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05 noviembre 2009

Otra idea de don Juan




El catálogo de mujeres conquistadas por don Juan, según Da Ponte, para el Don Giovanni de Mozart.


El don Juan que estos días se representa, con mayor o menor fortuna, con más o menos empeño popular, en los escenarios españoles y latinoamericanos es puro folclore ya, incluso folclore del que hay que mantener con un esfuerzo, dado el estado social en que vivimos.

Sin embargo, hay otras versiones de don Juan. A la primera que voy a explicar yo la llamaría antropológica, por sus raíces primitivas, y también histórica, pues es mito que se ha ido formando nada menos que en las mismas corrientes de pensamiento que dominaban a cada sociedad.

Don Juan es personaje mítico relacionado con el culto a los muertos. Este culto es el rasgo de espiritualidad humana más antiguo que se conoce y, junto con la magia propiciatoria, está en el origen de las religiones. La conciencia y la memoria hacen del hombre un ser excepcional en este sentido; el ser humano recuerda a los seres que le han precedido y los honra, por lo tanto este culto se considera fundacional, o sea, sagrado. Quien lo desprecie o actúe de modo irrespetuoso está poniendo en peligro todos los fundamentos sociales humanos. Para la configuración del mito de don Juan es imprescindible la figura del sacrilegio. En las Cantigas de Alfonso X encontramos un soldado temerario y descreído que da una patada a una calavera en un cruce de caminos y la desafía a volver del más allá para cenar con él. Naturalmente, la calavera acepta tan cortés invitación, acude a cenar con el soldado y de paso se lo lleva de los pelos al infierno, que es lo suyo. Posiblemente desde tiempos más remotos existía ya el relato del sacrílego castigado por su falta de respeto a los muertos. Lógicamente, este culto, para el tiempo de don Alfonso, está ya en la órbita de las tradiciones cristianas y no primitivas.

Todo esto podría ser así, tan simple, y don Juan no sería sino una figura de terror gótico, pero la cosa se complica, pues si hay algo tan sagrado como el culto a los muertos es el pacto de fratría de preservación de la transmisión de los genes. Para resumirlo, el pacto tácito de la fratría dice así: si tú respetas a mis mujeres, como respetas mis posesiones, yo respetaré a tus mujeres y tus posesiones. Con un proceso de sacralización de la mujer en tanto en cuanto posesión masculina, se sella el pacto, y ya para el siglo XVII el convenio ha llegado a su paroxismo máximo. Dos grupos de mujeres se instituyen: las madres (y potenciales madres) y las putas. Las putas son de todos y de nadie. Las madres, y las potenciales madres, pertenecen siempre a un clan masculino dominado por el padre, luego por los hermanos, y por el marido finalmente. Los grandes dramas de honor del siglo XVII son el reflejo literario de este estado de cosas. Otra vez, Calderón y sus crueldades escénicas de perfecta factura, de potente poesía, y de lamentable ideología. En este contexto se forja el mito de don Juan definitivamente y se une al sacrilegio de la deshonra de los muertos, el sacrilegio de la deshonra de las madres y potenciales madres; desde Tirso a Da Ponte, pasando por Moliére, la historia se repite con ligeras variantes. Don Juan es doblemente sacrílego porque rompe y pisotea dos convenios importantes y muy enclavados en la cultura humana: el culto a los muertos y el pacto de fratría entre varones. Don Juan es un asocial, es un marginal, aunque sea aristócrata y caballero. Esta vena de radicalismo contra lo establecido es lo que lo convierte en un héroe romántico y lo dota del tirón morboso que aún tiene en el imaginario cultural. Adornado además de múltiples gracias de galán, de un perfecto arte de amar, de la seducción, del arrojo, de la temeridad, todo ello proveniente de su ruptura social, don Juan multiplica su seducción, no sobre las mujeres, sino sobre la sociedad. De añadidura, al final todo vuelve a lo suyo, pues don Juan es castigado y la gente de orden puede dormir tranquila. Hasta que llega el Romanticismo, en que don Juan es rescatado de nuevo para la escena, con una última configuración del mito, antes de entrar en agonía gracias a los tiempos modernos y el cambio radical del concepto de lo sagrado. Pero el don Juan Romántico lo dejamos para otro día, que ahora me voy a soñar un rato con el Comendador. Que ya no tengo edad de don juanes.

25 mayo 2009

La mujer completa: Padres


Leí hace años en un libro de antropología, cuyo título siento no poder dar ahora, porque lo he olvidado y me es difícil recuperarlo, que en ciertas remotas islas habia una tribu que tenía una curiosa costumbre. Si alguien identifica el libro o la tribu, que me informe, que me encantaría recuperar la información. La costumbre consistía en que cuando una mujer se ponía de parto, el marido, padre de la criatura, se ponía de parto también; por sugestión cultural sufría los dolores del parto, y cuando la criatura había nacido era cuidado por las mujeres del mismo modo que la recién parida. Curioso. La explicación profunda que daba el antropólogo era que el hombre no quería ser padre, sino participar como madre en el nacimiento y crianza. A veces, cuando veo algún documental de animales, y sale un león del cual las leonas se tienen que guardar mucho junto a sus cachorros, porque va el amigo dispuesto a cargarse la camada para que la hembra lo admita y los que se transmitan sean sus genes, o veo el número de casos en que el maltratador de una criatura es el padrastro, entiendo un poco esa costumbre tan extraña. Es verdad que no son casos de verdaderos padres, pero me pregunto si un hombre no puede ser padre si no es biológico. Y también me asombra el escaso número de hombres que siendo biológicos no ejercen en su totalidad como padres.


Recorto una cita de Germaine Greer en el libro "La mujer completa":

"La anticoncepción continúa siendo un asunto de mujeres. Los sociobiólogos están convencidos de que los hombres aprovechan cualquier oportunidad para transmitir sus genes; los sociólogos han llegado a la conclusión de que los sistemas patriarcales de control sobre las mujeres se establecieron a fin de que los hombres pudieran estar seguros de su legítima paternidad. Sin embargo, una espectadora ingenua debe concluir que los hombres sienten mayor preocupación por evadir la paternidad que por reivindicarla. Si realmente les importara si su hijo o hija lleva sus genes o no, habrían utilizado la prueba del ADN para comprobar si alguno de sus retoños había encontrado cobijo en el hogar de otro hombre. Pero, de hecho, la han utilizado con el propósito inverso, a saber: eludir su responsabilidad con respecto a las criaturas de mujeres con las que saben que han tenido una relación sexual".

