tema
* 3.- Envíalo por mail a todos tus amigos
* 4.-Hazle saber a los eurodiputados de tu país que NO LES VOTARÁS si aprueban la medida con su voto. Aquí tienes el listado de mails de los eurodiputados

Gerard de Nerval: "Aurelia y otros cuentos fantásticos"


"Estáis en la muerte mientras permanecéis en la vida; porque, cuando ya no estáis en vida, estáis más allá de la muerte; o, para decirlo mejor y terminar de una vez, la muerte no os concierne ni vivo ni muerto: vivo, puesto que sois; muerto, puesto que ya no sois".

La mano encantada
Gerard de Nerval



Sinceramente, prefiero la literatura realista. Sin embargo, de vez en cuando, me adentro en las fantasías de algunos escritores y, de una manera que puede llamarse adolescente, disfruto de ese refugio interior que busca todo inconforme inmaduro. Ahora leo esas fantasías con gran distanciamiento, y lo paso bien.
La mayoría de los relatos contenidos en este libro, que recoge una novelita corta, "Aurelia", y tres relatos fantásticos de Gerard de Nerval, pertenecen a la fascinación por lo oculto, por lo que un pueblo o un ser individual puede imaginar para distraerse de la realidad o alejar de sí aquello que no comprende. Hay un único relato que a mí particularmente no me parece fantástico, sino el relato de un loco, lo cual lo convierte automáticamente en realista. Si alguien cuenta sus sueños y sus delirios en una época de crisis psiquiátrica, ¿diremos que es literatura fantástica? Yo al menos no. Diré que nos están contando un rincón oculto de la realidad. Eso es exactamente "Aurelia" de Gerard de Nerval, el cual, como todo el mundo sabe, conocia perfectamente la realidad de la locura. Al empezar a leer se puede pensar que es uno de esos relatos románticos donde un enamorado venera el cadáver de su amada. Conforme se avanza en el relato se comprende que es el relato realista de los delirios de un loco. Ahí reside su interés y su calidad. Y aún otro detalle interesante: las continuas referencias al sueño lúcido, algo que la mayoría de los mortales experimentamos alguna vez, pero que algunos agraciados dominan perfectamente. Dicen que el dominio de este tipo de sueños favorece la salud mental. Nerval parecía reconocerlos y dominarlos, y no es precisamente un ejemplo de cordura.
Una cita de "Aurelia" sobre el sueño y su conexion con la vida de vigilia:

El sueño ocupa un tercio de nuestras vidas. Es el consuelo a las penas de nuestras jornadas o la pena de sus placeres; pero nunca he experimentado el sueño como descanso. Tras un adormecimiento de algunos minutos, una nueva vida comienza, libre de las condiciones del tiempo y del espacio, y sin duda semejante a lo que nos espera después de la muerte. ¿Quién sabe si entre las dos vidas no existe un lazo de union y si no es posible para el alma trabarlo desde ya?

Y aquí, unos enlaces interesantes para saber más del autor, que naturalmente abandonó este mundo por voluntad propia, no sin antes dejar una nota diciendo que no volvería a cenar.

25 junio 2008

Caballitos de mar: nuevos padres


Cuando yo era niña y compartía el dormitorio con mis hermanas menores, mi padre colgó en la lámpara de nuestra habitación con un fino hilo, un caballito de mar, que no es éste que veis en la foto. Éste de la foto es el que mis hijos tenían en su lámpara, colgado con un fino hilo, cuando eran pequeños. El delicado esqueleto, casi de encaje, de este animalillo marino está asociado en mi memoria con la infancia y la crianza, con sentimientos y matices de ternura.

Más adelante, en uno de esos documentales sobre animales marinos que dan en la televisión en horas algo soporíferas, pero que siempre suelen ser interesantes, me enteré de una de las características más curiosas de este pez tan extraño. Da a luz a sus hijos. La hembra pone sus huevos, el macho su esperma, como es natural, pero los huevos fecundados se alojan en el vientre del macho, no en el de la hembra, el cual los incuba el tiempo necesario y los expulsa en un verdadero parto multitudinario, con un esfuerzo agotador.

