20 noviembre 2008

Eventos civiles


Si pincháis en la imagen y la ampliáis podréis ver la estadística de bodas civiles en España en el 2007. Parece que se iguala el número de bodas católicas y el de bodas por Santa María de la Administración Pública.

Alicia Poza me cuenta que su hija asistió a una ceremonia civil de defunción. Vamos, un funeral laico, y que la muchacha volvio emocionada.

Un amigo me pregunta de dónde vengo en medio de la Gran Vía y le digo la verdad: de un "bautizo" laico, por lo civil. Inscribieron a la criaturica en el Registro Civil, y después una buena fiesta de amigos. El enano durmiendo en su capazo. Fue precioso.

Como no pude decidir mis ceremonias laicas en anteriores ocasiones, ahora me estoy preparando muy bien el entierro o la cremación, que eso aún no lo tengo decidido. Ya veremos cómo me pilla el cuerpo. Sí quiero que vengan los amigos y amigas que quieran, la familia que quiera, y, si es posible, Brad Pitt, pero eso ya lo veo yo difícil. Quiero que pongan una canción de Queen, ésta. Y que lloren un poco los que tengan lágrima fácil, y los que no que se rían de aquel día en que les dije alguna tontería de las mías. Que me perdonen todos aquellos a los que no dediqué atención suficiente y que se alegren de mi muerte los que ya estaban hasta los pelos de mí. O sea, todo muy normal, pero sin curas y en algún sitio agradable. Luego, una copita, que yo dejaré pagada antes de morirme, para que no falte.

Lo que quiero decir es que hay que empezar a crear ceremonias laicas alternativas a la detentadora de toda ceremonia, o sea, la iglesia católica, y ponernos muy tercos en eso.

Y ahora, un enigma cotilla. Me han dicho que un eminente representante de la izquierda, de la izquierda murciana, concretamente de la izquierda unida, se casa por la iglesia. ¡No me lo puedo creer! Tanto que espero que entre aquí gente con buena información y me lo desmienta. Por favor, hacedlo, que estoy que no vivo. No es que tenga nada en contra de que la gente se case, ni de que se case por el mecanismo que quiera, pero, si es verdad, ¡es demasiado para mi modesta comprensión del mundo! Más o menos como lo de Sor Maravillas, la diputada de honor. Qué cosas pasan. Voy a perfilar lo del funeral laico, que de una de estas me voy al infierno.

La manifestación de Madrid




















No soy muy buena fotógrafa, desde luego, pero además me tengo que comprar otra cámara. Quizás cuando se acabe la crisis. El consumismo también mantiene el sistema. Lo dice mi amiga Wilma, que se ha hecho de un grupo de Decrecimiento o algo así, que aquí dejo el enlace. Encima no vi a Eusebio en todo este lío de gente. Imposible, la verdad, si no nos hemos visto nunca en persona. Qué cosas. He visto sus fotos y están tomadas más o menos desde el mismo sitio que yo tomé las mías, o sea, que estábamos a dos pasos. Pues nada, la próxima vez será. Los amables muchachos de las camisetas me dejaron que fotografiara sus juveniles inscripciones. Aquí están. También vi a los jóvenes que quemaban el dinero, pero las fotos me salieron fatal. Otra vez serán mejores.

19 noviembre 2008

Antígona y el juez Garzón





Para el día de los Santos o de los Difuntos hice una entrada en la que recordaba el argumento de una obra de Sófocles, que parece no haber perdido actualidad. Hoy vuelvo a acordarme de esa obra, "Antígona", porque el juez Garzón la ha dejado en la estacada, o sea, a la entrada de la cueva donde tendría que ser enterrada viva para morir de hambre y de sed, con la soga al cuello de la desesperación, sólo por haber querido cumplir un deber sagrado para los vivos desde los orígenes de la humanidad.

Se procese culturalmente como se procese, está en nuestros orígenes el culto a los muertos, y parece que una buena parte de la civilización humana parte precisamente de la conciencia de muerte, que sólo se ve en el otro, pues uno nada sabe de su propia muerte. Minar ese principio, el del culto a los muertos, es minar las bases de la propia civilización. Negar a un ser humano la posibilidad legítima de honrar a sus muertos y, en su caso, pedir justicia por ellos, es reducir a esos seres humanos y a sus difuntos a la categoría de animales, quizás inferiores, porque incluso parece que el duelo no es exclusivamente humano, pues lo practican mamíferos superiores, a su modo.

