16 diciembre 2008

Amor a las palabras


Os presento algo que se hace en el IES Floridablanca, por si os gusta la idea, para hacerla en vuestro centro, si sois profesores, o incluso en otros ámbitos, incluso sin tanto afán filológico.
Cada semana tomamos una palabra que esté integrada en una cita literaria española, la sometemos a estudio, no muy profundo, es cierto, pero suficiente para nuestros alumnos, la fotocopiamos en tamaño cuartilla, dos por folio, y nuestros amables conserjes la cortan y preparan para repartir en los cursos de Secundaria. Normalmente la pegan en su cuaderno y se comenta en clase. En el aula de acogida, sirve para hablar, comentar y ganar vocabulario español. Es una actividad modesta, pero de éxito. Si una semana, por cualquier razón, no hay palabra, los alumnos la reclaman. Tienen una buena colección del año pasado y de éste que va corriendo. El diseño de presentación es de Miguel Ángel Martínez Teruel, un compañero de Dibujo. Gracias, Miguel Ángel. Nos está siendo muy útil tu invento.
Pretendemos con eso fomentar algo muy sencillo, pero muy complicado a la vez: el amor a las palabras. Si de paso aprenden vocabulario y ortografía, pues miel sobre hojuelas. ¿Alguien sabe lo que son hojuelas? Podría ser la siguiente palabra, ¿no os parece?
A propósito de esto, se me ocurre que cada cual tiene unas palabras preferidas, una palabra que se grabaria en el corazón, profunda, querida, emotiva. Otras las querríamos por su belleza, por su sonoridad, por el embeleso que produce su conjunción gráfica o su cadena de sonidos. Otras por su gracia significativa, por su desgarro, por su casticismo. Hay mil razones para amar una palabra, porque, como los seres humanos, tienen físico y tienen carácter, tienen corazón y hálito. También como las personas, tienen edad, algunas son muy jóvenes, otras extranjeras, las hay marginales y locas, las hay enfermas y sanas; tenemos palabras sensatas y tranquilas que duran por piedras, y también algunas meteóricas; muchas han muerto hace años o siglos, y son venerables recuerdos. Las hay que no han nacido todavía.
¿Cuáles son nuestras palabras amadas?

28 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Calamaro y Rot lo sabían.
http://www.youtube.com/watch?v=D_pJEaXPgTg

eme dijo...

Amables conserjes? Bueno, ahora sí, pero al principio no sé que decirte...

Mameluco dijo...

Yo escribí algo sobre el amor a las palabras hace algún tiempo. Le pongo el enlace: Palabras que molan mazo.
A mi me gusta la palabra mameluco, como se puede intuir por mi nick, apodo, mote o a.k.a. y en general las palabras que empiezan por M. Llamarse Miguel Morales Merino marca. MMM.

Mi opinión está clara en la entrada que les dejo. No quiero ser redundante.

Clares dijo...

Salva, luego oigo el vídeo, que ahora voy escasa de tiempo, y ya te digo algo.

¡¡¡eme!!! te acabo de descubrir pero guardaré el secreto. Los amables conserjes son sólo los amables conserjes, los que me hacen las palabras, o sea, Fina y Rafa. Y tienes razón, ha cambiado la cosa desde que se fueron los que no y vino gente nueva, pero Fina y Rafa siguen siendo para mi los amables conserjes. Muchas veces también depende de cómo los trates. Es algo que aprendí pronto.

Mameluco, todo el mundo debería leer ese post tuyo antiguo que nos recomiendas, porque es precioso.

A mí me gusta la palabra petimetre, aunque sea francesa, pero está muy integrada aquí, se ha nacionalizado. También me gusta halcón y neblí, entre las aves cetreras. Tengo más, pero iré diciéndolas poco a poco.

Fernando Manero dijo...

Las innovaciones docentes deben mucho a estas inoiciativas, aparentemente modestas pero muy bien pensadas, cuidadosamente diseñadas y aplicadas con esfuerzo e ilusión. Sus efectos están a la vista: los profesores se animan a llevarlas a cabo, los alumnos se sienten estimulados, los conserjes colaboran, las palabras descubren su identidad y calan en las mentes de quienes las cultivan.... ¿qué más se puede pedir?. Enhorabuena y adelante

Joselu dijo...