Es cierto, creo yo que no se conocen muchos casos de hombres reclamando la paternidad de una criatura, y sí muchísimos contrarios. Según las legislaciones de algunos países, los hombres siguen dominando la situación en este sentido: pueden ejercer de padres o eludir sus responsabilidades. Las pruebas de ADN sólo se pueden hacer con el consentimiento del donante. En España, si un padre reclamado se niega a donar materia orgánica para hacerlas, se le adjudica el hijo sin más historias, y no está mal pensado, pues es un modo de que no se nieguen si tienen dudas razonables.
Por otra parte, los hijos habidos dentro del matrimonio, siguiendo el código napoleónico, y si nadie reclama lo contrario, siguen siendo de oficio del marido, que es el padre oficial de la criatura, lo sea biológico o no.

Ejercer de madre no es fácil, desde luego, ya sabemos que la maternidad, pese a muchas leyes que se promulguen, no está lo bastante protegida, pero ejercer de padre tampoco lo es, más en en este caso por mentalidad social o falta de educación para ello. Funcionamos en el mundo familiar sobre modelos anteriores que se pueden cambiar, pero que pocas veces hacemos el esfuerzo de modificar.
Cuando una mujer se queda en casa para cuidar a su prole, está en muchos ambientes mal vista, y se le supone una vida cómoda y fácil, que compensa con el teléfono y el televisor. Cuando un hombre se queda en casa a cuidar de sus hijos, que es caso minoritario pero que empieza a darse, es un héroe para todo el mundo. Queda comprobado que ellos hacen el mismo uso del teléfono, del televisor, y además añaden internet.

"Un padre puede definir su propio papel en relación con la criatura. Puede actuar como el amante de la madre, o como el enemigo de ésta, o se puede situar en cualquier posición intermedia. Puede mostrarse autoritario, permisivo o veleidoso. Un padre puede elegir, así mismo, el estilo que desea imprimir a sus cuidados entre un espectro que abarca desde el padre adorable y extremadamente accesible hasta el padre controlador, crítico y distante".

El mayor problema es para las chicas respecto a la relación con el padre. Muchas niñas ven cómo su padre, que hasta el momento las trataba con cariño y cercanía, dejan de comportarse de ese modo cuando llegan a la adolescencia. En el fondo de este comportamiento late el miedo al incesto, pero ellas lo sufren como un demérito. Piensan que ya no las quieren y que ese modelo se repetirá en toda su vida. Ello les lleva al fracaso, lo cual confirma que han perdido toda gracia y atractivo, así como cualidades de todo tipo que antes tenían. Un ser humano, hombre o mujer, tiene que contar con el reconocimiento del padre para desarrolllarse en plenitud. Normalmente los padres realizan el acto del reconocimiento del hijo, pero no o en menor medida el de la hija. Un buen padre es el que ortorga reconocimiento. Las consecuencias del abandono del padre duran toda la vida, pero tienen su primera consecuencia en los estudios. Hay psicólogos que ponen ahí la causa de que niñas superdotadas retrocedan frente a sus compañeros conforme avanza la adolescencia.

Para terminar, transcribo las palabras de Germaine Greer, que me parecen muy significativas:

"Todas las personas adultas necesitan el contacto con la infancia para mantenerse en su sano juicio; ha llegado el momento de que todas y todos desempeñemos el papel de padre que otorga reconocimiento. A los hombres les tocará decidir si optan a favor o en contra de cumplir su papel en el cuidado de los niños y niñas, como siempre han hecho".


02 noviembre 2008

Lapidación



No he escrito hasta ahora sobre este asunto, porque, con el corazón en la mano, cada vez que pensaba en ello, era como si me cayera una de las piedras que han matado lentamente, con un enorme sufrimiento a esta muchacha somalí, Asha.
Hoy leo una entrada conmovedora en La pistola de Larra.
Pienso que hay que escribir sobre esto, extender los comentarios, difundirlo, no dejarlo en la trastienda de la vergüerza, porque es una profunda vergüenza, una gran indignación, un dolor lacerante, lo que nos agita cuando se lee una noticia como ésta.
Cuando en Nigeria se dictó sentencia contra Amina Lawal, que iba a ser lapidada, la comunidad internacional se movilizó y consiguió que no fuera ejecutada por ese modo de ejecución bárbaro, inhumano y salvaje -si es que alguno no lo es- de la lapidación. Este tipo de ejecución no aparece en el Corán, sino que más bien habría que buscarlo en la Biblia. El rastro más patente y conocido es el del Evangelio, donde Cristo dice que el que esté libre de pecado tire la primera piedra, lo cual nos da a entender que las ejecuciones por blasfemia y pecado de adulterio eran castigados de ese modo. El Corán, que tanto recoge de la Biblia y de los Evangelios, precisamente esta forma de ejecución no la recoge. Se trata, desde luego, de una tradición pre-islámica adoptada por los islamistas fanáticos e integristas, pero no admitida por la ortodoxia musulmana, como ocurre ocn la ablación, que tiene sus orígenes en el animismo africano, aunque se practique en algunos países musulmanes.
En el triste caso de Asha, se unen preocupaciones y dolores de distinto significado, pero todos en el sentido del respeto a los derechos humanos:
  1. Las formas de violencia física extrema que no son más que los puntos álgidos de una violencia estructural contra las mujeres, en un efectivo intento de mantenerlas en su papel dentro de una sociedad patriarcal.
  2. El mantenimiento en multitud de países de la pena de muerte y de formas de ejecución inhumanas, si es que hay alguna que no lo sea.
  3. El hecho de que la comunidad internacional no haya podido intervenir en este caso, debido a la situación de Somalia, un país sin estado y sin ley, controlado por las milicias, los señores de la guerra, fanáticos islamistas.
  4. El espeluznante hecho de que finalmente Amnistía Internacional haya comunicado que no se trataba de una mujer, sino de una niña de trece años, aunque en la página de Amnistía no haya ningún comunicado al respecto.
  5. Las consecuencias que esta terrible noticia puede tener en la mentalidad occidental, pues alienta la islamofobia indiscriminada, que no es nada bueno para nadie.

