15 diciembre 2008

Dorian Gray Inverse

Este es el premio al concurso de las edades. Le he llamado Dorian Gray Inverse, porque, si recordáis, Dorian Gray, el personaje de la novela "El retrato de Dorian Gray" de Oscar Wilde, no envejecía, antes bien se conservaba como una rosa, e incluso embellecía con el tiempo, gracias a un secreto retrato mágico que cargaba con sus miserias, sus enfermedades, sus vicios y todos los efectos de la edad y de las costumbres corruptas, incluso, simplemente con las malas costumbres, de las que todos más o menos tenemos.
Sin embargo, las personas que entran a este blog, tengan la edad que tengan, asumen el deterioro físico, si es que lo sufren, hacen lo que pueden por estar bien, pero no les importa ser como son, tener la edad que tienen, mientras que su retrato secreto, el que llevan dentro, cada vez es más hermoso y más joven; o sea, lo contrario del degradado Dorian Gray.
No diréis que no, que al principio pensé establecer tres premios: uno para los que hubieran leído en sus años infantiles el Quijote escolar de la entrada anterior, que seríamos los carrozones; otro para los que están en una edad juvenil, que vieron el libro por algún sitio, pero no lo tuvieron que leer; y el famoso premio Biberón para los que ni habían soñado tan siquiera con venir al mundo, mientras nosotros nos sorbíamos los mocos sobre esas inmortales páginas. Pues ya veis que no, que hay premio para todos, y para todos igual.
Sin embargo, vuestros comentarios, siempre tan inteligentes, humanos, divertidos, me han hecho pensar y me veo en la gozosa obligación de comentar lo que habéis dicho a propósito del inevitable paso del tiempo por las personas.
Supersalvajuan se fue de su instituto y lamenta haber perdido la oportunidad de conocer mejor algunos alumnos que saben cosas y no las dicen sino el último día. Ya sabes, Super, hay que indagar más. Volverás, ya verás. Te puedes llevar el premio, pero eres en realidad un Biberón, qué suerte. De la quinta Biberón son también la del planeta, eme, Mameluco, creo que Un profe cualquiera, y no sé si Matapollos, porque aparte de no tener blog, es la persona enigmática que tiene que haber en toda reunión del barrio que se precie. Ramón Mielina, lo mismo, biberónico. Leandro, aunque parezca tan formal, no puede andar muy lejos de esta quinta, pero me callaré y él que diga lo que quiera. Escribe unos cuentos muy interesantes, por si alguien quiere ir a visitarlo. Y PMM, que es persona sensata y sabia, creo que es también de esa edad maravillosa que nunca se debería dejar. Todos sois estupendos, unos jóvenes que cualquiera querría tener de hijos, y si no fuera posible, al menos de sobrinos.

Fernando Manero, con un estilazo de pastiche magnífico, hizo una recreación de lo que habría sido ese momento de lectura de mi Quijote cuando era una niña. Él, al parecer, también lo leyó. Carrocillas lectores son también Joselu, Ernesto, Miguel Ángel, Cyd Charisse, pero no Yolanda, que se sepa, porque no dijo ni que sí ni que no, muy astutamente, por cierto, pero a lo mejor es porque no lo leyó, sencillamente. De Pilar M. Clares, no sé qué decir, es que no me puedo imaginar ni qué edad tiene. Sólo sé que tiene buen humor, siempre, o casi siempre. Y que no sólo se quería apropiar de mi libro, sino que además se llama casi como yo. Qué cosas.

Todos habéis sido muy prudentes, muy halagadores y educados. Todos sois Dorian Gray Inverse. Con la edad, vuestro corazón es más joven y hermoso.

Varias frases y apreciaciones me han impresionado. Una es la frase de Un profe cualquiera, que por eso y porque hizo un comentario mientras veía el Madrid-Barça, que ya tiene mérito, se puede llevar el Dorian Gray Inverse de Honor. Que se lo copie y le ponga un lazo azul con mucho brillo. Dijo que más joven que ahora nunca volvería a ser, y eso es la biblia -perdón, Miguel Ángel-, tanto que me ha impresionado, me ha llegado al alma. También me gustó la idea de Matapollos, acerca de dejar a un lado la edad e "ir por libre". Qué pasada de idea. La adopté al momento. Ya ni me preocupo, y eso que antes me preocupaba poco. Me gustó que Pilar M. Clares me dijera que le parecía demasiado que fuera del siglo XVII... Me estuve riendo un ratico. Y que PMM dijera que tenía la edad justa, así como que La del planeta creyera que sabía mi edad por la red, como si no se pudiera mentir en internet. Engañaícos tengo a los internautas.
O sea, y para terminar, que tengo... un carro de años, pero no tantos como mi madre, claro, ni tan pocos como mi Amaia, que tiene sólo tres. Y así vamos, feliz de estar aquí, feliz de conoceros. Muchas gracias a todos vosotros, amigos y amigas de la blogosfera. Mañana más. Más días, quiero decir.