De pronto este animal me pareció, como también me parece el caballo de tierra, el verdadero caballo, un animal cargado de simbolismo. Era un macho que paría a sus hijos. No se asusten los varones. En absoluto se pretende que sean a partir de ahora ellos, merced a avances científicos, los que paran a nuestras crías. Sería contraproducente y harto peligroso. Esto funciona sólo como símbolo, no como invitación a la realidad. Recuerdo que en una tribu primitiva, creo que de África, cuando una mujer se pone de parto, el marido, sugestionado culturalmente, hace lo mismo que la mujer, se acuesta y sufre los mismos dolores y esfuerzos que su esposa: los antropólogos lo explican, siguiendo las razones que dan estos hombres y los mitos ancestrales, porque, según dicen, no quieren ser padres de sus hijos, sino madres también. No se trata de envidia de los varones por el alumbramiento, sino que así pretenden borrar la terribilidad del padre, el temor a la figura paterna, y desarrollar los instintos de aceptación del hijo y la ternura necesaria para cuidarlo como las mujeres.

Algunas veces he oído decir que los hombres actuales están desconcertados ante la liberación femenina, su independencia, su autonomía, el nuevo papel que les tocaría jugar en una sociedad igualitaria. Creo que en ese nuevo papel entraría el caballito de mar y los maridos paridores. Para explicarme mejor, el hombre nuevo tendría que desarrollar la ética del cuidado que desde tiempo inmemorial han desarrollado las mujeres por imposición secular. La ternura, el cuidado, la educación de los menores, no es algo marcado como femenino. Es cierto que hasta ahora ha sido así, pero la evolución de la sociedad humana no puede mantener a los hombres alejados de los valores que se han llamado femeninos. El hombre nuevo tendría que tener como emblema al caballito de mar.

23 junio 2008

Somerset Maugham: El filo de la navaja


En muchas ocasiones los libros llegan a mí de una manera casual y, naturalmente, no los leo en ese momento. Éste fue lanzado por El País en una colección de 2003, llamada Clásicos del siglo XX. No parecía mal que se hiciera una recolecta de las novelas, y libros en general, más populares o significativas del siglo pasado. Yo las recogí todas, pero tengo que decir que no las leí todas. Ésta se quedó en el montón de más adelante.
Había leído con anterioridad los cuentos de este autor británico, todos muy elegantes y, sobre todo, inteligentes. Recientemente leí "El velo pintado". Luego vino la correspondiente película, pero no fui a verla. Me suele ocurrir así, porque la "echaron" en el Thader. creo, y no estoy muy dispuesta a coger un coche para ver una película. Supongo que la veré cuando esté disponible en vídeo. De "El filo de la navaja" también hay película. Tendré que buscarla.

Ahora, hace una semana, cuando dejé a mi pobre Vázquez Montalbán, no sabía por dónde seguir mi afán devorador de libros. Encontré esta novela abandonada durante tanto tiempo y me decidí a leerla de una vez.

No me ha defraudado. Es larguísima y muy completa. Lo más valioso para mí es que retrata en determinada clase social bien acomodada los personajes que vitalmente han podido resultar más significativos del siglo pasado. Logra además que pensemos, como en una suerte de transmgración de las almas, que sucesivamente nos vayamos identificando en cada uno de ellos. Creo que eso ocurre sólo con las personas que hemos pasado buena parte de nuestra vida en el siglo anterior. No sé qué efecto perverso causaría en las nuevas generaciones de lectores. Quiero decir con esto que es una novela clásica por completo. Una herencia magnífica del siglo XIX. Está escrita en primera persona por un narrador testigo, el propio escritor, que se convierte en personaje hilo de todos los sucesos de la historia sin estar implicado en ninguno de ellos.

Presente en todas las historias está el enfrentamiento secular entre la espiritualidad y el materialismo. Gran conocedor de las líneas de pensamiento orientales, Maugham les da cabida en el personaje más simpático y atractivo de todos los que pueblan sus páginas: Larry Darrell.

Él llama a su novela "una novela apacible". Sí que lo es. Para leer tranquilamente, sin prisas, con la seguridad de que avanzará por sus propios medios.

Un precioso pensamiento sobre la belleza, recogido al paso de la novela:

"Aunque la rosa a mediodía haya perdido la belleza del alba, la belleza que entonces tenía no deja de ser verdadera".

Y a continuación nos aconseja:

"No hay nada permanente en el mundo, y somos necios cuando pedimos que algo perdure, pero no cabe duda de que seríamos aún más necios de no solazarnos con lo que tenemos mientras dura".

22 junio 2008

Erec y Enide


He sido una lectora bastante fiel de las novelas negras de Manuel Váquez Montalbán. De él me ha gustado la llaneza del discurso, el gusto por la buena mesa y sus incursiones a los sitios más peregrinos que uno se pueda imaginar, por ejemplo, Albacete o ciudades así, que nada parecen tener de novelesco. Sus intrigas policíacas siempre te arrastran, que también es de agradecer entre tanto novelista poetiso. El pobre ya se murió, no en Albacete ni en su querida Barcelona, sino en un aeropuerto asiático, de un telele que le dio, y ya no va a deleitar más a seguidoras como yo con sus negras maquinaciones.

