16 enero 2010

Últimas lecturas : memorias y tebeos


Lo dicho en anterior entrada, tengo este blog un poco abandonado por culpa de las Artes Escénicas, un proyecto del que estoy disfrutando mucho, pero que también me absorbe mucho tiempo y esfuerzo. Hoy me he dedicado la mañana, y voy a aprovecharla para hacer un resumen de lecturas. No incluyo entre ellas la novela de Rubén Castillo, "Las grietas del infierno", porque le han dado un importante premio y quiero dedicarle una entrada para él solo, que se lo merece.
El medio de los blogs comenzó siendo algo distinto a lo que ahora es: en realidad, su comienzo fue una página en la que un tipo ofrecía los mejores enlaces acerca de una noticia de actualidad, algo así como simplificar las tareas de búsqueda de información sobre un tema determinado. Y luego pasó lo que pasó, pero otro día entraré a fondo en esto de la historia de los blogs. Lo que ha quedado de aquello es que al nombrar un autor, un libro, una ciudad, una referencia cualquiera, se suele hacer, y hasta se debe, incluir enlaces que amplíen la información, y que el lector, si así lo quiere, recurra a esos enlaces indicados a recabar conocimientos más amplios y variados. Así lo suelo hacer cuando tengo tiempo y así lo voy a hacer en esta entrada.





En primer lugar, voy a darme el gusto de comentar un librito encantador, que compré en un baratillo de libros en Toledo (que yo no puedo viajar y no hacerme con alguna cosa encuadernada y que tenga hojas como los árboles), y ese delicioso librillo es "Por tierras de Murcia", en una edición facsímil de Editorial Maxtor. A Encarna, cuando termine los tochos que se está leyendo, le encantará. Se trata de un libro de memorias del paleontólogo Daniel Jiménez de Cisneros, caballero nacido en Caravaca de la Cruz, y abarcan sus experiencias infantiles y juveniles desde 1872 a 1892, con reflejo de todas las turbulencias políticas y sociales de tal época histórica y reflexiones personales muy sustanciosas. Al mismo tiempo, se va conociendo, a través de sus narraciones, entre Lorca, Caravaca y Cartagena, lo más interesante del sistema educativo de ese tiempo, el caciquismo, la miseria de los maestros y profesores, los contenidos y los métodos de enseñanza. Es un libro que se lee con gusto y con mucha ternura, con un estilo directo y entrañable. Destaco la anécdota de la criada, que estaba aterrorizada con los "facciosos", o sea, los Carlistas, y llegó toda contenta a la casa después de ver la entrada de estos "facciosos" en Lorca, diciendo que en realidad eran hombres. Como también habla de la llegada de la Primera República, pongo aquí el anuncio a los ciudadanos de Lorca de tal evento, por una comisión de próceres lorquinos, entre los que se encontraba mi tatarabuelo, don Carlos María Barberán, donde tranquilizan a la población y les piden un comportamiento cívico. Una curiosidad histórica.



Algo muy diferente es un tebeo. Parece que el género tiene su destino en niños y jóvenes. Ya no es así; en realidad, hace mucho que no es así, pero no nos enteramos. El tebeo, el cómic, dicho a la americana, es un género literario gráfico más, con grandes creadores y grandes obras. En España tenemos uno de esos grandes creadores, Carlos Giménez, medalla de oro de las Bellas Artes y eterno candidato al Premio Príncipe de Asturias. Tiene un pequeño inconveniente para conseguirlo, y es que el artista es más bien rojeras, de hecho, más rojo que las candelas, así que se lo pensarán un par de veces, no sea que les salga con un discursito antimonárquico o tan comprometido como el de Gervasio Sánchez en su momento. Yo conocí a Carlos Giménez por el blog de Mameluco, un joven cordobés gran lector de tebeos, agudo como él solo, y muy culto. Este verano nos visitó en el campo de Ulea y nos hizo un espléndido regalo: "Todo Paracuellos", de Carlos Giménez. Se trata de una impresionante novela gráfica sobre los orfanatos e internados de Auxilio Social, puestos en marcha inmediatamente después de la Guerra Civil española, con la intención de recoger a las criaturas huérfanas de guerra o cuyos padres estuvieran en la cárcel. Como se comprenderá, parte de la misión era su reeducación, pues los consideraban los hijos de los malditos rojos, educados en el mal y en el pecado. La novela es dura, cruel, muy dolorosa, pero muy tierna también. Está basada en los recuerdos personales de Carlos Giménez, que fue uno de esos niños, y también en conversaciones y recuerdos de otros internos de Auxilio Social, que compartían esa triste memoria con el artista. El sector joven de la familia nos lo  quitaba de las manos, de modo que yo fui la última en leerlo. Impresionante, con un dibujo magnífico y una estructura episódica, las historias son vistas desde el punto de vista de una criatura, el alter ego del novelista gráfico. Gracias, Mameluco, un regalo espléndido y un descubrimiento.