Parece que los clásicos, pase el tiempo que pase, nunca pierden vigencia. Quizás por eso se les quiere eliminar de los estudios de nuestros jóvenes, por si acaso se les ocurre sacar enseñanzas éticas de ellos, e incluso políticas.

Éste es el caso de Antigona.


"Eteocles y Polínices, (hermanos de Antígona) los dos hijos varones del desterrado Edipo, mueren peleando frente a frente en las afueras de Tebas. Eteocles del lado de la ciudad; Polínices del lado de los sitiadores. Creonte, déspota, gobernador y dueño de Tebas, decreta que Eteocles sea enterrado con los honores que correspondían a los héroes que mueren por la patria; y que Polínices, que murió defendiendo el bando de los sitiadores, sea dejado insepulto sobre la tierra, para que, en memoria de su enemistad y para escarmiento de los tebanos, se pudra al sol y sea devorado por los buitres".



Antígona, tras muchas dudas y tormentos, decide que no puede haber diferencia de enterramientos y honores entre sus dos hermanos muertos. Con ello desafía a la autoridad que ha prohibido rendir los honores fúnebres a Polínices. Con ello se juega un futuro feliz de reina, madre de príncipes, y con ello le espera una muerte horrorosa por inanición. A pesar de todo, sale extramuros de la ciudad y realiza sobre el cadáver de su hermano los ritos funerarios que le salvarán de vagar como una sombra en un lugar entre la tierra y el cielo, ni muerto ni vivo, sin nombre y sin cuerpo.

¿No estamos ante un caso semejante con nuestros hermanos, abandonados sus cadáveres extramuros, en descampados, en barrancos y riberas de caminos, sin nombre, ni muertos ni vivos, entre la tierra y el cielo, sin cuerpo al que rendir el último homenaje, que no es realmente para ellos, sino para la memoria de los vivos?

Si Antígona es una parte de la sociedad española, Creonte ya sabemos quién es. También tenemos localizados a los dos hermanos entre nuestros paisanos vivos o muertos. ¿Quién es el juez Garzón en todo esto? Es el coro, indudablemente, el justo, el observador. Pero el coro se ha ido. Se ha cansado de que le vayan escamoteando el cuerpo a Antígona, ha sentido tal vez la imposibilidad de luchar contra los que no desean la paz en la ciudad. Desean sólo el olvido de los Lotófagos. Droga de olvido. Cuanto más olvidadizos, menos se preocuparán de los esqueletos que Creonte tiene en su armario. No sea que los saquen a pasear, junto con el esqueleto de Polínice.



17 noviembre 2008

Anecdotario


Vamos a desdramatizar un poco la situación. Después de tanto pensar y sentir, un poco de risa. Eso no sienta nunca mal. En el viaje a Madrid, del que ya haré los comentarios oportunos, con las fotos oportunas, al menos eso espero, nos reímos algún rato. El viaje era en realidad de trabajo, pero siempre hay momentos para reírse. Mi modesta persona proporcionó algunas, porque soy un verdadero capazo de anécdotas para contar. Las recuerdos todas y luego yo misma me río sola, y las cuento cuando la gente las necesita, que no es mala cosa.

La primera la recogí de la CNN antes del viaje, se la conté a mis compañeras y hemos ido todo el viaje con la broma. Oí que en una entrevista a MacCain después de su derrota, le preguntaron cómo le había sentado haber perdido. Dijo el hombre que desde que había sido derrotado dormía como un bebé: se despertaba cada dos horas y lloraba. Genial. La verdad es que me alegro de que haya perdido, pero esa contestación lo mejora mucho a mis ojos.

La segunda la recordé cuando íbamos Teresa Salinas y yo por la Plaza Mayor de Madrid el domingo por la mañana, por cierto con un sol precioso y esa luz clara de la capital en otoño. Vimos los puestos de los numismáticos y los filatélicos y nos recreamos viendo lo interesados que estaban todos los coleccionistas con los tenderetes. Recordé una anécdota que me contó mi amigo Pedro, amigo de pasearse los domingos por la mañana por la Trapería, donde en Murcia ponen sus puestos los numismáticos. Un hombre se acercó a uno de ellos, y el vendedor le comunicó que ya había encontrado la moneda romana que había andado buscando tanto tiempo. El hombre le contestó: "No, ya no la busco. Le he pasado las colecciones a mis hijos, porque yo ya lo que necesito es tranquilidad". Menudo ajetreo debe de ser coleccionar monedas o sellos.