30 octubre 2008

Cuerno de cabra, una historia de venganza


Hace muchos años, en una Murcia mucho menos dinámica, pero sin duda mucho más hermosa, había un cine llamado Avenida, que estaba justamente en la plaza llamado del Rollo, o sea, a la salida de la ciudad, al final del Barrio, donde estaba en tiempos muy remotos la Picota, también llamada rollo, por el rulo de piedra donde se ataba a los condenados. Para entendernos, un lugar con historia. Ese cine de barrio, de aquellos con butacas, más que anatómicas, anatómica-forenses, con olor a serrín y a madera muy indicada para súbitos incendios, poco antes de la muerte del dictador, se convirtió en sala de arte y ensayo. Eso significaba que se podían ver peliculas diferentes, artísticas, intelectuales, y muchas veces, verdaderos pestiños.
No se contó entre estas últimas esta película búlgara, de corte bergman, en blanco y negro, con grandes silencios, con idílicos paisajes, que comienza con una salvaje violación y continúa con una historia de venganza obsesiva, con muchos elementos de cuento tradicional o de leyenda.
Vista de nuevo en este maratón de cine del cansancio -me doy por vencida y caigo en un sillón, y miro lo que me echen- no cambio ni un ápice la valoración de hace tantos años, Sólo que ahora la veo con ojos más distantes, sin tanta ansia de ver, con calma y con aprecio de otros valores, como la belleza del paisaje, y esa impecabilidad rítmica, pero también descubro la ingenuidad de ciertos procesos, esos mismos que le dan el aire de cuento tradicional. Y recupero esa frase que dice el padre de María en su desesperación, mientras le corta el pelo con las tijeras de esquilar y la niña llora desconsolada: "O te hago un hombre o te tiro a los perros. Este no es mundo para mujeres". No es el primer padre que lo hace en la historia, porque quizás este mundo no ha sido nunca para mujeres. ¿Lo será alguna vez?

25 junio 2008

Caballitos de mar: nuevos padres


Cuando yo era niña y compartía el dormitorio con mis hermanas menores, mi padre colgó en la lámpara de nuestra habitación con un fino hilo, un caballito de mar, que no es éste que veis en la foto. Éste de la foto es el que mis hijos tenían en su lámpara, colgado con un fino hilo, cuando eran pequeños. El delicado esqueleto, casi de encaje, de este animalillo marino está asociado en mi memoria con la infancia y la crianza, con sentimientos y matices de ternura.

Más adelante, en uno de esos documentales sobre animales marinos que dan en la televisión en horas algo soporíferas, pero que siempre suelen ser interesantes, me enteré de una de las características más curiosas de este pez tan extraño. Da a luz a sus hijos. La hembra pone sus huevos, el macho su esperma, como es natural, pero los huevos fecundados se alojan en el vientre del macho, no en el de la hembra, el cual los incuba el tiempo necesario y los expulsa en un verdadero parto multitudinario, con un esfuerzo agotador.

De pronto este animal me pareció, como también me parece el caballo de tierra, el verdadero caballo, un animal cargado de simbolismo. Era un macho que paría a sus hijos. No se asusten los varones. En absoluto se pretende que sean a partir de ahora ellos, merced a avances científicos, los que paran a nuestras crías. Sería contraproducente y harto peligroso. Esto funciona sólo como símbolo, no como invitación a la realidad. Recuerdo que en una tribu primitiva, creo que de África, cuando una mujer se pone de parto, el marido, sugestionado culturalmente, hace lo mismo que la mujer, se acuesta y sufre los mismos dolores y esfuerzos que su esposa: los antropólogos lo explican, siguiendo las razones que dan estos hombres y los mitos ancestrales, porque, según dicen, no quieren ser padres de sus hijos, sino madres también. No se trata de envidia de los varones por el alumbramiento, sino que así pretenden borrar la terribilidad del padre, el temor a la figura paterna, y desarrollar los instintos de aceptación del hijo y la ternura necesaria para cuidarlo como las mujeres.

Algunas veces he oído decir que los hombres actuales están desconcertados ante la liberación femenina, su independencia, su autonomía, el nuevo papel que les tocaría jugar en una sociedad igualitaria. Creo que en ese nuevo papel entraría el caballito de mar y los maridos paridores. Para explicarme mejor, el hombre nuevo tendría que desarrollar la ética del cuidado que desde tiempo inmemorial han desarrollado las mujeres por imposición secular. La ternura, el cuidado, la educación de los menores, no es algo marcado como femenino. Es cierto que hasta ahora ha sido así, pero la evolución de la sociedad humana no puede mantener a los hombres alejados de los valores que se han llamado femeninos. El hombre nuevo tendría que tener como emblema al caballito de mar.

27 mayo 2008

Mujeres en Murcia: Entrevista a Lola L. Mondéjar


Fotos de Ignacio de la Cruz Megías

Lola López Mondéjar, de cuya trayectoria y valía literaria he dado en cuenta en las dos entradas inmediatamente siguientes a ésta, ha tenido la deferencia de contestar a unas preguntas sobre literatura, sobre su literatura y, a través de ello, sobre su particular modo de ver la vida. Muchas gracias, Lola, por este derroche de sabiduría y sensatez.

P: Aunque sé que quien tiene una pasión no puede remediar ir hacia ello, y la literatura lo es, tanto desde el punto de vista del escritor como del lector o del estudioso, con el tiempo cualquier persona que escribe reflexiona acerca de esa tarea, pues no es un simple coleccionismo o una afición apasionante, sino una actividad compleja que implica todo el ser. ¿Cuáles son tus reflexiones al respecto? Por ejemplo, ¿para qué escribir? ¿Qué finalidad puede tener la literatura en nuestros días? ¿Qué supone para ti el hecho de escribir, una pasión, un modo de desbrozar el camino, una descarga, una satisfacción... todo a la vez o ninguna de estas cosas?

R: El ser humano siempre ha necesitado contar historias, somos narradores natos porque buscamos un sentido a nuestra existencia, una finalidad en nuestra vida. Para mí, la literatura es un modo de buscar un sentido a las experiencias que me interrogan y que creo, porque en el fondo no somos tan diferentes, que interrogan también a los lectores. Hoy más que nunca necesitamos de la literatura para comprendernos, la ciencia no es suficiente, deja un resto inexplicable que sólo la literatura puede abordar. Estamos solos, con pocos lazos sociales, y nos inquieta la presencia de los otros. La literatura que me interesa da cuenta de esos otros, de nuestras relaciones y de nuestros afectos, siempre ambivalentes, confusos y escurridizos.