21 comentarios:

Miguel Ángel dijo...

Ya que tanto hablas de edades, te voy a decir que yo nací exactamente a la misma hora que esto escribo, de un sábado de abril, día 10 exactamente, del año de gracia de 1948.

Y mira tú por cuanto los de la seguridad social cuando llamo para pedir vez con mi médica o enfermera, que son ambas dos como puedes suponer féminas, me piden no el nombre y apellidos, como hacían antes, sino la fecha de nacimiento; una voz metálica dice: día, mes, año; y yo lo digo.

Y no es que vaya mucho a la médica o a la enfermera, pero me sobran ocasiones para recordar esa fecha feliz para mis papás, y por supueso para mí, que aquí estoy, que me importa un pito los 60,8 años que calzo, porque como hago cantar a mis chicos y chicas de la cate, "yo ya soy mayor, que me sé atar los zapatos, y voy a la escuela, y río y salto a la pata coja, y chupo regaliz…"

Y como ya te dije en otro comentario, al Dorian Grey ese lo tengo encima de mi mesa y también en el corazón.

Eres una jovenzuela imprudente por tentar tanto a la suerte. ¡Picaruela!

mujer del traje gris dijo...

yo soy muy de la idea de que la juventud sí se lleva siempre en la cabeza y entre el pecho, aunque suene cursi.

Abrazo fuerte pa ti!

Ali y Punto dijo...

No sé en qué blog colarme para leerte... así que aquí te encuentro ^^

Sólo quería mandarte un saludo. A ver si me da tiempo a hacer unos lindos ejercicios de contabilidad y te leo en condiciones.

Un besito!

Anónimo dijo...

Gracias, gracias, vuelvo a recoger el premio en nombre de mi marido, que se lo merece (aunque he de decir que estaba escuchando el partido por la radio). Y no es por desilusionarte, pero de bebé pasó hace largos años. Un saludo.

Joselu dijo...

Antes de tu post quijotesco te echaba -es cierto- unos treinta años por tu jovialidad y alegría crítica. La juventud se lleva en el alma, y además no es tan importante ser joven o no. Por ti y todos tus lectores.

ernesto51 dijo...

Estás que te sales con los diseños de premios; por cierto, me ha dicho mi corresponsal en Estocolmo que te van a llamar para no se qué de un Nobel novel bloguero (no se si me he enterado bien porque me lo ha dicho en sueco).

Gracias también por los piropos, que cuanto más viejos más nos merecemos y más nos gustan, jejeje, y si, somos prudentes, halagadores, educados...

LA ARRUGA ES BELLA

Besos y abrazos para todos, jóvenes, medianillos, maduros, vejestorios y para la reina de esta casa (y su enchufada) y toda su colmena.

Clares dijo...

Miguel Ángel, padre y maestro mágico, liróforo celeste, que al instrumento olímpico y a la siringa agreste diste tu acento encantador... que no lo digo yo, que lo dice Rubén Darío, pero que así al principio sólo, te va que ni pintado... es decir, que me salgo por la tangente para no contestar de momento a tu sinceridad con otra sinceridad. Más adelante ya veremos. Un fraternal abrazo.

Mujer del traje gris, cuánto tiempo. No sé yo, no sé yo. Cuando alguien te dice que la juventud se lleva por dentro o en cualquier otro sitio más o menos conveniente, me mosqueo, porque eso quiere decir que te está viendo un montón de mayor. Un besito, jovencita.

Y a ti, Ali, qué te voy a decir, si tu blog no miente, qué envidia. He visto tu preparación de trabajo de El viaje a Itaca. Ya quisiera yo. Un beso, investigadora. Luego te dejo un comentario al respecto.