Cuando escribo las palabras van saliendo de los escondrijos del idioma, no sé de dónde, pero como arañas rojas se van apoderando del desierto de la página en blanco y van imaginando oasis con palmerales y lunas azules. Es un prodigio la lengua como fuente de creación y estudio filológico. Es una excelente idea la de individualizar palabras y profundizar en ellas. Es un gustazo paladearlas y masticarlas lentamente como si fueran chukrut.

Clares dijo...

Fernando, estoy de acuerdo contigo, en que tenemos que echarle imaginación y trabajo. Luego está lo demás, que también es importante. Que las administraciones apoyen la labor educativa, que hay medios y recursos, que se deje de proteger a la privada, convirtiendo a los centros públicos en guetos e instituciones de beneficencia, que se lleve a cabo una correcta formación inicial y continua del profesorado, no sé qué más, entusiasmo y políticas educativas correctas. A mí, cuando me vienen con los cambios de sistema y demás, me río un montón, porque al final lo que hay es un grupo de jóvenes y un adulto, se supone que preparado, para iniciarlos en la vida, que deberían estar en completo acuerdo con las familias, para completar, suplir, reforzar, la labor educativa que es de toda una sociedad. Pero cómo está la sociedad, amigo. En fin, seguiremos en la brecha, a ver qué derroteros toma esto.

Joselu, las palabras son una maravilla. Hemos dado en esto, como una idea a llevar a cabo y crear una tradición en el centro, para esos objetivos que ya he dicho. Es mágico, tienes razón, la aparición de las palabras en nuestra mete cuando hablamos o escribimos. Parece algo tan natural, y sin embargo, no lo es en absoluto. Esa sensación de maravilla es la que tendríamos que transmitir a nuestros alumnos.

Miguel Ángel dijo...

La expresión hablada o escrita no es mi fuerte, por decir algo. Leer he leído mucho, escribir casi nada.

Un amasador de buenas palabras lo encuentro en mi paisano Miguel Delibes, además de observador fino de personas, situaciones y destinos… Leerlo es disfrutar, y lo he hecho, ¡vive el cielo!

Como también lo estoy consiguiendo ahora leyéndoos a vosotros, "blogeros". ¿Dónde estábais que tan tarde os he descubierto? O ¿habrá sido mía la culpa, que habré estado en la inopia?

Me decido a no perder en esto ni un solo minuto, que ya estoy a la tarea…

PMM dijo...

Tengo muchas palabras favoritas por una u otra razón, pero unas que me han gustado mucho siempre son malandrín y bellaco, que aunque originariamente su significado es negativo, yo las utilizo a veces con mis amigos.
En cuanto a la sonoridad, tengo que recurrir inevitablemente a mi lengua materna, el gallego. Muchas de sus palabras no tienen una traducción exacta al castellano, y pierden mucho cuando intentamos hacerlo. Desde pequeña, mi favorita han sido volvoreta (mariposa) y axouxere (sonajero), pero hay muchas estupendas como morriña, agarimo, trapalleiro...
¡Son tantas!

Clares dijo...

Miguel Ángel, es que antes no teníamos blog y, claro, no podíamos enterarnos de que existías tú, o todos los demás. Y así y todo, como en la vida, no es fácil encontrar a esas personas con las que coincides, no a todas. Fíjate, quizás sea más fácil aquí, porque no tienes limitado el espacio. Lees, sigues y entiendes, sea la persona de donde sea, esté donde esté, si es de tu agrado o no. Por cierto, a mi también me gusta mucho tu paisano, lo he leído y lo he disfrutado mucho. Lo tengo en reserva ahora para darle una vuelta más un día de estos.

Ay, pmm, qué bonita es la palabra volvoreta para mariposa, aunque la española tampoco está mal. El gallego es una preciosidad de lengua, me encanta oírlo y sentir que lo entiendo o lo intuyo. Estudié en mi carrera un año de gallego, pero fue sobre todo literario. También gallego-portugués, por aquello de la corte del rey don Dionís, las cantigas de amigo, y demás. O sea, que con un poco de esfuerzo lo leo, pero no podría hablarlo. ¿Qué agarimo? Trapalleiro tampoco me la sé. Anda, traduce.

ernesto51 dijo...

