Portada del libro sobre P.G. Montalvo
Aunque se vea tan serio en esa foto, se ha de tener en cuenta que corresponde a un momento de su juventud, donde toda seriedad parece poca y uno se puede permitir dar imagen de severidad intelectual. No obstante, Pedro es serio, porque piensa, y por la misma razón tiene un gran sentido del humor, que llena siempre de ternura y piedad por todos los que, como él mismo, somos humanos, y, por tanto, precarios y necesitados. En fotos actuales, que se ven dentro de este libro homenaje, Pedro ha perdido ese aire de icono intelectual y ha entrado en una dimensión de humanidad amplia, profunda y comprensiva. En el barrio lo conocemos, sus amigos lo disfrutamos, y sus lectores, que son muchos, lo adoran. Porque en su literatura trasciende todo esa amplia y comprensiva humanidad por la cual, con todos nuestros conflictos y nuestras luchas, con todos nuestros pecados pequeños y grandes, siempre somos salvados. Si no recuerdo mal, Pedro tiene esa teoría generosa de la salvación universal, que es muy de agradecer cuando somos los juzgados, y que hace que se revuelva dentro el niño justiciero que desea que los malos queden fritos en una cazuela de aceite hirviendo, como las brujas de los cuentos. Pasó la infancia, y ahora ya sabemos que no hay cazuelas de freir malos, y Pedro nos lo recuerda.
Este libro es un sencillo recorrido por su literatura donde se entreveran declaraciones personales de Pedro García Montalvo, pequeños fragmentos ilustrativos de sus palabras, tomados de sus obras, y opiniones de escritores y críticos, como Santiago Delgado, Andrés Trapiello, Pascual García, Eloy Sánchez Rosillo y otros. Las ilustraciones son fotos referidas al mundo literario y personal de Pedro. Son muy tiernas aquellas que nos traen a Pedro de niño, en el colegio, haciendo el papel de un sabio médico en una función escolar, o la preciosa fotografía de su pequeña familia, cuando era un escritor joven recién casado, donde la belleza juvenil de Encarna ilumina la escena, con sus dos niños, que hoy son unos hombres cabales y buenos. De sus amistades, encontramos fotos con el pintor Ramón Gaya, con su inseparable Eloy o con el escritor leonés Trapiello.
De textos y palabras, no puedo decir sino que son de Pedro García Montalvo, cuya prosa es un lujo de limpieza y poesía contenida. Algunas claves de su novelística se descubren en sus declaraciones; casi todas las conocíamos quienes hemos seguido paso a paso su trayectoria literaria, pero siempre da gusto recordarlo en sus palabras.
El libro va acompañado de un dvd que reproduce más o menos lo contenido en el libro, con bellas tomas de ciudades y parajes, con imágenes del propio Pedro contando sus vivencias como escritor y como persona.
Esta Navidad hemos disfrutado en nuestro campo de Ulea de este precioso regalo que nos hicieron y por ello quiero dar las gracias a los que lo hicieron posible y a la generosidad de Pedro y Encarna, con los que nos une una entrañable y ya larga amistad.