Hace poco, una compañera -gracias, Concha- me regaló esta novelita, no sé si la última que escribió antes de decirnos adiós en el aeropuerto. La he leído con gusto. No con arrebato ni encantamiento, pero sí con gusto. Es una novela bien construida y meditada. No es, desde luego, una gran novela, pero se lee bien, sobre todo por aquellos que tengan inclinación a las narraaciones en las que se demuestra que la literatura antigua tiene vigor aún en su creación de personajes y situaciones: que basta vestir a la gente con ropa de otro siglo para que siga reconociéndose el eterno ser humano. También hallarán placer en su lectura aquellas personas gustosas de la materia de Bretaña y del ciclo artúrico, pues la base fundamental de la novela está en ese origen. Y sencillamente los que gusten de las historias de aventuras, lo que en el fondo es "Erec y Enice", con una parte de novela psicológica y social.
De todos modos, algo tengo que decir. Creo que Manuel Vázquez Montalbán se las arreglaba mejor en las novelas policiacas que en una narración común, general, psicológica. Como imagino que el escritor no creía en la vida del maś allá, no digo nada para él desde aquí. Total, no lo va a oír.

20 junio 2008

Petición contra la fortaleza europea: directiva de inmigración

Si quieres firmar una petición contra la directiva europea de inmigración, pincha aquí:


Falsa palangana



El curso pasado la profesora Maribel Plaza pidió a Concha Ciller, jefa del Departamento de Lengua y Literatura del IES Floridablanca, un cuento para que sus alumnos de Proyectos de Ilustración lo ilustraran. Concha, ni corta ni perezosa, les dio un cuento mío, "Falsa palangana", que formaba parte de la colección "Mixtura", publicado en el 2004 por la Editora Regional de Murcia. Yo estaba ajena a todo este tinglado.
Los resultados de los diferentes trabajos se me presentaron en junio y fue una verdadera sorpresa para mí. No me lo esperaba en absoluto. Todos eran bastante buenos, pero el de Alexandra Rubio era una delicia. A la vista de esto, el director del IES Floridablanca, Fernando Ureña, creyó conveniente publicarlo en separata para que fuera la lectura inicial del Plan de Animación a la lectura del Centro. Y éste es el resultado. Estoy muy orgullosa, por qué no decirlo, y muy agradecida a Concha, a Maribel, a Fernando. Ahora también a todos los colegas que lo han leído, que se han interesado por mi colección de cuentos y a los que me han felicitado por ello.
Ahí va también la entrañable nota que Paco Méndez, colega de Historia del nocturno, bibliófilo y hombre erudito, me dejó en mi casillero. Gracias también a ti, Paco.

19 junio 2008

El corazón de las tinieblas y Apocalypse Now


Antes de entrar en la vorágine del trabajo final, hemos visto algunas películas. Algunas revisitadas después de muchos años. No es un secreto que me gustan mucho las películas cuya base narrativa es una novela o una obra dramática. Tampoco es un secreto que me gusta Coppola, muchísimo. Pero tampoco lo es que odio la guerra, la injusticia, la crueldad y el abuso por encima de todas las cosas. Hasta me de rabia poner la palabra "odio", pero es que no puedo encontrar otra para significar la revuelta interior que me producen estas cosas que he nombrado.
Con esas premisas, se me antojó revisar una novela que había leído hace ya mucho tiempo: "El corazón de las tinieblas" de Joseph Conrad, un autor al que acudo de vez en cuando en busca de seriedad, reciedumbre y energía. La relectura me ha regalado una novela completamente nueva. No sólo esta vez he recorrido con enorme curiosidad el río Congo hasta encontrar al personaje misterioso que es Kurtz, perdido en la naturaleza, alejado de la estupidez humana, la codicia, pero tan cerca de la crueldad primitiva, sino que he reflexionado y he sentido, precisamente afirmándome en esos sentimientos que rechazan la violencia, la injusticia, el abuso. Al final de la novela, yo misma he dicho con él: "El horror, el horror..." Para entonces ya no sabía si me refería a los colonialistas belgas en el Congo, con sus refinamientos y sus estulticias codiciosas, o al reinado de las tinieblas de Kurtz.