P: Un diagnóstico. Hay voces predicando por ahí o bien la muerte de la novela o bien condiciones que debería cumplir para sobrevivir. ¿Cuál es tu opinión? ¿Necesita normas de supervivencia la novela, necesita ayuda, buenos amantes, novios, una ong o que se calle todo el mundo y siga la cosa su curso? ¿Quizás otra cosa que se te ocurre?

R: Hace años que se pronostica la muerte de la novela y, sin embargo, se publican más novelas que nunca. Creo que esta misma profecía que no acaba de cumplirse nos permite explorar fecundamente el territorio de la ficción, colocarnos entre los géneros, transgredirlos o seguirlos al pie de la letra, según nos vaya pidiendo la música de la historia que queremos contar.

P: ¿Literatura de mujeres, literatura femenina, literatura de hombres, literatura masculina? ¿Tiene sexo-género el narrador o el poeta? ¿Lo necesita? ¿Hay voz diferente, sintaxis o léxico diferente? Virginia Woolf decía que sí. ¿Y tú qué dices?

R: Creo que el lenguaje no es el mismo para hombres y mujeres. La expresión de la agresividad, de la rabia, cuando se hace desde la voz de un hombre, encuentra metáforas anatómicas que no pueden ser aplicadas a las mujeres. En una novela de Lorenzo Silva, el protagonista está “hasta los cojones” de todo, y lo expresa sin rodeos, preguntándonos un grupo de escritoras, cómo podríamos nosotras transmitir con idéntica fuerza una experiencia semejante, careciendo como carecemos de semejante órgano, advertimos que decir “hasta el chocho”, quedaría mucho más ordinario, grosero, y poco literario; “hasta los ovarios”, adquiriría un matiz más culto que le resta fuerza a la expresión. Las dos opciones, lo que es aún peor, particularizan en el género femenino la experiencia, mientras que, por la fuerza de su uso, “estar hasta los cojones” parece que pueda referirse a la totalidad del género humano. Ahora bien, ¿estamos las mujeres hasta ahí exactamente cuando sentimos rabia? Pienso con Hélène Cixous que la mujer escritora está obligada a encontrar una manera de contar su experiencia acorde con su cuerpo, sus emociones y sus sentimientos, y que esta no es una tarea fácil que vaya a contar con generosos apoyos, sino, más bien, con incomprensión. En sentido estricto, pues, habría una literatura escrita por hombres y otra por mujeres; habría que dejar de considerar la literatura escrita por hombres como si fuese LA LITERATURA, y de particularizar la escrita por mujeres. Hemos de cuestionar, o deconstruir, un canon que ha sido hasta ahora masculino, que ha educado estéticamente a los lectores y a la crítica, de modo que ésta señalará con más frecuencia en una mujer que sus temas son femeninos, no haciendo lo propio de un escritor, que habla mayoritariamente de temas masculinos, por supuesto, con protagonistas masculinos, pero sin sufrir la desdicha de que su argumento sea particularizado como dedicado por y a los hombres. Las mujeres lectoras tenemos también el deber de acercarnos críticamente a los textos de los autores, de observar si comparten o no la mirada que sobre la mujer hacen, de distanciarse de ellos si lo consideran oportuno, sin incurrir en el error de creer que se trata de un modelo exportable a la totalidad de la literatura, o de lo humano.

P: Dinos algo acerca del feminismo y la escritura, lo que tú pienses, los techos de cristal, los obstáculos, etc. ¿Cómo ves la situación de la mujer en literatura y en la cultura en general? ¿Hay cenáculos masculinos y resistencias?

R: Creo que, todavía hoy, las escritoras no encuentran la misma cabida en los catálogos editoriales, en las reseñas críticas, en los medios de difusión, que sus colegas varones, aunque, como ha señalado Laura Freixas, se pretenda hacer ver que hay un boom de literatura femenina, desviando la atención hacia unas pocas escritoras muy conocidas. Habitualmente, los hombres, que ocupan los centros de poder y decisión (tomemos como ejemplo la Real Academia, que pretende hacernos creer que no hay mujeres capacitadas para ocupar sus sillones, eligiendo uno tras otro a los varones) no leen a las autoras actuales, no piensan en ellas cuando organizan sus congresos ni cuando dirigen tesis doctorales. Y esta exclusión, que quiero pensar que sólo es inconsciente, fruto de una larga tradición donde las mujeres estaban ausentes, se perpetua en cada una de las actividades que organizan. Es más, considero, junto con otras escritoras amigas, que viven la irrupción de la mujer en la literatura como una nueva competencia, y éste sí es un auténtico techo de cristal que se repite en todas las instituciones culturales ligadas a la escritura. Tengo una crítica que hacer también para nosotras: las mujeres, acostumbradas a que el saber sea patrimonio de los hombres, nos acercamos demasiado poco a nuestras contemporáneas y, siguiendo la presión del mercado editorial, leemos los nombres de los autores que más suenan, que suelen ser hombres.

P: ¿Literatura comprometida o ars gratia artis?

R: Creo que la literatura no está a priori comprometida más que con la verosimilitud de la historia que pretende contar. El arte no es superfluo, aunque carezca de utilidad aparente. Como he señalado, para mí el arte, y la literatura en particular, es otra forma de conocimiento, un acceso a lo inexplicable de la ciencia, de la sociología y de otras disciplinas que no tienen acceso a la subjetividad humana del mismo modo que la escritura.

P:¿Hasta qué punto tu literatura tiene que ver con tu otra profesión, la de psicóloga, psicoanalista, psicoterapeuta?

R: Escribo con la totalidad de lo que soy: mujer, psicoanalista, ciudadana, madre, compañera. Desde ese presupuesto no puedo dejar al margen ninguna de las experiencias que la vida me ofrece, y creo que todas ellas enriquecen mi escritura, la dotan de vida, si bien el lenguaje literario no tiene nada que ver con el del psicoanálisis, sino que se opone a él. Mientras la literatura muestra, el psicoanálisis describe, la primera es extensa y este sintético y conceptual. En mi escritura de ficción pretendo hacerme comprender por cualquier lector atento, mientras que en mis escritos de psicoanálisis utilizo un vocabulario que requiere una cierta iniciación en la materia.