La idea y s utilización en la enseñanza me parec genial.

Personalmente me encanta conocer palabras y lógicamente tengo mis favoritas, durante una época las recogía casi diariamente en mi cuaderno de notas, y aún hoy apnto de vez en cuando alguna nueva. Tengo muchísimas favoritas, pero de momento señalaré dos: algarabía y común (referido a gente corriente). Y me apunto volvoreta como mariposa.

Un placer andar con vosotr@s por el mundo de las palabras.

el brazo de cervantes dijo...

a mi me gustan mucho las palabras que tienen sonidos relajantes y llevan "a" como "cascada" "almajara" ...y sin duda la que más es "rambla" me encanta como suena, tan rotunda y fuerte, vamos, que me emociona.
También me gusta mucho inventar palabras , lo hago a menudo, por ejemplo "gargaria" ¿existe? me encanta.

Clares dijo...

Algarabia es preciosa, Ernesto, y común, es rotunda, tan raro que termine en -ún y que nombre a todo lo que es normal, corriente. En la misma linea, cotidiano es una palabra querida para mí, y en la de la anterior, algarada. Ajonjolí y azufaifo son dos divinidades del mundo árabe. Me gustan las palabras árabes. ¿Sabes cómo le decimos en Murcia a una palangana? Zafa, que es palabra mozárabe.

Hola, bracico de cervantes, esas palabras que eliges hablan de ti. Creo que, por desgracia, gargaria no existe, pero si tú le das su significado preciso, empezamos a usarla y la imponemos. ¿Te acuerdas cuando Helena se inventaba palabras? Al colorete le decía polvorete, y decía que en las orejas no teníamos huesos sino cartilagineses; la mejor era el felpudo, al que ella llamaba raspalfo. Todo muy expresivo. Inventora nata ella siempre.

Matapollos dijo...

Pues mi niño se ha inventado una palabra, es fea, todo hay que decirlo... pero la he adoptado para mí, le he cogido cariño y me encanta.
Es "guarrano", la unión de guarro y marrano (digo yo). ¡Hasta me da vergüenza ponerla, con las palabras tan bonitas que están saliendo!.
¡Ay, PMM, a ver si somos quen de traducirlles "trapalleiro" o a esta xentiña!

Clares dijo...

jajajaja, qué buena la palabra, Matapollos, creo que yo también la voy a adoptar. Es como cerdopótamo, pero mucho más suciota. Es que dice mucho de lo que dice. Los niños son únicos para sus inventos; esas que decía yo, eran inventos de mi hija Helena cuando tenía unos diez años.

PMM dijo...

Pues, vamos a ver, la taducción de trapalleiro, puede ser chapucero, pero como ya os dije si lo dejáramos en eso, le quitaríamos muchas connotaciones, alguna de ellas cariñosas. Aquí cuando alguien es un poco descuidado, inlcuso algo sinvergüencilla, se le dice ¡Eres un trapalleiro!
La traducción más fiable de agarimo es cariño.
Si no, que me corrija la Matapollitos

Clares dijo...

No sé, sería como trapacero, pero en este caso quiere decir mentiroso, lioso. Las palabras más afectivas tienen difícil traducción de una lengua a otra, incluso entre lenguas tan cercanas como el gallego y el español. Agarimo, qué palabra, cariño, amorcico, o algo así. Gracias por la interpretación.

Ramón de Mielina dijo...

diáfano

Fernando Manero dijo...

Cuando, en medio de la que está cayendo, veo a un profesor o profesora de Secundaria o Primaria esforzarse con ilusión por un proyecto pedagógico.... me quito el sombrero, miro al horizonte, abro los ojos, extiendo la mano y brindo por él o por ella, admirado y agradecido. Ese esfuerzo, con la que está cayendo, NO TIENE PRECIO.

Clares dijo...