Matapollos dijo...

¿Alguien sabe quién le firmó el retrato a Dorian Gray?
En Galicia, desde donde estoy sentada, se "envellece" con el tiempo pero embellecer... según se mire.
Lo dicho, en Galicia "ser vello" es ser viejo.

Clares dijo...

Querida mujer de un profe cualquiera, ya te dije la vez anterior que tu marido se lo merece todo. Si sabes lo que te conviene, cuídalo mucho, porque hombres que hagan comentarios mientras ven un partido de fútbol hay pocos. Qué maravilla, un hombre que sabe hacer dos o tres cosas a la vez. Y lo de la edad, no importa... no en los maridos. Por favor, no olvides ponerle un buen lazo azul con muchos relumbres antes de darle el premio que ahora recoges en su nombre. Un beso.

Joselu, qué ilusión, qué engañado estabas, amigo, me encanta, tanto que por mi parte te puedes llevar el premio dos veces, y les pones dos lazos verde manzana.

Si eres tan amable, Ernesto, la próxima vez que te llame el sueco ese, le das mi correo electrónico, que yo con mucho gusto les diseñaré lo que quieran, siempre y cuando no me lo paguen, ya que entonces no tendría ningún mérito lo mío. Tratándose de la fundación del inventor de la dinamita, no sería justo. Sólo tendrían que citarme como diseñadora, nada más, y de ahi pues ya vendría la fama y eso. Un dia de estos os enseño la colmena completa y os vais a quedar de piedra mármol. Un abrazo.

Pilar M Clares dijo...

jajajaj, ay
oiga, sin señalar, eh???

¿Y no tendrás por ahí --ya sabes lo tiquismiquis que me pongo con los premios-- el premio de CONSOLADOR, digo de CONSOLACIÓN?
Me guarde cuarto y mitad, y no le quite la magra, que a mi marido le gusta.

Ay, cosas tesocurren Clares. Enjugascá estás.

Mameluco dijo...

Yo, como racionalista convencido y mecanicista a ultranza, diré que la edad de algo es la diferencia desde que uno nace hasta el día de hoy. From my point of view (de las pocas cosas que aprendí del idioma de Wilde) el alma no existe -no puede pues residir en tan difuso lugar- y en el corazón digamos que es más real porque refleja más nuestros hábitos vitales, y a más viejos, más pellejos. Pero les apuesto un real de vellón a que muchos de ustedes que tienen más edad, lo tienen mejor que yo.
Otra cosa es la actitud. Fuensantica tiene ímpetu de colegiala que leía versiones adaptadas del Quijote, pues los años van por un sitio y las energías (como metáfora) por otro. Yo, como le dijo su padre a George Bailey, nací viejo, aunque tomará biberón hasta los cuatro años. Por aquel entonces no tenía barba, pero con ocho años empezaron a salirme canas.
De la quinta del Biberón con los 30 cumplidos...hum. Es otra forma de llamarnos inmaduros, jajaja. Yo así me reconozco, por lo menos.
Pero me gusta eso de ser un Dorian Grey elevado a la menos uno. Mi cara es el espejo de mi corrupción. Poca o nula. Más inocente que un cubo. Bobalicón. Gracias por meterme en este saco.

La edad no es importante, por otro lado. Hay quien nace necio y muere igual. De la cuna a la sepultura, siendo gilipollas por los siglos de los siglos, amén.

Afortunadamente aquí estamos un poco inmunizados porque por lo menos sabemos escribir y leer y pensar un poquito.

Pero un mal día le tiene cualquiera, oye...jejeje

Clares dijo...

Matapollos, qué bonita es esa coincidencia de "envellecer" y "embellecer". Los idiomas hermanos tienen esas cosas. Nosotros embellecemos y de lo otro, y por muchos años. Mi abuela Bibiana, por ejemplo, era una de las ancianas más bonicas que he visto en mi vida, y mi otra abuela, en otro estilo, era también una "velleza" (esta se llamaba María).

Pos shi, Pilar, estoy enjugascá. Ayer pasé un día de órdago, al borde del precipicio tó el rato, pero ya ves que se pasa. Un besico.

Mameluco, siempre tan filosófico, querido amigo. Lo del biberón era por la corta edad, no por la inmadurez. De esto último, a ti te sobra por lo menos un saco entero, Quien sufre, crece, ya lo sabes, y sufren más los que tienen la desgracia de unir inteligencia y extrema sensibilidad. Un abrazote.