Una novela de recorrido, recitada por una voz cansada y lenta, muy distante. va alternando el relato de Marlow, en primera persona, protagonista y testigo, con un relato en tercera persona que, se supone, cuenta alguien que escuchó en los muelles o a bordo de un barco atracado, el relato de Marlow sobre su camino hacia las tinieblas de Kurtz.

Todo lo que va contando es un retrato descarnado del colonialismo belga, tan cruel y despótico como todos los colonialismos; al tiempo, una penetración en la jungla africana y en los corazones de los hombres.

El viaje de Marlow es un viaje hacia sí mismo, donde cada encuentro y cada suceso va marcando los límites de su personalidad. Una novela dura, en la que hay que abrirse paso a machetazos, como en una verdadera selva.

Así, me fui hasta la película de Coppola, inspirada en esta novela: "Apocalyse Now". Son lo mismo en dos lenguajes distintos; novela y película son complementarias. Una película impresionante, que lo sigue siendo muchos años después. Es de una enorme violencia interna, como la novela, una violencia contenida qeu te va agarrotando por dentro. El ambiente es recreado magníficamente y el viaje por el río -aquí es un río vietnamita- de una belleza calma, idílica, que sitúa a la naturaleza paciente, distante, mientras el ser humano se debate entre la racionalidad y su tendencia natural a la bestia.

La aparición de Kurtz, ese Marlon Brando mayor, que parece hecho de limo selvático, rojizo, con las enormes manos acariciándose la cabeza rapada... Qué animal teatral era Marlon.

"El horror, el horror..." es lo que hace abdicar al ser humano de toda su racionalidad y petulancia de pequeño ser mal dicho inteligente. No queda ya tampoco piedad ni mirada hacia el otro, sino como oponente, como objeto de depredaciòn, y todo empieza a verse cmo una manifestación más del poder y de la voluntad ciega de la naturaleza. Dicho sin retorcimientos, que la cabra tira al monte. Por reírnos un poco en medio de esta desolación. Lo malo de los seres humanos es que ni siquiera saben si son cabras o qué: si son cabras, no saben de qué clase, y una vez que más o menos lo comprenden, tampoco tienen muy claro para qué monte tirar. ¿Por qué no nos aclaramos de una vez y nos construimos como personas y no como fieras o cabras? ¿Para cuándo que cese todo esto?

17 junio 2008

Un tag de cocina



Gintonicdream me propone un tag. Yo, en principio, ni sé lo que es esto, pero al cabo de mirar y remirar me parece que me he imaginado algo, algo así como una cadena de blogs con el mismo tema y contestando a las mismas preguntas. Si es así, lo hago y ya me dirá supersalvajuan si lo he hecho bien. Comienzo poniendo lo que él ha puesto:

Para hacer un tag hay que poner el enlace de la persona que nos envia el tag, en este caso ahí está, por dos veces (gintonicdream y supersalvajuan). Poner el reglamento, que es esto que estoy haciendo ahora y contestar a las seis preguntas. Luego, enviarlo a otras cuatro personas, cuyos enlaces aparecen abajo de las preguntas.>

1. Un alimento que no me guste nada.


Por el momento no existe. Me gusta todo. Ahora bien, puedo decir lo que me gusta menos: los dulces y los pepinillos agridulces rusos. De los dulces sólo me agrada el chocolate. Últimamente, uno de 70% de cacao con guindillas.

2. Mis tres alimentos favoritos.

La pasta, la fruta y las croquetas de shitake.

3. Mi receta favorita.

El tajin andalusí, con almendras y pasas.

4. Mi bebida favorita.

La Srtaropramen (una cerveza checoslovaca)

5. El plato que sueño con realizar.

Una exquisitez, un plato exótico y aún desconocido. Inventarlo yo y que se haga célebre en todo el mundo, como los canelones Rossini, por ejemplo.

6. Mi mejor recuerdo culinario.

El arroz con caracoles y conejo que hizo para mí el hijo de Luis Picó en el restaurante Aurora de Yecla. Un lujo y una delicia, tomado además en el ambiente familiar y agradable del hotel Avenida junto a Luis, que me llevó en brazos de niña.