06 mayo 2008

Judy Frankel

El tres de mayo aparece en El País el obituario de Judy Frankel, una cantante judía residente en San Francisco. En realidad había muerto el 20 de marzo pasado, pero El País lo publica más tarde. Tenía sesenta y cinco años.
Publicó cuatro discos y actuó en numerosas capitales del mundo. Cantaba en ladino original. El ladino (de la palabra latino) es el español hablado por los judíos sefarditas.
Nacida en Boston, con treceaños canta y tocaba en bodas, bares y emisoras de radio. En 1969 llegó a San Francisco y allí conoció al músico Ken Frankel, que sería su marido. De familia askenazy (judíos rusos) se interesó por la música sefardita y la interpretó con gusto exquisito. Su trayectoria recuerda en algún modo la de Sarah Gorby, también judía askenazy e interesada en el legado musical y literario de Sefarad.
Para escucharla cantar en ladino la canción Hanuka, pinchad en el enlace siguiente:

16 abril 2008

Jane Eyre y un ancho mar de los Sargazos



Bertha versus Antoinette. Jane versus Bertha. Una reinterpretaciòn de "Jane Eyre" de Charlotte Brontë es la perturbadora novela "Ancho mar de los sargazos" de la criolla Jean Rhys. Bertha, la que el caballero Rochester llama Bertha en la novela de Brontë, es Antoinette en la obra de Rhys. En la de la escritora victoriana pasa este personaje como una sombra amenazadora, el oscuro y nunca vislumbrado secreto del hombre, el fantasma de lo terrible que acecha los movimientos de Rochester, pero sobre todo de Jane Eyre. De ella, de esa pobre loca encerrada en el piso de arriba, con su doncella borracha, sólo sabemos que es un cruel obstáculo a la felicidad de la protagonista. Rhys nos da la clave de los antecedentes de este encierro y del trágico final. El problema original fue la diferencia: la esposa demenciada era una mujer y era una criolla. Para su desgracia se casa con un hombre prepotente, un "verdadero hombre" y, además, inglés. A decir verdad, la casan, no se casa; se une a él sin su voluntad, dejándose llevar, por mujer y por criolla antillana, con la dejadez tropical con que luego se va viendo arrastrada después por este varón, delicia que será más tarde el amor de Jane Eyre. Él lo hace por conveniencia, está claro, pero cuando su sensualidad, la carnalidad del trópico, se manifiesta como una fuerza sexual sin freno, Rochester no puede soportarlo y ejerce todo su poder para reducirla. Del mismo modo en que fue reducida la desgraciada madre de Antoinette, la pobre Bertha, cuyo nombre Rochester le da como un estigma, pues las mujeres están condenadas a la repetición agotadora de la historia materna. Él podrá hacerlo: es hombre y es occidental, o sea, como quería Platón, varón y no mujer, ateniense y no bárbaro, libre y no esclavo, frase fundadora del patriarcado moderno y colonial. Y si bien Rochester llega esclavo por su falta económica al matrimonio con Antoinette, pronto será ella esclava, por las leyes que ponían en manos del marido todo el patrimonio de la mujer, y más esclava aún cuando la herencia lo restituya a la libertad de su clase social, pues ya entonces puede abandonar la isla y llevarse a Inglaterra a la infeliz Antoinette, que será ya Bertha para siempre.

Nunca contó esta historia Charlotte Brontë, pero parece que las conjeturas de Jean Rhys son tan ciertas -en la realidad novelesca- como la historia de la institutriz cenicienta. ¿Qué otra historia sería más explicativa que el poder omnímodo del caballero inglés? Y hay tanta triste verdad en esa novela posterior a "Jane Eyre", pero anterior en los hechos que narra, que parece que no se entiende bien el argumento de Brontë si no se lee el de Rhys. Sinceramente, yo no podría decir qué novela de las dos he leído con más interés. "Jane Eyre", una relectura, tiene esa magia inagotable de las novelas del siglo XIX, esa atracción fatal en su transparencia que cautiva desde las primeras líneas. La de la escritora antillana, con todas sus sugerencias, sus ambientes cálidos, amenazantes, desolados, con el trasfondo de la figura materna, en el sentido más mítico, tiene el enorme interés de una larga explicacion dolorida.

¿Cómo leerlas? Quiero decir, ¿en qué orden? Eso iría en gustos. Si se quiere una sensación de conformidad para luego destrozarla, pero que en ese romper todo encanto resplandezca una oscura y nunca sospechada verdad, el orden debería ser el cronológico según la historia de la Literatura: primero Brontë, luego Rhys. Si se es muy ordenado y relamido, el orden cronológico de la historia interna. Debe de ser curioso cómo la encantadora institutriz y el varonil Rochester viven su vida bajo sospecha y, seguramente, ya no quedaría tanto regusto de que al final Jane fuera a su encuentro tras la expiación de la ceguera. Cada cual puede elegir, pero ambas novelas son una invitación a la narración pura.

15 marzo 2008

Mujeres en Murcia: Carmen Nicolás, la Amiga

Carmen tiene muchas y muy buenas cualidades. Todas lo sabemos. Pero si algo hay que destacar, es su calidad de AMIGA, y no sólo por su implicación en una asociación con ese nombre. Las mujeres sabemos lo que esa palabra, amiga, significa. Por eso es mucho lo que se dice de ella cuando así se la califica.
Con una larga trayectoria de compromiso político y social, Carmen mantiene una humanidad tierna, discreta y solidaria siempre. Es una mujer fuerte e inteligente, tranquila y positiva, que ha sabido estar donde correspondía en cada momento. Actualmente está implicada, como ella suele hacer siempre que una causa le parece justa, a fondo, sin escatimar esfuerzos, en la defensa de la salud de las mujeres en general, y con especial dedicación a la atención a las mujeres con cáncer de mama. Es su profesión y es su dedicación. Ella es una de las fundadoras de la asociación AMIGA, creada para el apoyo y la defensa de las mujeres con cáncer de mama.
Le he pedido que conteste a unas "sencillas" preguntas y ella, que dice que no son sencillas, ha tenido el detalle de contestarlas.