PMM dijo...

Gracias Clares, por incluirme entre los más jóvenes,pero esta que aquí suscribe hace tiempo que dejó reparos fuera, y no tengo ningún rubor al reconocer la edad.
De hecho en mi blog ayer hacía una referencia a 1984 y que acababa de empezar la Universidad, así que ahora que ya he pasado 2 veces por allí, y sigo en ella, voy por los 42. Quizás haya sido mi espíritu estudiantil lo que te haya confundido. De todos modos, graciñas.

Markos dijo...

Yo en su momento no osé decirte nada sobre la edad, porque por un lado no me parece nada importante y por el otro todavía recuerdo cuando se decía que comentar algo sobre la edad de una mujer era de mala educación (sí, yo recibí una marcada educación machista, como la mayoría).

Pero después de ver el anterior post y éste, debo decir, que acerté. ¿Quién es el guapo que escribe algo al nivel de los comentaristas?

Gracias a todos a tu idea y a esos estupendo comentarios he recordado que la edición del Quijote tenía un aspecto intermedio entre un libro de mi padre que llegó algo desmadejado a mis manos "A bordo del Taymir" y la edición de combate de "La celestina" que me tocó leer a mi.

Que nivel.

Miguel Ángel dijo...

Obnubilado me dejas. No recuerdo eso (la verdad es que lo desconozco). Sólo me suena lo de
«¡Ya viene el cortejo!
¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines,
la espada se anuncia con vivo reflejo;
ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines».



Pero mira tú que buscando he encontrado http://archivo.elnuevodiario.com.ni/2002/julio/21-julio-2002/opinion/opinion4.html

O sea que me despachas con un responso…

Clares dijo...

Hombre, no, Miguel Ángel, que yo no te dediqué el responso completo, sino, como puedes leer, sólo el principio, la invocación... Es que como no te gusta que te llamen padre, pues así adornado queda mucho mejor. Y no me digas que no vives tú en un paraje para tocar la siringa agreste, dándole tu acento encantador.

PMM, esos años que tienes tú, no son años, eres una mujer muy joven. Y sobre todo, lo que tu dices, que si estás estudiando todavía, has vuelto a tus años más jóvenes.

Hola, Markos, bienvenido. Eso decían, que sí, que era de mala educación, y era, en efecto, machista, en el sentido de que la edad en las mujeres tenía importancia, en función de un concepto social por el cual las mujeres sólo contaban por su edad fértil y por su belleza, no por sí mismas. Añade que en nuestra sociedad la juventud es un valor -mercantil, cultural, etc.- y la idea está servida. En este blog y para mí más bien se trataba de un juego, cuyo final yo sólo conozco, pero que será revelado en breves fechas. Piensa que en la blogosfera no nos vemos, sólo nos hablamos, formamos nuestro concepto del otro, no nos informamos de nuestras circunstancias personales, así que somos más espíritus puros que nunca si queremos. Pero a veces dan gana de humanizarlo todo y concretar. Lo haré, lo prometo.

eme dijo...

Me ha gustado eso del biberón pero se ve que bebí poca leche y me quedé un poco bajita en estatura... Bss y gracias

Clares dijo...

He hablado de la quinta del biberón para deciros precisamente que sois unos jóvenes, desde mis años os veo muy jóvenes, aunque vosotros os veáis muy mayores, y que sois unos jóvenes estupendos. Tú, todos los que están más o menos por tus años, así como los de edad intermedia. Y por la estatura, pues tampoco te preocupes. La EME minúscula es una preciosidad, sobre todo cuando la escribe un niño con sus manitas torpes, y no sé si habrás leído en el Arcipreste el elogio de la mujer pequeña. Un beso.

supersalvajuan dijo...

Mola el final del retrato. Y que no obliguen a leer el Quijote, ni a Dorian, ni la Celestina. La literatura debería ser opcional. Y punto.

Leandro dijo...

Dorian Gray soy yo. Y si no crees, pregunta por ahí

Clares dijo...

Estamos absolutamente convenicidos, sin dudas, sin un asomo de dudas, de que Dorian Gray eres tú. Tenemos información confidencial al respecto. Pero ¿quién es el retrato? ¡Aaaah!