Alicia Poza me contó una de mi propio hijo Sancho. Me decía que el chico tiene un humor parecido al mío. Mi hijo es, así que al menos haya heredado algo bueno, aunque de su padre tiene mucho. Sancho colabora con ella en el sindicato, en la parte de informática, manteniendo las redes y cosas así que yo no sé ni cómo se llaman. Va Alicia y le pide que le suba algo a la página y le consulta cómo sería mejor. Le contesta Sancho: "Alicia, como tú quieras, ya sabes que yo soy un mero... un mero... Bueno, que yo soy un mero". Puedo asegurar que de mero ni de besugo tiene nada en absoluto.

Una alumna se pone a hablar con una profesora de literatura y le dice que su familia está preocupada. Su hermana es bisexual. Le pregunta la profesora que cómo lo saben, y ella contesta: "Claro que lo sabemos, tiene dos novios".

La misma profesora, en otra ocasión, le estaba riñendo a una chavala por alguna mala contestación. Se acerca sigilosamente otra cría y le dice en un susurro: "Profe, no le riñas más, que a lo mejor es de una familia desestructurada de esas".

Y otra profesional. De un examen teórico de Educación Física extrae una compañera la siguiente frase: "Es muy bueno para el riesgo sanguíneo desarrollar los músculos abominables".

Esta es mía, de mi grupo de Artes Escénicas. Digo yo: "Vamos a leer Edipo Rey de Sófocles". Me dirijo a la pizarra y escribo "Edipo rey" y debajo pongo "Sófocles". Pregunta de una alumna:"¿No habías dicho que era sólo un libro?"
La cosa no se queda ahí. Al día siguiente viene una muy preocupada porque no encuentra el libro que yo he dicho. Dice que sólo ha encontrado uno que además de "Edipo rey" se llama "Antígona".

Y por último, un alumno español le pregunta a un compañero ecuatoriano si ha venido en patera. Antes de que conteste, otro por detrás le dice: "¡Serás animal! ¿No sabes que entre Ecuador y Murcia no hay mar?"

Una última frase de una ilustre feminista y filósofa, Amelia Valcárcel, hablando de la transformación del concepto de sujeto en el siglo XX: "El hombre, sujeto, y la mujer, sujeta".

Bueno, unas risas. Espero que os las haya provocado.


14 noviembre 2008

¿Asistirías a una ejecución pública?


Pienso que cuando un ser humano asiste a un acto cualquiera, consagra con su presencia la validez ética de tal acto. Por eso no asisto a corridas de toros, por ejemplo, ni por curiosidad, ni por acompañar a un extranjero, ni por ninguna razón más o menos plausible.

A Dostoievski lo iban a fusilar y a última hora, con los ojos ya vendados, apareció un soldado con el indulto del zar. Él ya era epiléptico de antes, pero creo que su equilibrio al borde del abismo le cambió la vida y el pensamiento por completo.

Apaleamiento, ahorcamiento, decapitación, por hacha o por guillotina, lapidación, empalamiento, electrocutamiento, descuartizamiento, tormento y ejecución de los cien tajos, evisceración, envenenamiento por inyección letal, fusilamiento... No hay ninguna forma humana de ejecución, pues lo terrible no es la forma, sino el signficado. Y como dice Amnistia Internacional, "Matar es matar".

Así lo explica Dostoievski. Os dejo el texto, tomado del extracto de Amnistía en Cataluña. La foto la he cogido de una página que ahora no recuerdo. El grabado es terrible. Al final, la pregunta.

-¿Y allí existe la pena de muerte?
-Sí, yo lo vi en Francia, en Lyon. Schneider me llevó con él.
-¿Los cuelgan del cuello?
-No, en Francia les cortan el cuello.

[...]

-¡Naturalmente! ¡Naturalmente! ¡Un suplicio como este! El condenado era un hombre inteligente, sereno fuerte, entrado en años, de apellido Legros. Y lo que le digo a usted, créalo o no, es que lloraba cuando subía al patíbulo y estaba blanco como el papel. ¿Es posible tal cosa? ¿No es eso horrible? A ver, ¿quién llora de terror? Yo nunca hubiera creído que un hombre hecho y derecho pudiera llorar de terror; y no digo un niño, sino un hombre que nunca antes había llorado, un hombre de cuarenta y cinco años. ¿Qué le sucede en ese momento al alma?¿A qué convulsiones llega? ¡Es un insulto al alma, ni más ni menos! Está escrito: "No matarás". ¿Quiere eso decir que porque ha matado hay que matarle a él? No; eso no está permitido. Hace ya un mes que lo vi y es como si lo tuviera delante de los ojos. He soñado con ello cinco veces.