12 enero 2010

Los sentimientos y las vidas de Pedro García Montalvo


Portada del libro sobre P.G. Montalvo 


Aunque se vea tan serio en esa foto, se ha de tener en cuenta que corresponde a un momento de su juventud, donde toda seriedad parece poca y uno se puede permitir dar imagen de severidad intelectual. No obstante, Pedro es serio, porque piensa, y por la misma razón tiene un gran sentido del humor, que llena siempre de ternura y piedad por todos los que, como él mismo, somos humanos, y, por tanto, precarios y necesitados. En fotos actuales, que se ven dentro de este libro homenaje, Pedro ha perdido ese aire de icono intelectual y ha entrado en una dimensión de humanidad amplia, profunda y comprensiva. En el barrio lo conocemos, sus amigos lo disfrutamos, y sus lectores, que son muchos, lo adoran. Porque en su literatura trasciende todo esa amplia y comprensiva humanidad por la cual, con todos nuestros conflictos y nuestras luchas, con todos nuestros pecados pequeños y grandes, siempre somos salvados. Si no recuerdo mal, Pedro tiene esa teoría generosa de la salvación universal, que es muy de agradecer cuando somos los juzgados, y que hace que se revuelva dentro el niño justiciero que desea que los malos queden fritos en una cazuela de aceite hirviendo, como las brujas de los cuentos. Pasó la infancia, y ahora ya sabemos que no hay cazuelas de freir malos, y Pedro nos lo recuerda. 
Este libro es un sencillo recorrido por su literatura donde se entreveran declaraciones personales de Pedro García Montalvo, pequeños fragmentos ilustrativos de sus palabras, tomados de sus obras, y opiniones de escritores y críticos, como Santiago Delgado, Andrés Trapiello, Pascual García, Eloy Sánchez Rosillo y otros. Las ilustraciones son fotos referidas al mundo literario y personal de Pedro. Son muy tiernas aquellas que nos traen a Pedro de niño, en el colegio, haciendo el papel de un sabio médico en una función escolar, o la preciosa fotografía de su pequeña familia, cuando era un escritor joven recién casado, donde la belleza juvenil de Encarna ilumina la escena, con sus dos niños, que hoy son unos hombres cabales y buenos. De sus amistades, encontramos fotos con el pintor Ramón Gaya, con su inseparable Eloy o con el escritor leonés Trapiello.
De textos y palabras, no puedo decir sino que son de Pedro García Montalvo, cuya prosa es un lujo de limpieza y poesía contenida. Algunas claves de su novelística se descubren en sus declaraciones; casi todas las conocíamos quienes hemos seguido paso a paso su trayectoria literaria, pero siempre da gusto recordarlo en sus palabras.
El libro va acompañado de un dvd que reproduce más o menos lo contenido en el libro, con bellas tomas de ciudades y parajes, con imágenes del propio Pedro contando sus vivencias como escritor y como persona.
Esta Navidad hemos disfrutado en nuestro campo de Ulea de este precioso regalo que nos hicieron y por ello quiero dar las gracias a los que lo hicieron posible y a la generosidad de Pedro y Encarna, con los que nos une una entrañable y ya larga amistad.

11 enero 2010



"Demasiadas gentes decían demasiadas cosas:
     esto es seguro y cierto.
      Mas volviendo sobre sus pasos, cambiaban de opinión.
      Y de esta nueva opinión también decían: esto es cierto.
      Entonces yo me dije: De todas las cosas ciertas
      la más cierta es la duda".