P: Primero le pedí que se definiera a sí misma, que nos diera en breves rasgos un retrato personal. Ella dice que es la pregunta más difícil. Yo también lo creo y por eso se lo agradezco más.

R: La 1ª pregunta es la más difícil de todas, destacaría la curiosidad por conocer sitios, creencias diferentes a las mías para entender otras formas de ver la realidad, Normalmente me alejo de las personas o situaciones que me dan mal rollo. No tengo miedo al compromiso social ni político, desde siempre he militado en la izquierda. El último trimestre del año 75 me lo pasé en la cárcel acusada de ser del FRAP, hoy estoy orgullosa de haber sido una más de las personas que luchamos en la clandestinidad aunque no esté muy contenta con la situación política y social actual.

P: La Asociación AMIGA está poco a poco abriéndose camino como una de las asociaciones más luchadoras por la salud de las mujeres, y concretamente, por las afectadas por cáncer de mama, un verdadero azote. Pedí a Carmen que nos contara algo acerca de ella.

R: La asociación AMIGA nació hace tres años, porque un grupo de personas (afectadas y no afectadas de cáncer de mama) creímos que sería bueno crear un espacio afectivo y físico donde compartir miedos, inquietudes, aprender a acompañar a personas que están en situación de crisis vital, reivindicar mejoras en la atención sanitaria y social de las mujeres afectadas de cáncer de mama, no podemos olvidar que vivimos la enfermedad como vivimos de forma habitual, con las desigualdades y características que nos obligan a las mujeres a cumplir ciertas expectativas del entorno y de nosotras mismas.

P: Siguiendo con nuestro interés por esta asociación murciana, le pedimos que nos dé más datos acerca de ella.

R: A la asociación AMIGA pertenecemos mujeres afectadas de cáncer y otras que no lo están, porque pensamos que todas las mujeres somos población de riesgo y porque una reclamación individual es una queja y una colectiva es una reivindicación. Pertenecemos a la federación de asociaciones de cáncer de mama (FECMA) y mantenemos contacto con asociaciones de las provincias limítrofes y con otras de Barcelona.

P: El nombre AMIGA suscita la curiosidad. Carmen nos expone las razones de ese nombre tan significativo para las mujeres.

La asociación se llama AMIGA porque así queremos sentirnos las mujeres que pertenecemos a ella y conseguir que las que se acercan a nosotras se sientan arropadas y acogidas como cuando hablas con una amiga. Yo he estado desde el principio porque trabajo en prevención, tratamiento del cáncer de mama y al acercarme profesionalmente he tenido la oportunidad de conocer problemas y necesidades que surgen durante el proceso de la enfermedad, he aprendido de la valentía y la generosidad de las mujeres en los momentos de crisis, espero servirles de ayuda a mis amigas cuando me necesiten.

P: Yo sé que Carmen es feminista, así que no tengo más remedio que hacerle esta pregunta, si considera que el feminismo sigue siendo necesario como movimiento social en nuestros días. Y Carmen nos dice esto.

R: Creo que el feminismo sigue siendo necesario, porque aunque se ha legislado sobre la igualdad, los malos tratos, los partidos tienen listas paritarias, la realidad nos dice que siguen muriendo mujeres, que las que nos responsabilizamos de los cuidados a las personas dependientes somos mayoritariamente nosotras aunque no dispongamos de más tiempo ni de más ganas que los hombres, que la educación trasmita que la corresponsabilidad es imprescindible para que las mujeres podamos participar social y políticamente siempre que lo consideremos necesario sin que esta decisión nos lleve a la triple jornada.

P: Queremos saber qué piensa Carmen acerca de la salud de las mujeres y si hay una relación estrecha entre salud y género. Es obvio que hay diferencias en este aspecto entre hombres y mujeres, pero ella es la especialista.

Anteriormente he dicho que enfermamos como vivimos, en general percibimos que nuestra salud no es buena aunque vivimos más años que los hombres, tenemos más “malestares”, vamos más al médico, pero ¡es que vamos por nuestros hijos, padres, maridos, novios, etc!. Las estadísticas dicen que cuando tenemos un infarto morimos más que los hombres porque acudimos más tarde al hospital. En fin, pienso que lo cotidiano (el malestar) es nuestro, lo extraordinario (la enfermedad) es más cosa de los hombres, porque incluso aquí a lo suyo se la da más importancia.

P: ¿Qué haría Carmen, nuestra AMIGA, si fuera ministra de Sanidad y tuviera poder para mejorar la salud de las mujeres?

R: Si fuera ministra de Sanidad pondría en marcha programas de salud para la mujer, coordinaría recursos que actualmente están muy repartidos (servicios sociales, ayuntamientos, Instituto de la mujer, etc) y potenciaría el empoderamiento de las mujeres en cuestiones sociosanitarias. Aumentaría los ensayos clínicos con medicamentos para tratar enfermedades que afectan a hombres y a mujeres por que actualmente muchos de los medicamentos que se utilizan en enfermedades crónicas como son la hipertensión y la diabetes han sido estudiados sus efectos en hombres mayoritariamente.

P: Compromisos sociales actuales de Carmen.

R: Actualmente ando metida en asociaciones más que en partidos políticos o sindicatos. Estoy afiliada a la Asociación en Defensa de Sanidad Pública (ADSP) y mantengo contactos con la Comisión 8 de Marzo.

P: Finalmente le pido a Carmen Nicolás que nos diga algo para el futuro, algo esperanzador, desde su punto de vista de luchadora incansable. Y nos lo dice.

R: El futuro viene condicionado por lo que vivamos ahora y creo que cada vez nos hacemos oir , aunque no haya un número alto de militantes feministas, si hay muchas mujeres que hacen oir su voz en el ámbito familiar, laboral, social y político, cada vez se nos ve más.

Yo quiero jugar en el centro del patio, no en la periferia tropezando con la valla.


Todo esto nos ha dicho Carmen Nicolás, una persona de la que siempre se aprende. Al igual que ella se ha molestado en pensar estas preguntas y contestarlas, quiero yo desde aquí dedicarle un brevísimo poema de Benedetti, un haikú, porque sé que estará de acuerdo completamente, que le llegará al alma y que lo guardará como un tesoro. Carmen es así. Como el poema.