[...]

-Lo bueno es que apenas se sufre cuando la cabeza sale volando.
-¿Sabe usted? -prosiguió el príncipe acalorado- acaba usted de hacer ese comentario y hay mucha gente que piensa lo mismo que usted, por esto se ha inventado la máquina, la guillotina. Pero a mí se me ha ocurrido una idea: ¿y si eso es peor todavía? Eso le parecerá a usted ridículo, absurdo, y sin embargo con un poco de imaginación puede ocurrírsele a uno esa idea. Piense usted, por ejemplo, en el tormento. En él hay dolor físico, heridas, tortura corporal, y todo eso desvía al espíritu del sufrimiento espiritual, de modo que se sufre solo de las heridas hasta el instante mismo de la muerte. Ahora bien, el dolor principal, el más agudo, puede que resulte no de las heridas, sino del hecho seguro de que dentro de una hora , luego dentro de diez minutos, luego dentro de medio minuto, luego ahora mismo, tu alma saldrá volando de tu cuerpo, y ya no serás un ser humano, y que todo eso es cierto. En el momento en que pones la cabeza bajo la cuchilla y oyes cómo se desliza hacia tu cabeza, ese cuarto de segundo es el más horrible. Tenga usted en cuenta que eso no es sólo mi imaginación, que otras muchas personas han dicho lo mismo. Y lo creo tanto que voy a decirle a usted cuál es mi opinión. Matar a quien ha cometido un asesinato es un castigo incomparablemente peor que el asesinato mismo. El asesinato a consecuencia de una sentencia es infinitamente peor que el asesinato cometido por un bandido. Un hombre que es asesinado por unos bandidos de noche, en un bosque, o algo por el estilo, tiene hasta el último momento la esperanza de salvarse. Ha habido casos en que a un hombre a quien le han cortado el cuello tiene esperanzas todavía, o sale corriendo, o pide que se apiaden de él. Pero en este otro caso, por el contrario, esa última esperanza, que permite que la muerte sea diez veces menos penosa, es eliminada con toda certeza: la sentencia está ahí, y la horrible tortura está en que sabes con certeza que no te escaparás, y no hay en este mundo tortura más grande que esa. Lleve a un soldado a una batalla, póngale delante de un cañón y dispare, él seguirá teniendo esperanza; pero si a ese mismo soldado se le lee una sentencia de muerte cierta, se volverá loco o romperá a llorar. ¿Quién dice que la naturaleza humana puede soportar esto sin perder la razón? ¿A qué viene tamaña afrenta, cruel, obscena, innecesaria e inútil? Quizá exista un hombre a quien se le ha leido una sentencia de muerte, se le ha dado tiempo para meditar esa tortura y se le ha dicho de pronto: ¡Hala, vete, se te perdona! Quizá un hombre como ése pueda hablar de ello. De una tortura y de un horror como ése habló Cristo. ¡No, no se debe tratar a un hombre de ese modo!


¿ASISTIRÍAS A UNA EJECUCIÓN PÚBLICA

SI TUVIERAS OPORTUNIDAD?

13 noviembre 2008

La crisis que la paguen ellos



El próximo 15 de noviembre de 2008 se reunirán los líderes mundiales para preparar un nuevo plan contra la crisis.

Salvar de la crisis a los bancos de Estados Unidos ha costado 700.000 millones de dólares, cinco veces más de lo que aprobó la ONU para alcanzar los Objetivos del Milenio!. Y las ayudas europeas son aún mayores. ¡Es una vergüenza!
En España el Gobierno le da 100.000 millones de euros a los mismos bancos que están desahuciando a muchas familias por no poder pagar la hipoteca.
Hace meses miles de personas salimos a la calle por una vivienda digna y ya advertíamos del peligro de la burbuja inmobiliaria. Ahora que ha estallado ¿la vamos a pagar la gente de a pie?
Durante años se han forrado y ahora anuncian despidos, recortes salariales, cierres de empresas, 'aparcar' el protocolo de Kioto…
Está claro que los grandes partidos gobiernan para la banca y que los grandes sindicatos no van a rechistar ¡Si hasta los han felicitado los banqueros y empresarios! Solo la gente de a pie podemos denunciarlo.
Privatizan los beneficios y socializan las pérdidas. ¿Se creen que somos idiotas? ¿Lo vamos a permitir? Claro que no.

