23 abril 2007
Soldados de juguete
18 abril 2007
SOREN PEÑALVER



Recuperando fotos de hace muchos años -no hay necesidad de decir cuántos, ¿verdad, amigo Soren?- encontré varias fotos del poeta. Las pongo aquí para el deleite de quien quiera verlas y quizás guardarlas en sus carpetas. Páginas en donde aparezca Soren Peñalver hay bastantes, pero imágenes no demasiadas. Yo tengo el privilegio de tener estas tan entrañables para mí. Si el poeta me da su permiso, haremos, él y modestamente yo, el regalo de poner algunos de sus versos.
25 marzo 2007
ESPAÑA A SUS HIJOS CAÍDOS EN MAUTHAUSEN

El poema va precedido de una cita de Montserrat Roig:
"La existencia de las canteras Wiener-Graban en el pueblecito de Mauthausen fue la causa de que Hitler decidiera construir allí el más importante campo de concentración de Austria... En él perecieron las dos terceras partes de los deportados españoles".
Vienen dedicados los sentidos versos a Joaquín López Mansilla, in memoriam.
(En este enlace se podrá encontrar documentación sobre las víctimas de Mauthausen)
Una reflexión múltiple: la recuperación de la memoria histórica, el dolor que aún sigue produciendo aquel conflicto bélico, del que la Guerra Civil española fue sólo un preludio cruel, el aviso de que un monstruo semejante no muere nunca del todo, el convencimiento mayor que nunca de que la guerra nunca es la solución, sino el problema, un problema estructural creado por un sistema en el que la vida humana no es sino una ficha más en el juego. Siempre mueren los peones, es decir, los más débiles, los inocentes, para que un rey dé jaque mate.
Ahora mirad la piedra rodada por brazos filiales
desde la memoria de un país que casi todo lo olvida.
Piedra de sentimiento allí clandestino, piedra
traída en la noche española
sin dormir, sin pretender despertar las pesadillas.
Piedra donde se abre la rosa de la verdad
de aquellos muertos nuestros
que por fin ahora se levantan y hablan.
Extraño que una pequeña lápida
con una inscripción escueta, informativa,
"España a sus hijos caídos en el lager de Mauthausen",
no "a los asesinados, torturados, desenterrados vivos"
(ni siquiera "a los supervivientes")
en este campo de exterminio...
Extraño y conmovedor que un fragmento solo de piedra
desvele y cifre la cantidad infinita de dolor
de los que construyeron, forzados, este lugar rocoso,
enclavado frente al optimismo de la especie.
Como si la materia, que es luz,
rechazara de su seno la sombra
por ese emocionante trozo de piedra
inscrita con los signos de las veinticuatro costillas
de una madre que, secuestrada un tiempo,
soltó las manos de sus hijos que cayeron aquí.
Mudos vamos contemplando la piedra inscrita.
Sus transformaciones... sus silencios,
como los ríos caudalosos de Centroeuropa,
parece que no acaban nunca de pasar.
Sus vocales que traen aún arena del desierto,
sus vocales como en sordina ahora,
comienzan a secarnos los labios.
Y ya esa explosión de consonantes extrañas
en el nombre maldito de este lugar sin nombre.
Un no nombre para siempre: Mauthausen.
Y quién describiría después de eso
la música como caída de la tierra,
la música que nos reúne al fin
todas las piedrasinfinitas
que creíamos no podría contener
lápida tan leve como un rasguño.
Unas pocas notas de violín nos unen todo el dolor.
De repente la piedra se ha convertido en casa.
09 febrero 2007
Fulgencio Martínez: "Cosas que quedaron en la sombra"
Aunque había oído su nombre, aunque algún amigo poeta o literato lo había nombrado alguna vez, quizás en una velada hace ya mucho tiempo, no conocía yo personalmente a Fulgencio. Como tampoco deseaba conocerlo entonces, el breve encuentro se convirtió en un agradable regalo, de esos que la vida te hace poco a poco, sin euforia y sin decepción. Para mejor entenderlo diré que nada valoro más que ese estado de ánimo y de conocimiento. No pude encontrarlo en mejor ámbito que aquel. Soren Peñalver organizaba, con exquisito gusto, como siempre, unas veladas poéticas finiestivales en el Museo de la Ciudad –las llamó “Trasnochando” –, en las cuales, por techo las estrellas y por dulce refrigerio un granizado de limón, quien había sido llamado y quien lo deseaba, leía poemas, bien ajena, bien propia, sin duda ambas opciones escogidas entre el amor y el pudor.