Y estos son los blogeros a los que voy a enviar el tag, a ver qué hacen:

16 junio 2008

Burgueses y burguesas: lenguaje no sexista




Dice el Poema de Mío Cid, bien antiguo, por cierto, plena Edad Media,"burgueses y burguesas", cuando quiere decir que la gente de Burgos o la gente de la ciudad, según se entienda, se asoma a las ventanas para ver marchar al Cid al exilio. ¿Por qué duplicó el nombre? Por incluir a todo el mundo, está claro, para no dejar a las mujeres dentro de las casas y universalizar la admiración por el héroe. Es decir, el juglar que componía o que interpretaba sabía perfectamente que si hubiera dicho sólo burgueses la gente habría entendido que estaban sólo los varones burgaleses o los ciudadanos. Y más adelante, es continuo el doblete con "moros y moras", cuando hay mujeres huyendo del saqueo junto a sus hombres. Bien se guarda el juglar de doblar el nombre en relatos de batalla, porque allí, precisamente allí, ellas no estaban.

Lo que un juglar sabía en la Edad Media, parece que ahora lo queramos olvidar: que lo que no se nombra no está. A las mujeres nos han hecho no estar durante muchos siglos.

Cuando se realizó la Declaración de los Derechos del Hombre, tras la Revolución Francesa, entendieron las protofeministas revolucionarias que tras ese nombre, que ellas creían genérico, ellas también estaban, listas para gozar de esos mismos derechos proclamados, puesto que allí se decia que lo accidental de un hecho de nacimiento no hacía a los hombres diferentes. Pues no era así, y quedó bien claro: pronto los padres revolucionarios se apresuraron a decir que donde decían hombres se referían exactamente a eso, a los varones, y que las mujeres estaban excluidas de esa declaración porque no pertenecían a la ciudad, sino a la naturaleza: eran simplemente las hembras de su especie para su reproducción. Este principio lo mantiene hoy en día la RAE, haciendo que "hembra" signifique también mujer, mientras que "macho", si acaso se refiere alguna vez a un varón es como adjetivo, ponderando su potencia viril, o a un hombre necio y torpe. Claro, es necio y torpe aquello que pertenece a la naturaleza, como las mujeres. La RAE no es capaz ni de incluir una nota aclaratoria que le sirva de excusa, ni en ésta ni en otras tropelías que comete con las mujeres.

Es cierto que no se puede violentar el lenguaje, producto de tantos siglos y aportes culturales. Pero se puede modelar suavemente, sin abusos y sin mojigaterías. Hay que visibilizar, por una parte; hay que evitar los usos preyorativos, condenándolos desde la oficialidad. A nadie se le puede prohibir que hable como quiera, es cierto, pero sí puede crearse un ambiente social en el que decir ciertas cosas esté cada vez peor visto. De hecho, ya ocurre. Si a algún periodista se le ocurriera calificar una tropelía de "judiada" lo iba a tener claro con el embajador de Israel. Que prueben.

Pasma a estas alturas que se organice semejante guirigay con una palabra que dijo una joven ministra. Resaltar la palabra "miembra" no es más que minimizar un discurso, que en definitiva representa una posición social indeseable para algunos. Quizás no es lo más adecuado, si se conoce la etimología, que en latín era una palabra neutra y no masculina, pero hay que tener en cuenta que ya se nos olvidó el latín hace tiempo y que lo que acaba en -o se siente como masculino, aunque haya muchas excepciones. No deberiamos pasmarnos, si se conoce medianamente la historia de las reivindicaciones femeninas. Junto a la naturalización -las cosas son así porque así lo dicta la naturaleza, que es una gran falacia- y la represión, la actitud más importante y constante en los hombres patriarcales ha sido siempre la caricatura y la ridiculización. Estamos acostumbradas, por ejemplo, a que a una mujer compositora de música se le dijera que también los perros andan sobre dos patas, pero que eso no les hacía más humanos; también una mujer podía componer, pero eso no la convertía en música, quizás tampoco en humana. Todas sabemos que la mofa precede al asentamiento en la sociedad de derechos y libertades en el caso de las mujeres. Las sufragistas y las sansimonianas dieron para muchos chistes, pero ya se ve que ellas fueron pioneras y madres de las actuales mujeres que siguen luchando por lo mismo que ellas.

Ya cansa el chistecillo continuo de los hombres más retrógrados de poner en doblete lo que nadie ha pensado poner en doblete. Es la ridiculización más estúpida y lerda que nunca haya oído una mujer sensata, y le han tomado tal gusto que hasta los hombres que se llaman progresistas (progresistos, dirían los muy torpes) lo utilizan. Ya les vale, ignorantes plagiarios. El primero que lo hizo sembró escuela, pero algún día leerán sus artículos en tiempos futuros y quedarán más antiguos y misóginos que Santo Tomás de Aquino, que ya es decir.