Arianne Mnouchkine, directora de escena,
fundadora del Theatre du Soleil, dijo:

"Un teatro no es ni una boutique ni una oficina ni una fábrica. Es un taller para encontrarse y compartir. Un templo de reflexión, de conocimiento, de sensibilidad".



"El singular y verdadero oficio del poeta consiste en fingir las palabras de las gentes que en compañía dialogan, y sólo estas palabras corresponden al sentido del oído en tanto naturales, pues, creadas por la voz humana, son, en efecto, naturales en sí mismas".





Oscar Wilde dijo, como siempre, algo ingenioso y con fondo:

"Amarse a sí mismo es el comienzo de un idilio eterno".

 

"Puedo ser libre por mi propia voluntad, ser mi propia creadora y guía. Mi crecimiento y desarrollo dependen de lo que elija o rechace en la vida. En mí se hallan las semillas de mi vida futura".




 
 Y William Shakespeare dijo:

"Completad nuestras imperfecciones con vuestros pensamientos:
       en mil partes dividid a un hombre,
        y formad el poder imaginativo.
     Pensad, caundo hablamos de caballos, que podéis verlos
        estampando sus cascos orgullosos en la tierra que los recibe".


Visto lo visto, me parece que ha ganado el concurso THORTON, que aunque no conocía a Arianne Mnoushkine, porque la verdad es que no era nada fácil, acertó en todos los demás. Para él, este montón de dinero.

 

Fuera hay sólo treinta euros y unos céntimos, pero dentro del monedero hay mucho más y encima tiene en un lado la tarjeta de crédito, así que ya lo sabe, todo eso para él. Dice mi yerno, que es profesor de dibujo, que no tiene nada de perspectiva, el dibujo, quiero decir, pero es dinero, vaya que si lo es, y ya se sabe, el dinero no tiene perspectiva ni nada de nada, es sólo dinero.
Y para los demás, calabacitas, que son de la huerta de mi consuegra y adornan mucho.


Para:

Que además de no haber acertado casi nada, o nada en aboluto, tienen unos blogs muy chulos y que merece la pena visitar. De Matapollos, como siempre, nada puedo decir, que es la comentarista secreta de este blog, pero si le gustan las calabacitas, que se las lleve también.

Todo esto, como ya sabéis, es un concurso muy bien organizado, cuyas bases estaban depositadas, como siempre, en la papelera del día seis de enero del notario de Quintanar de la Orden, al cual le habían dejado la susodicha papelera los Reyes Magos de Oriente, que en Quintanar de la Orden son estos:









08 enero 2010

Nuevo concurso blogger: ¿Quién lo ha dicho?

Vuelven los concursos del blog, a ver cómo andamos de ingenio y sabiduría. No sé realmente qué premio daré al más listo o a la más lista, pero tengo todo el fin de semana para pensarlo.
Aquí tenéis unas fotos truncadas de grandes personajes, la mayoría de los cuales han tenido que ver con el teatro o con el cine o con ambas artes., aunque hay uno que nada tuvo que ver en tales asuntos A continuación pongo una cita de cada uno de ellos, algo que dijeron con esas bocas sabias y prudentes. Y, hala, a descubrir quién es cada personaje y qué se le ocurrió decir a cada uno.





 Las fotos se numeran de arriba abajo y de izquierda a derecha. Uno, dos y tres son las de la izaquierda y cuatro, cinco y seis las de la derecha.








1. Demasiadas gentes decían demasiadas cosas:
     esto es seguro y cierto.
      Mas volviendo sobre sus pasos, cambiaban de opinión.
      Y de esta nueva opinión también decían: esto es cierto.
      Entonces yo me dije: De todas las cosas ciertas
      la más cierta es la duda.


2. Un teatro no es ni una boutique ni una oficina ni una fábrica. Es un taller para encontrarse y compartir. Un templo de reflexión, de conocimiento, de sensibilidad.

 3. El singular y verdadero oficio del poeta consiste en fingir las palabras de las gentes que en compañía dialogan, y sólo estas palabras corresponden al sentido del oído en tanto naturales, pues, creadas por la voz humana, son, en efecto, naturales en sí mismas.