Por casualidad, vine a compartir mesa con Fulgencio. Le oí recitar sus poemas; hojeé, con su tácito consentimiento, el libro que tenía ante sí. Me gustó lo que oí y lo que leí, de un modo intuitivo. Intercambiamos señas –electrónicas, es el signo de los tiempos–, y a partir de entonces nos hemos mantenido en contacto. Eso ha hecho que yo haya podido disfrutar su libro de poemas “Cosas que quedaron en la sombra”, y hacer con ese libro lo que con todos los poetas hago: hablar con ellos un rato. Hablo con esta gente del verso hasta que me aprendo el tono de la voz, su voz más profunda y verdadera, o quizás aquella que mejor armoniza con la mía, y entonces escojo mis poemas de los suyos y los incorporo a mi cuaderno de lecturas poéticas. No es una metáfora, que yo apenas sé hacerlas, sino que es algo tan real como un cuadernillo que me regaló un hermano mío y en el que voy atesorando los poemas que son para mí hechizo, o juego, o saeta, o bálsamo, o misterio, o invitación, o koan. De todo esto he encontrado en el libro de Fulgencio. He pasado buenos ratos leyendo y saboreando los poemas, poniendo oído atento a su voz fuerte, reposada y reflexiva. He elegido algunos. Otros quizás los oiga con más claridad más adelante. De momento, elijo unos cuantos.
Por cierto, he pensado en ese nombre del poeta, tan nuestro, y he dado por buena la etimología para acordarla con sus poemas. Fulgores. Otros rescoldos. Otros ya cenizas.
Mirad este, tan triste, tan derrotado, tan hecho de cenizas:
OTRA PERSPECTIVA DEL VERANO
del viajante
que conduce de noche,
mostrando un catálogo de ungüentos.
Los dormidos pueblos que cruza,
el resplandor de los faros del auto,
se anuncian como una sombra que huye.
Los carteles venden el mar en verano.
Le espera la cena fría, la lluvia
y la soledad, y otra vez el frío
en algún tugurio de carretera.
Y esta otra, que es un fulgor que luego hay que pensar calmosamente:
REBELIÓN DE ELEGANCIA
es a la razón la poesía:
un lujo del desnudo, una póstuma
rebelión de elegancia.
Un poema de amor o de desamor, o de amor perdido, pero lleno de melancolía. Un rescoldo.
RECOMPOSICIONES
DESCOMPOSICIONES DE UN ÚNICO AMOR
Como se recompone
un juguete roto, con el afán
de vivir de nuevo las ilusiones
que, un día, estrenamos,
así mi pensamiento,
en el hueco que dejaste, reúne
los vuelos generosos,
las palabras de amor
y las nubes que cayeron a tierra.
Sube en el vacío sin perder pie,
sabiendo, al elevarse,
que decidiste guardar para ti
la magia que dio vida a un muñeco.
Hay poemas mucho más largos que he elegido para mí, pero dejo a quien se quiera acercar a la poesía de Fulgencio el placer de descubrirlos. Lo único que me queda por decir es aquello que me enseñaron de pequeña: “Da las gracias, niña”. Gracias, Fulgencio.
01 febrero 2007
Martin Luther King: El clarín de la conciencia
Acabo de terminar la lectura de un libro ya antiguo: “El clarín de la conciencia”, que recoge cinco discursos de Martin Luther King. Cuatro fueron difundidos por la Sociedad Canadiense de Radiodifusión en 1967; el quinto es un encendido discurso sobre la paz pronunciado en la iglesia baptista de Ebnezer en la Nochebuena de 1967, sólo unos meses antes de su vil asesinato.
Lo que más sorprende de estos discursos es la total vigencia de su pensamiento, la completa aplicación a la situación actual, al papel de los EEUU en el mundo, a la violencia, hoy recrudecida, a la injusticia y la pobreza, que él considera la mayor violencia ejercida contra el ser humano.
Cuando Irak está abocado a la guerra civil por la torpe, interesada y despiadada intervención americana, cabe plantearse de nuevo el pensamiento y las acciones de ciertos pensadores y activistas de la no-violencia. Acciones conjuntas internacionales, hoy más posibles que nunca gracias a la comunicación global, pueden ser la semilla de un movimiento global por la paz.
Hoy, día 1 de febrero, Europa convoca, de modo espontáneo, a través de blogs y correos electrónicos, un apagón internacional. Quizás hoy no tenga un seguimiento masivo, pero en un mañana no muy lejano este ensayo de coordinación ecológica pueda tener repercusiones mayores en todo el mundo. La gente corriente, la buena gente pacífica y respetuosa, podemos decir muchas cosas a los poderosos con nuestras acciones, aunque sean tan sencillas como un breve apagón de cinco minutos. Lo que vale para la ecología, vale para la paz.
Colección de frases sobre diversos temas de Martin Luther King
Biografía y texto del discurso de Washington
Página de enlaces sobre pacifismo y no-violencia
Nota: La lectura de este libro, como otros muchos sobre no-violencia, se la debo a mi amigo, pacífico entre los pacíficos, bueno entre los buenos, Jesús Núñez. No te preocupes por tu libro, Jesús, será devuelto a tus manos en el segundo lote de préstamo. Gracias, amigo mío.
29 enero 2007
Os recomiendo a mí misma
(Se lee empezando por la primera entrada que es una explicación o aclaración, y son seis partes. Era demasiado largo para subirlo de una vez. Impreso queda estupendo para leerlo)