El lenguaje es producto de la sociedad. Lo que me lleva a pensar que esta sociedad sigue siendo profundamente patriarcal y machista. También la sociedad es en cierto modo un producto del lenguaje. Ambos se retroalimentan mutuamente. No hay que temer a las modificaciones del lenguaje ni de la sociedad.

Mientras la "generala" fue la mujer del general, todo estuvo bien, y mientras la "sargenta" fue una mujer mandona y autoritaria, también. Veremos cuando la generala sea la generala de verdad y la sargenta la sargenta. Cuando un enfermero empujaba las camillas y las enfermeras eran las ayudantes de los médicos, todo estaba bien, pero cuando los hombres empezaron a ser "enfermeros" se convirtieron en ATS. Vaya, qué fácil fue cambiar el lenguaje para dignificarlos a ellos. Y así vamos. Los ejemplos serían innumerables, y por más que se den no se convencerá a los faltos de conciencia. Que sigan ridiculizando y berreando. El tiempo los pondrá en su sitio. Como otras veces ha ocurrido.




14 junio 2008

Día del bloguero: El trabajo no es cosa de niños



"...la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como plataforma para destacar la magnitud mundial del trabajo infantil y centrar la atención sobre la necesidad de acciones mundiales para su eliminación. De acuerdo con los últimos datos de esa organización, "unos 165 millones de niños, de entre 5 y 14 años, son víctimas del trabajo infantil, y muchos de ellos trabajan durante largas horas y en condiciones peligrosas". Recordemos que la erradicación de este verdadero flagelo de la humanidad es uno de los Objetivos del Milenio (ODM)".






Cuando la Unión Europea, la de los Mercaderes y de las Multinacionales, omnipotentes, elevan las horas de trabajo semanales a 60, se despiertan todos los fantasmas del pasado en este viejo Continente. Las fábricas textiles inglesas en las que trabajaban niños de corta edad en régimen de esclavitud, en condiciones especialmente crueles, y con la única finalidad de que sus familias pudieran, no vivir, sino sobrevivir. Aquí parecían fantasmas del pasado, pero en realidad no lo eran. Hay niños y niñas que trabajan en Europa, todavía. Hay millones en el mundo. Algunos son obligados a ejercer la prostitución. Esto en la vieja Europa, la que creíamos bastión de valores y derechos. Lo que hay en el resto del mundo es escalofriante.
El día 12 de junio se celebraba el día mundial contra el Trabajo Infantil. Se pueden celebrar días de todo, de cualquier cosa espantosa o maravillosa que ocurra en este mundo, pero no se puede erradicar la miseria con un día de concienciación: se trata de estructuras sociales, económicas y políticas. Y no parece que se desee hacerlo, sino más bien agravarlo. Los intereses económicos de las grandes corporaciones y de los países emergentes se imponen. La competitividad que se desarrolla en Europa, a tenor del desarrollo insostenible de estos países emergentes, empieza a cobrarse en pérdida de derechos y de bienestar social de las personas. Todo va con todo: estamos muy enfermos. Para competir, subimos nuestra jornada laboral, se recortan prestaciones sociales y pronto, ya se verá, se rebajará la edad legal para el trabajo. Ilegalmente, ya se hace. Si en Europa está pasando esto, en esos paises emergentes o no emergentes, la situación es muchísimo más grave.
Para obtener datos y análisis sobre este tema cruel y doloroso, los siguientes enlaces:

13 junio 2008

Mañana es el día del Blogger

Mañana, según me cuenta Zanguanga, es el día del Blogger. Muchos blogueros del mundo, los que tenga compromiso político o, simplemente, conciencia, harán una entrada especial en su blog, haciendo constar la celebración y tratarán en esa entrada un problema actual: el trabajo infantil, la violencia contra las mujeres en el mundo, el cambio climático, las guerras... En fin, cada quisqui que se lo piense, a ver si hay éxito con la iniciativa.

¡¡¡¡Blogueros del mundo, adelante!!!!