PUEDO MORIRME
MAS NO ACEPTO QUE MUERA
LA HUMANIDAD

26 febrero 2008

Dos de enero: tarea cansina

El día dos de enero, para empezar el año con buen pie, escribí un pequeño texto en mi cuaderno sobre una de las tareas más cansinas y necesarias asignadas a las mujeres: la de limpiar. Hay un chiste machista que lo define todo: a las mujeres no las mandan a la luna porque allí no hay nada que limpiar. Y limpiar no es sólo una tarea física para las mujeres; a veces se convierte en una tarea más elevada. Pero eso no le quita dureza a la adjudicación ni un cansancio que ya se vuelve histórico.


La madre de una amiga elaboró un pensamiento muy original acerca de lo que había sido su principal trabajo a lo largo de toda su vida, o sea, limpiar en todas y cada una de sus variantes.
La mujer, en un alarde de universalización de la considerada humilde tarea, casi dedicación única reservada a las mujeres por siglos, decía que en realidad la "mierda" no se quita, sino que sólo se cambia de sitio. Si, por ejemplo, ella lavaba unos calcetines, la suciedad pasaba al agua, la cual la llevaría en su largo y tortuoso camino suburbano hasta el mar o un río, que a su vez, en su movimiento, la depositaría de nuevo en la tierra para que la volvieran a coger otros calcetines o cualquier otra prenda de vestir o parte del cuerpo humano, que tendría que ser lavado por otra mujer no se sabe dónde. Los recorridos se pueden multiplicar con un poco de lógica, imaginación y conocimiento de la naturaleza, naturaleza natural o naturaleza humana, multiplicados en miles de secuencias de "mierda" viajando por el mundo. Así se completaría un complejo ciclo de la "mierda", que no sería muy diferente a otros ciclos vitales. Y yo me pregunto si no sería posible ascender ese ciclo, descubierto por aquella señora y explicado con la mayor seriedad, al escalón del o psíquico e incluso de lo espiritual.
Todo esto me lo ha recordado el hecho de que me he pasado, hoy, segundo día del año que empieza, toda la mañana cambiando "mierda" de sitio.
¡Qué tarea tan humilde, cansina y necesaria!

10 febrero 2008

Yang Huanyi: el mismo idioma, no la misma lengua



La noticia de la muerte de últimos hablantes de lenguas raras apareció en varios diarios nacionales hace unos días. Yo recorté una de ellas del diario Público.
Se refería precisamente al caso más llamativo, el de una mujer china que murió en el año 2005 y que era la última mujer que conocía el silabario nushu, una lengua escrita creada por mujeres y usada exclusivamente por ellas. Yo sabía que en América se daban casos de comunidades en que solo las mujeres hablaban la primitiva lengua amerindia, mientras que los hombres hablaban español, lo cual es bastante significativo ya que esa separacion lingüística habla muy claramente de la perfecta e implacable separación de los espacios, el púlbico y el privado.
Lo que no sabía era de la existencia de una comunidad de mujeres que hubiera inventado una lengua -en realidad es un silabario para comunicarse por escrito, pero quizás haya tenido su influencia en la lengua oral- al margen de los hombres y para salvaguardar su mundo femenino del conocimiento de ellos. Con esta anciana ha muerto la última persona que conocía bien esa lengua; sus hijas ya no quisieron aprenderla. Es cierto que ha muerto con ella una biblioteca, como dicen cuando muere un anciano en África, pero aparte el hecho de que la fundación Ford ha puesto mucho dinero en un programa para su recuperación, queda el magnífico testimonio de esta mujer. La tarea de recuperación no será fácil, porque era costumbre quemar los textos en la pira funeraria de la mujer que los había escrito, y, por otra parte, las autoridades comunistas desconfiaron de una lengua secreta y los prohibieron. Entre otros textos, muchos de sabiduría femenina, en esa lengua se daba a la novia, el tercer día de su boda, un manuscrito finamente bordado con consejos de las demás mujeres,
Para mí se trata de una prueba tangible del algo que yo ya imaginaba: que, por el momento, hombres y mujeres, aunque tengamos el mismo idioma, no tenemos la misma lengua. Por pura lógica tiene que ser así. Las tradiciones milenarias conforman la lengua de los grupos humanos. Una educación diferenciada, unos espacios separados, unas tareas diferentes, necesariamente traen hasta nuestros días, incluso en sociedades avanzadas, diferencias de habla aún notables. El efecto de la educación mixta, ya que aún no se conocen casos de verdadera coeducación, las leyes de igualdad entre mujeres y hombres, la sociedad abierta e igualitaria, las conquistas feministas en el siglo XX, no se notan aún en todo su vigor en algo tan resistente y conservador como la lengua. Menos aún si consideramos que las formas y las intenciones cambian, pero el sistema persiste.
Para más información sobre lenguas habladas solo por mujeres, o conservadas por mujeres o habladas de diferente forma por hombres y mujeres, mirad estos enlaces:

16 diciembre 2007

RITA LEVI-MONTALCINI


Alicia Poza me envió esta magnífica entrevista con esta gran mujer y no pude resistirme a reproducirla en mi ciber-rincón. Es una inyección de ánimo y de juventud. De solidaridad y feminismo.



UNA GRAN MUJER

RITA LEVI-MONTALCINI

NEURÓLOGA, PREMIO NOBEL DE MEDICINA.
22/12/2005



- ¿Cómo celebrará sus 100 años?
- Ah, no sé si viviré, y además no me placen las celebraciones. ¡Lo que me interesa y me da placer es lo que hago cada día!

- ¿Y qué hace?
- Trabajo para becar a niñas africanas para que estudien y prosperen ellas y sus países, y sigo investigando, sigo pensando.
- ¿Y cómo anda su cerebro?
- ¡Igual que a mis 20 años! No noto diferencia en ilusiones ni en capacidad. Mañana vuelo a un congreso médico...

- Pero algún límite genético habrá...
- No. Mi cerebro pronto tendrá un siglo..., pero no conoce la senilidad. El cuerpo se me arruga, es inevitable, ¡pero no el cerebro!

- ¿Cómo lo hace?
- Gozamos de gran plasticidad neuronal: aunque mueran neuronas, las restantes se reorganizan para mantener las mismas funciones, ¡pero para ello conviene estimularlas!