El próximo sábado, 15 de noviembre a las 17:00 horas saldremos a la calle en todas las ciudades.

Lugares de concentración:

- Alacant: Explanada de España, frente a la Rambla de Méndez Núñez
- Albacete: Plaza del Altozano, donde esta la gorda con la rosa que parece un polo!
- Almeria: Plaza Circular
- Ávila: Plaza del Chico
- Aviles: Plaza de España
- Badajoz: Plaza de San Francisco
- Barcelona: Plaça Catalunya
- Bilbo: Centro Civico de La Bolsa (C/ Pelota - Casco Viejo - Bilbao)
- Burgos: Plaza Mayor
- Cáceres: Plaza Mayor
- Cádiz: Plaza de San Juan de Dios
- Castello: Plaça de la Independència
- Ciudad Real: Parque del Torreon
- Córdoba: Plaza de las Tendillas
- Elx: Plaça Baix
- Gijón: Plaza del Parchís
- Granada: Fuente de las Batallas
- Huesca: Plaza Navarra
- Jaén: Plaza de la Constitución
- Las Palmas de Gran Canaria: Parque Santa Catalina
- León: Plaza de San Marcelo
- Madrid: Puerta del Sol
- Málaga: Plaza de la Constitución
- Mérida: Plaza de España
- Murcia: Glorieta de España
- Palencia: Plaza Mayor
- Pamplona- Iruñea: Plaza del Castillo
- Salamanca: Plaza Mayor
- San Sebastián- Donostia: Jardines de Alderdi Eder
- Santa Cruz de Tenerife: Plaza de la Candelaria
- Santander: Plaza del Ayuntamiento
- Segovia: Plaza del Azoguejo
- Sevilla: Plaza Nueva
- Soria: Plaza de Herradores
- Teruel: Plaza del Torico
- Toledo: Plaza de Zocodover
- Valencia: Plaça Ajuntament
- Valladolid: Plaza Mayor
- Vitoria-Gasteiz: Plaza de la Virgen Blanca
- Zaragoza: Plaza del Pilar

12 noviembre 2008

Lecturas compartidas: la voz lectora




















Fue San Ambrosio el que descubrió que se podía leer con la mente, sin pronunciar las palabras que se leían. San Agustín, en sus confesiones, se admira de esta "extraña" habilidad del otro santo.

"Cuando leía sus ojos recorrían las páginas y su corazón entendía su mensaje, pero su voz y su lengua quedaban quietas. A menudo me hacía yo presente donde él leía, pues el acceso a él no estaba vedado ni era costumbre avisarle la llegada de los visitantes”

Si San Ambrosio aprendió esto de los monjes, que desarrollaron esta forma de lectura interior para poder trabajar juntos en el escritorio, o si fue al contrario, el santo el que difundió con su ejemplo, la lectura silenciosa, no lo sé, pero el caso es que, según Alberto Manguel, autor de Historia de la lectura, que recomiendo vivamente, hay dos etapas en la lectura: mientras se leyó exclusivamente en voz alta y a partir de que se descubrió la lectura in mente.


En un mundo donde pocas personas sabían leer, uno leía y los demás escuchaban. Así se leyeron los libros de caballerías, así se leyó con frecuencia el Quijote. Fernando de Rojas leía en voz alta su Celestina para un grupo escogido de amigos humanistas. Calderón, en su exquisito grupo de teólogos e intelectuales, leía en voz alta sus "estrenos", para saborearlos y comentarlos con todo su morbo. Leían en voz alta.

Leer en voz alta era lo natural, si es que leer es natural. De hecho, hoy hay personas poco leídas que no pueden o les cuesta mucho leer in mente, actividad que realizamos dibujando las palabras a la velocidad del rayo, con su sonoridad, en nuestra cabeza.