12 junio 2008

Almudena Gandes en Cartagena



















Almudena Gandes viene a Cartagena, como podéis ver en este díptico. Viene invitada por el Colectivo de Educación de Personas Adultas "Carmen Conde". Como dice mi amiga Alicia Poza, es algo excepcional, porque la escritora no se prodiga en actos similares. Si lo hace en esta ocasión es "por ser vos quien sois", es decir, por ser este histórico y valioso colectivo cartagenero, comprometido con la educación de las personas adultas desde hace muchos años y honrado con premios y reconocimientos a su labor.
Lo más interesante, a mi parecer, y esto es algo que honra a Almudena Grandes, es que viene gratia et amore, o sea, como dice la gente, de gratis. Es más, la editorial Tusquets se pronunció en este sentido: que si el colectivo no tenía suiciente dinero para pagar la estancia de la escritora, que ellos pondrían la mitad del presupuesto. Esto se llama compromiso, generosidad y coherencia. Por parte de la escritora y por parte de su editorial. Todo esto lo sé porque me lo comentó Mercedes Trujillo, una gran mujer y una gran educadora, de la que hablaremos en breve. De momento, hay que ir a Cartagena en la fecha y hora indicadas en el programa que está ahí. Un placer.

11 junio 2008

Zueignung

video


Ja, du weisst es, teure Seele,
Dass ich ern von dir mich quäle,
Liebe macht die Herzen krank,
Habe Dank.

Einst hielt ich, der Freiheit Zecher,
Hoch den Amethysten-Becher
Und du segnetest den Trank,
habe dank.

Und beschworst darin die Bösen,
Bis ich, was ich nie gewesen,
Heilig, heilig an's Herz dir sank,
habe dank!

Hermann von Gilm
Mi amiga Wilma, la de La Kasa Karakol, me envía amablemente -o intencionadamente- a un vídeo aparecido en Google. Por cierto, enhorabuena, Google, por esa distinción merecida. Pues lo veo y ¡ay, qué instructivo y didáctico! Veinte minutos que merece la pena tomarse, creo yo. Y que merece la pena que vean los más jóvenes, pues de ellos depende la aplicación de esta lección magistral sobre lo que hacemos con nuestro futuro.

09 junio 2008

"El regreso" de Andrey Zvyagintsev




Bonito fin de semana el que he pasado. Siguiendo mi estupenda costumbre ya consolidada, aprovecho el fin de semana, a ser posible con puente y mejor aún de primavera, como en este caso, para pasar algún resfriadillo o gripeja que no haya pasado en el invierno. La de esta vez ha sido apoteósica, pues la he estado criando durante más de una semana; yendo a trabajar, claro.
Pues con todo, algo tengo que agradecer a estas enfermedades en días de asueto: que lo único que el cuerpo me permite hacer es ver películas. Así que desde Ficciones, me trae Fernando unas cuantas pelis para que las vea entre pastilla y pastilla, estornudo y estornudo, tiritona y dolor de huesos, y otras lindezas que trae este virus.
Una de ellas, "El regreso", una película rusa de un director cuyo impronunciable nombre se puede intentar leer en el título de esta entrada. Será porque estaba malísima por lo que al intentar leerlo me ponía mucho peor de la garganta y me daba más dolor de cabeza. Cualquier tontería que diga respecto a esta película podrá ser atribuida al delirio de la fiebre. Nada más empezar el viaje de los niños con el padre ausente durante doce años que de pronto aparece, pensé, seguramente delirando: "Aquí están los hermanos Karamazov". Pero viendo que la tensión iba de que fuera más bien el padre quien matara a los hijos o, por lo menos, les diera un buen susto, deseché la relación. Al final mi fiebre tenía razón. Agua, mucha agua, tenía la película, preciosa agua de lago, llena de peces para pescar, bellísimos paisajes rusos. Y una soledad ya de por sí misma inquietante. Acciones inmotivadas que nunca se explican. Conflicto con la figura paterna, todo servido bien frío.
A todo esto, unos niños que hacen una interpretación magnífica, y mira que es difícil que un crío, uno casi un adolescente, se estén serios haciendo una película rusa muy fría. El mayor, por cierto, un muy prometedor actor, tuvo un trágico final que ninguna página de cine explica; murió un poco después en un lago, en un "trágico accidente". A mí me gustaría saber si murió ahogado, atropellado por una barca a motor o devorado por un lucio, pero nadie lo dice. Si alguien lo averigua, me gustaría saberlo, porque casi que me parece la continuación de la película, una toma falsa. Para explicar la relación entre el padre y el hijo, mirad en este enlace, un análisis psicológico de la película, hecha por un argentino, naturalmente.
Y quien desee una crítica de verdad, no una llena de virus y de febrícula, que mire en esta de Mauricio Álvarez. O en esta de Luciano Monteagudo.
Yo pasé un buen rato, no demasiado tranquilo, debido a mis temores por la vida de cualquiera de los tres protagonistas, que yo me tomo muy en serio las cosas del cine. No para tirar cohetes, pero me gustó.