- Ayúdeme a hacerlo.
- Mantén tu cerebro ilusionado, activo, hazlo funcionar, y nunca se degenerará.

- ¿Y viviré más años?
- Vivirá mejor los años que viva, que eso es lo interesante. La clave es mantener curiosidades, empeños, tener pasiones...

- La suya fue la investigación científica...
- Sí, y sigue siéndolo.

- Descubrió cómo crecen y se renuevan las células del sistema nervioso...
- Sí, en 1942: lo llamé nerve growth factor (NGF, factor de crecimiento nervioso), y durante casi medio siglo estuvo en entredicho, ¡hasta que se reconoció su validez y en 1986 me dieron por ello el premio Nobel!

- ¿Cómo fue que una chica italiana de los años veinte se convirtió en neurocientífica?
- Desde niña tuve el empeño de estudiar. Mi padre quería casarme bien, que fuese buena esposa, buena madre... Y yo me negué. Me planté y le confesé que quería estudiar...

- Qué disgusto para papá, ¿no?
- Sí. Pero es que yo no tenía una infancia feliz: me sentía patito feo, tonta y poca cosa... Mis hermanos mayores eran muy brillantes, y yo me sentía tan inferior...

- Veo que convirtió eso en un estímulo...
- Me estimuló también el ejemplo del médico Albert Schweitzer, que estaba en África para paliar la lepra. Deseé ayudar a los que sufren, ¡ése era mi gran sueño...!

- Y lo ha hecho..., con su ciencia.
- Y, hoy, ayudando a niñas de África para que estudien. Luchemos contra la enfermedad, sí, ¡pero todo mejorará si acaba la opresión de la mujer en esos países islamistas...!

- La religión ¿frena el desarrollo cognitivo?(del conocimiento)
- Si la religión margina a la mujer frente al hombre, la aparta del desarrollo cognitivo.

- ¿Existen diferencias entre el cerebro del hombre y el de la mujer?
- Sólo en las funciones cerebrales relacionadas con las emociones, vinculadas al sistema endocrino. Pero en cuanto a las funciones cognitivas, no hay diferencia alguna.

- ¿Por qué todavía hay pocas científicas?
- ¡No es así! ¡Muchos hallazgos científicos atribuidos a hombres los hicieron en verdad sus hermanas, esposas e hijas!

- ¿De veras?
- No se admitía la inteligencia femenina, y la dejaban en la sombra. Hoy, felizmente, hay más mujeres que hombres en la investigación científica: ¡las herederas de Hipatia!

- La sabia alejandrina del siglo IV...
- Ya no acabaremos asesinadas en la calle por monjes cristianos misóginos, como ella. Desde luego, el mundo ha mejorado algo...

- Nadie ha intentado asesinarla a usted...
- Durante el fascismo, Mussolini quiso imitar a Hitler en la persecución de judíos..., y tuve que ocultarme por un tiempo. Pero no dejé de investigar: monté mi laboratorio en mi dormitorio... ¡y descubrí la apoptosis, que es la muerte programada de las células!

- ¿Por qué hay tan alto porcentaje de judíos entre científicos e intelectuales?
- La exclusión fomentó entre los judíos los trabajos intelectivos: pueden prohibírtelo todo, ¡pero no que pienses! Y es cierto que hay muchos judíos entre los premios Nobel...

- ¿Cómo se explica usted la locura nazi?
- Hitler y Mussolini supieron hablar a las masas, en las que siempre predomina el cerebro emocional sobre el neocortical, el intelectual. ¡Manejaron emociones, no razones!

- ¿Sucede eso ahora?
- ¿Por qué cree que en muchas escuelas de Estados Unidos se enseña el creacionismo en vez del evolucionismo?

- ¿La ideología es emoción, es sinrazón?
- La razón es hija de la imperfección. En los invertebrados todo está programado: son perfectos. ¡Nosotros, no! Y, al ser imperfectos, hemos recurrido a la razón, a los valores éticos: ¡discernir entre el bien y el mal es el más alto grado de la evolución darwiniana!

- ¿Nunca se ha casado, no ha tenido hijos?
- No. Entré en la jungla del sistema nervioso ¡y quedé tan fascinada por su belleza que decidí dedicarle todo mi tiempo, mi vida!

- ¿Lograremos un día curar el alzheimer, el parkinson, la demencia senil...?
- Curar... Lo que lograremos será frenar, retrasar, minimizar todas esas enfermedades.

- ¿Cuál es hoy su gran sueño?
- Que un día logremos utilizar al máximo la capacidad cognitiva de nuestros cerebros.

- ¿Cuándo dejó de sentirse patito feo?
- ¡Aún sigo consciente de mis limitaciones!

- ¿Qué ha sido lo mejor de su vida?
- Ayudar a los demás.

- ¿Qué haría hoy si tuviese 20 años?
- ¡Pero si estoy haciéndolo!


03 octubre 2007

Triálogos


Entre el 2 de octubre y el 21 de noviembre se celebran en Murcia una serie de mesas redondas y talleres sobre exclusión y ciudadanía, organizados por el CEIS INTEGRA. El título general: "Las nuevas fronteras de la desigualdad". El subtítulo: "Ciudadanía global, participación local y transformación social".

Ayer comenzaron estos cursos y talleres con un "triálogo" de lujo. Presentó a los participantes y moderó Patricio, del Foro Ciudadano. Es lo cierto que no recuerdo el apellido de Patricio, pero ¿quién no lo conoce en todo lo que se mueve en la resistencia intelectual murciana, entre los que gustamos de escuchar discursos coherentes y análisis agudos de la realidad? Patricio del Foro Ciudadano. Y a los que presentaba ni un pero. A un lado, Paco Jarauta, un artista del discurso y del análisis inteligente; al otro lado, Victoria Sendón de León, filósofa feminista de gran calado y apasionamiento, de la claridad prístina y la precisión.

La foto, ya lo sé, no es muy buena, pero es lo que pude hacer con mi móvil.

Para resumir la idea en síntesis: una sociedad cambiante en la que hay que repensar la política, la configuración de identidades y el concepto de ciudadanía, en términos locales y globales y desde los derechos irrenunciables.

Como siempre, todo ello desde el desarrollo de dos personalidades diferentes y brillantes. Gracias, Paco. Gracias, Victoria. Empezaremos a repensar, y, sobre todo, a participar. Es lo que toca.