La costumbre de leer para nosotros, sin embargo, nos ha alejado de la materialidad de la palabra. Tenemos un déficit de oralidad. Los niños no escuchan cuentos si no es mediatizados por ilustraciones o en un disco, los adultos no nos relatamos historias por puro placer, no recordamos poesías para recitarnos; todo está en los libros, todo está en internet, todo está en nuestra máquina psíquica. A veces ahí hay poco o nada. La voz humana se desvaloriza. Pero la lectura en voz alta pone de nuevo en contacto nuestra mente y nuestro cuerpo, aparte los descubrimientos de investigadores japoneses que la consideran un verdadero estímulo para el cerebro en formación. No conocía estos estudios, pero intuitivamente utilizo en mis clases la lectura en voz alta y le dedico su espacio. Los beneficios son muchos.


Por todas estas razones y por amor a la lectura, pusimos en el IES Floridablanca una actividad de lectura en voz alta. Así la llamamos el año pasado. En la Escuela de Verano de este año, organizada por el Sindicato STERM, presentamos la actividad, y el buen amigo José Luis Lillo la llamó en el programa "Lecturas compartidas". Nos gustó la idea y la hemos adoptado. No tenemos miedo a copiarnos de los mejores alumnos de la clase. Lo cierto es que la idea original también la tomamos del IES Ricardo Ortega de Fuente Álamo, donde la comenzó Antonio Lorente, profesor de Griego y estupendo poeta, y el no menos magnífico profesor y poeta Antonio Aguilar. No sé si allí continuarán con ello.

La actividad es bien simple, además de sumamente económica. Consiste en que una vez a la semana, en la hora del recreo, y tomando como espacio la biblioteca del centro, un miembro de la Comunidad educativa lee en voz alta para todos los oyentes que lo deseen.

La elección de la lectura es libre, absolutamente libre, como lo es y debe ser el acto mismo de leer. Esa elección la realiza el lector o lectora. En el caso de que una lectura elegida pueda ser leída en su idioma original, que a veces podemos tener esa oportunidad, se realiza una lectura bilingüe. Eso hicimos el año pasado con una lectura de Ibn Arabí. Y estamos pendientes de que los Departamentos de Inglés y de Francés se metan en esto y nos ofrezcan esas lecturas bilingües prometidas.

Siguiendo la idea de que la lectura no es sólo literatura, se leen, además de poemas, cuentos y fragmentos de novela, textos científicos, ensayos, divulgación, textos periodísticos, e incluso jurídicos. Recordamos como ejemplo, la lectura de un artículo de García Montero por parte de un profesor de Filosofía, los textos de una corresponsal de guerra por un profesor de Dibujo, un texto científico sobre el lobo ártico, leído por un profesor de Eduación Física, un texto del Juez de Menores de Granada que leyó el director del centro para abrir la actividad. Alumnos y alumnas prefieren leer literatura por lo general, pero siempre es muy agradable oír sus voces juveniles, un poco nerviosas, entonar un poema o contar un cuento.

La persona que lee puede elegir también un texto propio, y así se dan a conocer talentos ocultos que de otro modo quedarían escondidos.

Unos días antes de la lectura se hace público mediante sencillos carteles en blanco y negro y una foto del que vaya a leer, quién y qué leerá. Últimamente hemos introducido la novedad de preparar una presentación que se proyecta un día antes en sesión continua en el vestíbulo del Instituto. Llama más la atención.

También quien lea puede valerse de imágenes proyectadas o de música de fondo.

El trabajo de la persona que coordine la actividad es recoger a principio de trimestre el nombre de todos los lectores propuestos, ordenarlos por fechas, procurando combinar hombres y mujeres, profesores con alumnos, personal no docente, si lo hubiera, personas que vienen de fuera (padres y madres, gente conocida en la ciudad), con miembros de la Comunidad educativa. Cada semana tendrá que realizar el cartel sobre una plantilla previa, imprimirlo, fotocopiarlo y ponerlo por las paredes con la ayuda inestimable de algún chaval o chavala.

Y esto es todo lo que hay que hacer. Sencillo, barato y muy educativo.



Las fotos son de lectores y lectoras: Carmen Mira, jefa de estudios. Alberto Requena, catedrático de Historia. Una alumna de Segundo de Bachiller, cuyo nombre no puedo recordar ahora, y el chaval tan recio de pie, Álvaro Saura, que nos deleitó en su primera lectura con "La melancólica muerte de Chico Ostra" de Tim Barton, y en el inicio de este curso con una Carta Filosófica de Voltaire. El último en leer hasta el momento ha sido Ángel Haro, un magnífico pintor y escenógrafo murciano, que leyó un cuento escrito por él, recuerdo de su último viaje a África.