
Ya volví de Madrid, cansada, sí, pero con muchas ideas en la mente y con los ojos llenos de belleza, cosas que ya contaré poco a poco. De momento, lo que paso aquí es un texto de Onofre Martínez, filosofo y profesor de Filosofía, seguidor del pensador, poeta, filólogo, comunicador, etc., que es Agustín García Calvo. El texto ha aparecido en la revista del IES Floridablanca y apunta unas cuantas interesantes ideas sobre la crisis que estamos sufriendo, si bien unos más y otros menos.

LITERATURA Y FILOSOFÍA:
una digresión sobre el término crisis.
una digresión sobre el término crisis.
"La literatura , desde los tiempos de Homero, nos invita a sospechar que la belleza es común, que dentro de cada uno de nosotros hay algo que forma parte de nuestra interioridad y que posee, al mismo tiempo, la sagrada característica de lo común o desconocido; esta caracteristica nos permite situarnos en la certeza de que nada es más popular que "yo" cuando "yo" no es nadie. La lírica popular, el lenguaje en el que nadie manda, está más cerca del auténtico pensamiento que la llamada poesía culta o de autor. Sabemos también que nos creemos inteligentes por hablar un lenguaje que nos piensa, es decir, que la sintaxis (que en griego viene a significar oden de ataquee) es la que, en última instancia, nos permite alcanzar la visión del mundo, nombrar la realida para, con la ayuda del lenguaje o razón, decir lo que las cosas son. Este tiempo nuestro, marcado por el estigma de la crisis, es -y desde siempre sabemos que todos los tiempos y todas las épocas en este tiempo están- el lugar donde la estupidez reinante quiere hacernos creer en la profunda mentira de lo real, mentira sustentada en lo que el inmenso lingüista Agustín García Calvo denomina los Medios de Formación de Masas, es decir, la infinita estulticia que se teje al hilo del barullo mediático que nos venden. Con esto os quiero transmitir que la crisis (fabricada por la mentira d ela Dominación) no es más que filfa, bambolla necesaria para engañar, para entretener a través de los medios. Ni Banqueros, ni los tristes finacieros ni los melifluos Ministros tienen miedo de las cosas que dicen que tienen miedo: tienen un miedo más profundo que es justamente el miedo de descubrir que el Dinero se mueve por sí solo, (cifras que jamás manejaremos pero que, siniestramente, nos manejan) y que, por tanto, ellos son unos monigotes. Cuanto más es el peligro de descubrir la condición de monigotes de los hombres, tanto más los hombres tienen que apresurarse a sostener lo contrario y a lucirse mucho y a sacar muchas opiniones en el mismo sentido. La razón común, lo que nos queda de vivo y de sensitivo en cada uno niega esa dramática crisis que, al igual que la historia, nos obliga a ponernos del lado de los que sufren, no de los que la hacen. Como decía Machado, de la fuente que vertía su eterna conseja, permanece confusa la historia y clara la pena. No son palabras viejas; se renuevan de razón y de corazón, por lo que tenemos que aguzar las orejas contra los actuales (lo que quiere decir que son eternos) apremios fideísticos del Capital y sus secuaces, que intentan sumergirnos en las aguas heladas del cálculo egoísta en vez de hacernos vivir en las fuentes de la vida y del sentimiento".
¿Qué pensamos de estas ideas que Onofre Martínez, tan gentilmente, nos ha permitido reproducir para su disfrute y para inclinarnos a la reflexión ante el ataque mediático de las palabras que crean situaciones a gusto de los poderosos? Yo todavía me lo estoy pensando.
¿Qué pensamos de estas ideas que Onofre Martínez, tan gentilmente, nos ha permitido reproducir para su disfrute y para inclinarnos a la reflexión ante el ataque mediático de las palabras que crean situaciones a gusto de los poderosos? Yo todavía me lo estoy pensando.