06 junio 2008

Fotos en Garrucha, 1958



Garrucha. Estampas de la Guerra Civil y la posguerra

A veces, es verdad, leo cosas un poco raras. Siempre vienen justificadas por algún motivo personal, de curiosidad o de necesidad. Tendré que explicar la lectura de éste.
Estamos tecleando poco a poco los diarios de mi padre. No sólo pintó muchísimo y de eso vivió, sino que también escribió, y de eso no vivió, pero nos está dando muchísimo trabajo después de habernos dejado. El que más repasa y copia es mi hermano Manuel, que para eso se dedica a ser archivero, pero a mí me cae de vez en cuando una carpeta o un cuaderno, que voy tecleando como buenamente puedo. En suerte me cayó un cuaderno de 1967 que fingía ser un diario. De eso tenía poco, apenas algunos apuntes sobre las pinturas de la iglesia de Blanca, con el terremoto que le tambaleó el andamio y poco más; en realidad, se lanzó a escribir sus recuerdos de Garrucha donde pasó unos años, incluyendo uno o dos de la Guerra Civil. Los recuerdos llegaban solo al borde del conflicto bélico; lo dejó ahí voluntariamente, me imagino, puesto que los recuerdos que vinieron en adelante no eran de feliz recordación. Pero yo me puse a investigar por la red qué podía encontrar sobre este asunto y lo que encontré fue una editorial almeriense que publica acerca de temas de la tierra: Arráez Editores,
Les solicité uno de sus libros, de José Siles Artés, con ese sugestivo título. El hermano del autor, Manuel Siles, había sido amigo de mi padre, y algunas portadas de libros le dibujó. Juan Grima, el editor, tuvo la deferencia de enviarme el libro sin cargos, aunque yo le insté a que fuera contrareembolso. Fue generoso por su parte.

No puedo decir que sea una historia contada con extraordinaria calidad literaria, pero es muy digna, y sobre todo, muy interesante como relato de memoria personal de una época especialmente dura. El dolor y la violencia de la Guerra y la humillación y miseria de la posguerra está visto por los ojos del niño que el autor era por entonces.

Algunas de las cosas que cuenta resuenan en mi mente como si las estuviera contando mi propio padre, que era un adolescente en esos años de Garrucha. Lugares como la Cimbra, el Puerto minero, el Malecón, la escuela de niños cercana al burdel, la plaza del pueblo, son familiares para mí por los relatos de mi padre. Allí pasamos un verano cuando yo tenía unos seis o siete años, y aún otro tres años después. De ese primer veraneo en Garrucha hay un diario de mi padre y unas fotos playeras con mis hermanos.


04 junio 2008

Campo Ulea

Si pinchas en la foto, entrarás al álbum correspondiente en Picassa. Allí elige Proyección de diapositivas y verás todas estas fotos ampliadas. Verás como te agrada verlo.

Campo

Cuaderno de verano


Este es el nuevo cuaderno, el que yo he llamado "cuaderno de verano", que será interrumpido por el que llamé, desde el año pasado, cuando me fui en busca de recuerdos ajenos a Florencia, el "cuaderno de viaje". No sé dónde pasaré este año esos días de viaje que me concedo cada verano, pero seguramente iré también en pos de recuerdos ajenos, aunque, como los de Florencia, tan propios como lo pueden ser aquellos que nos transmiten las personas que amamos. Recuerdo que una vez dije ante unos amigos que Fernando y yo habíamos visto en Saint Raphäel, en la Costa Azul, un mendigo muy penoso, un auténtico clochard, durmiendo en un banco junto a uno de los tiovivos más bonitos que habíamos visto en nuestra vida. Lo desmintió Fernando. Él nunca había estado en tal sitio conmigo, y seguramente tenía razón. Lo vi yo sola, pero compartí el recuerdo con él de manera espontánea. Así lo razonaron los amigos presentes, y lo atribuyeron a que no quería excluirlo de nada hermoso que me hubiera ocurrido.
Compré este cuaderno junto con otro precioso, encuadernado en cuero oscuro, con filos de oro. Al acabar el cuaderno de la primavera, me puse ante los dos y me vi en la necesidad de tomar una decisión. El otro, el de cuero, me parecía demasiado solemne para esta época. Este representa en su portada un alfabeto francés ilustrado del siglo XV. Por si acaso París es finalmente el destino de este verano, y por su refinamiento y colorido, este se ha convertido ya en el cuaderno del verano. Ya no lo escribo en una sola tinta, sino utilizando tres colores: rosa, negro y violeta. Otra innovación.