06 marzo 2008

Un gouache de Muñoz Barberán


En el 2001 mi padre expuso en la galería Thais de Lorca, que era y es aún de unos muy apreciados amigos suyos, Paco Fernández Salvador y Paquita, su esposa. En el catálogo figuraba este gouache alegre y ligero que he recuperado en imagen. El original estará, me imagino, en la casa de algún afortunado cliente de la galería. Me gusta también lo que mi padre escribió entonces para el catálogo, así que lo transcribo aquí.

"He buscado mis viejas fotografías lorquinas de Semana Santa en los primeros años del XX, que también son mis años primeros. En algunas de ellas aparezco yo mismo. Según esas viejas fotografías he pintado.
Si hubiera hecho algo sin ayuda de esas fotografías, el resultado habría sido falso surrealismo, y aún así contando con ellas a veces aparece algo surrealista. Me gustaría interpretar bien a los demonios azules y a los recién afeitados ángeles blancos. Azules y blancos aparecen en estas pequeñas obras que, lo diré, están realizadas sobre tabillas preparadas con Geso, abocetadas con acrílicos y acabadas con pastel, lápices de colores y acuarela, según se me ocurría. Fijadas con barniz de óleo, eso sí.
Los Azules están con sus triunfos del Cristianismo, con su trono de la Virgen de los Dolores; los Blancos con su trono y palio de la Amargura y con sus auténticas glorias o visiones de San Juan.
También -¿cómo no, si pinto en Águilas?- aparece Águilas con sus animadas playas, siempre las de poniente. En estos cuadros está igualmente Lorca, la ciudad y los alrededores, si ha podido ser, con apuntes viejos, pues siendo de mi juventud son ya irremediablemente viejos. Está mi estudio de Sangonera y su entorno inmediato con juguetes de mis nietos.
Diré que esta muestra es una especie de confesión de mis debilidades o preferencias. Un pintor, al dejar la niñez y la juventud, abandona todas las inclinaciones de aquellos años de aprendizaje para buscar en la madurez de los que han ido por delante. Sobre todo en la de unos pocos que sirvieron esencialmente a la pintura y, por qué no decirlo, también en la de los que llegaron empujados por los grandes negocios, e incluso en la de otros que se ayudaron de una ccrítica servil. Todos llegaron y en su obra siempre habrá motivos para el elogio. Son esas preferencias las que, sin más consideraciones, se aglutinan en estas obras pequeñas que he pretendido densas en su contenido".


1 comentario:

Zanguanga dijo...

No te lo había dicho antes, pero este guache me encanta. No conozco el original pero esos azules que aquí se ven brillantes y tormentosos me gustan :)