Diáfano es una palabra muy hermosa, clara como su significado. Prístino tampoco está mal, y en esa misma línea, cristal tiene una sonoridad que casi puedes mirar a través de ella. Ramón, qué eleccion más sugestiva.

Gracias, Fernando, porque valoras el trabajo de profesores que se están dejando la piel en esto, como tú dices, con la que está cayendo. Sí tiene precio. Nos pagan por eso, yo, como muchos compañeros, pensamos que estamos haciendo nuestro trabajo. Que tenga mucho de dedicación y vocación, vale, pero es nuestro trabajo. Ni más ni menos.

Minerva dijo...

Buen hábito les has creado a tus alumnos Clares :). No recuerdo que en mis épocas de colegiala hayan hecho algo similar mis antiguos profesores ...

Yo antes lo que hacia era apuntar en un cuaderno palabras que me resultasen desconocidas y luego les buscaba el significado, aunque luego por pereza o falta de tiempo ya no lo he hecho, tu post me hace pensar que en algún debo retomar esa sana costumbre.

Yo también tengo varias palabras que me gustan pero por ahora solamente diré dos: Hegemonia y prosaico(a), pensar que las conocí hace unos pocos años, jejeje.

Un abrazo!

Ali y Punto dijo...

Ey perdona por no responderte... no volverá a ocurrir (espero) :p

Creo que es una idea genial, si me lo permites lo comentaré por mi insti (tengo contactos con mi ex-profe de lengua).

Gracias por tu comentario, me alegra que te gustara ^^.

Un besazo!!

p.d.: me sigue encantando tu apellido jijijiji

Oshimatoti dijo...

Hola guapa...
Me encanta la idea, pero no sé bien como adaptarla para niños de segundo de primaria, que son los que soportan mi presencia cada dia...
UN SALUDO

Clares dijo...

Sector juvenil maravilloso, Ali, Minerva, Oshimatoti, qué gusto encontraros por aquí. Hegemonía, qué bien suena, eso tienen las palabras griegas. ¿Sabes Minerva que iba a ponerle a un libro mio de cuentos poéticos "prosaico" como título"? Tampoco es mala palabra.

Oshimatoti, se podría adaptar la idea, con un diseño más infantil, reduciendo la etimología y buscando las citas en sus lecturas. Nosotros normalmente vamos sacando citas de lecturas y a partir de ahí tomamos la palabra, porque elegir la palabra y luego buscar la cita es más complicado. En quinto y sexto de primaria ya se podría hacer, desde luego. Prueba con una palabra cada quince días o cada mes. Ponla como cartel en clase, coméntala, cuando tengas dos, realiza un juego de binomio fantástico, que suele funcionar muy bien. Te recomiendo que leas la Gramática de la Fantasía de Gianni Rodari, donde hay ideas creativas a partir de palabras. Todo es echarle imaginación. Un beso.

mobesse dijo...

indígena, colmena, kermés, pértiga, naipe, bagatela, pomada, fogoso, labio, tullido, "suabe" "enhojoso" "penste", "ombro" "hortografía", "cúvico", "100pies", "higo de puta", puntos, suspensivos

La del Planeta dijo...

Hay una palabra que siempre me ha parecido muy graciosa por como suena "tomate".
Otra que me gusta mucho "escondite"... Son tantas!
Me encanta la iniciativa que habeis emprendido con las palabras en el instituto que está enfrente del otro, donde yo estudié hace muchos años, cuando eso podía ser aquello y no E.S.O.
Saludos.

Clares dijo...

Es que tomate tiene mucha gracia. Ya ves los italianos le llaman pomodoro, que tampoco suena mal, pero en español es de más risa. Y escondite... es una preciosidad. Qué terminación tan misteriosa. Un besico, la del planeta.

Fernando Manero dijo...

Nunca se pagará suficiente por la labor de un profesor/a entregado con ilusión a su trabajo, empeñado en sobrevivir a la indiferencia y al menosprecio, en defender ideas y principios que los listos consideran desfasados, en luchar por el valor de lo público como algo integrador e incluyente. Cobra un sueldo por ello, es cierto, pero el valor añadido que genera es inconmensurable.