4. Amarse a sí mismo es el comienzo de un idilio eterno.

5. Puedo ser libre por mi propia voluntad, ser mi propia creadora y guía. Mi crecimiento y desarrollo dependen de lo que elija o rechace en la vida. En mí se hallan las semillas de mi vida futura.

6. Completad nuestras imperfecciones con vuestros pensamientos:
       En mil partes dividid a un hombre,
        y formad el poder imaginativo.
     Pensad, caundo hablamos de caballos, que podéis verlos
        estampando sus cascos orgullosos en la tierra que los recibe.

A pensar y a mirar y a buscar, que hay tiempo hasta el lunes. Buen fin de semana a todos.

Un regalo de Cabopá



Esta preciosa foto me la envió ayer una buena amiga bloguera, Cabopá. Una visita a su blog siempre nos dejará la retina llena de imágenes bellas. Publica unas estupendas fotos y yo me quedo atónita mirándolas. Dice que su cámara es buena, pero yo creo que la buena es ella, en todos los sentidos. Aparte el valor expresivo de la foto, para mí tiene un gran valor sentimental, pues vivimos durante cinco años muy cerca de ese faro que se ve al fondo, que no es otro que el de Cabo de Palos. Esos cinco años cruciales en la infancia de mis hijos transcurrió cerca de allí, y para ellos fue como un paraíso; en esas aguas se bañaron muchas veces y en esa arena jugaron a levantar castillos y hacer hoyos con agua. Muchas gracias, Carmen, por este espléndido regalo.

06 enero 2010

Los Reyes Magos



Los Reyes Magos están enterrados en la Catedral de Colonia. Yo he visto las tumbas, pero lo que haya dentro no lo sé. En realidad, no se sabe nada de ellos, sólo lo que dice Mateo en su Evangelio:

Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del Rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?
Mateo 2,1-2

Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.
 Mateo 2,11


Lo demás lo pone la leyenda y la Catedral de Colonia: que eran tres, que se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar, nombres sospechosamente medievales, que cada uno era de una raza, como representación de la gente del mundo... Y que son seres mágicos, que lo decía mi madre, para explicarnos cómo podía ser que les diera tiempo a poner tantos juguetes a todos los niños y niñas, conociéndolos a todos por su nombre y llevando cuenta en un enorme libro del comportamiento de cada criatura para dejar juguetes o carbón, según correspondiera. Sabiendo lo que sé, ahora mismo, digo que mi Rey ha sido, es y será, Melchor, porque es el más viejo y el menos exótico. Mi madre decía que le dejaba su café y sus mantecados y una copita de anís, porque era viejecico y estaría cansado de tanto viaje. Al día siguiente no quedaba ni rastro de café ni de anís ni de mantecados, así que eso lo confirmaba todo.





Un año me pusieron los Reyes un muñeco al que llamé Miguelito. Era un bebé de goma. Los Reyes lo habían vestido con los restos de tela que habían quedado del ajuar de mi último hermano nacido, con su jersey azul, su pañal, su camisita y su faja, como un bebé de verdad de los de entonces. Miguelito no tenía los ojos azules, como el de mi vecina, ni era rollizo; más bien se parecía a uno de mis hermanos, de ojos castaños y no tan gordo como los bebés de mi vecina, y creo que por eso lo eligieron los Reyes para mí. También se habían preocupado sus Majestades de Oriente de ponerlo en un moisés con faldetas de organdí, con su colchoncito y su almohada, sus pequeñas sábanas y una toquilla. Eran muy laboriosos los Reyes de entonces. Miguelito sobrevivió a todas las batallas infantiles durante muchos años.





Otro año me pusieron una cocinita de petróleo que podía encenderse de verdad, aunque nunca conseguí que mi madre me diera el combustible para hacerlo. En casa de mi abuela me pusieron los cacharritos, una campanita y un mortero diminuto de bronce. Todo esto me convirtió en una cocinera voluntariosa y en una madre de las del montón. La cocinita no era como ésta, que es la que han dejado los Reyes para Amaia.







Cuando dejé de creerme lo de los Reyes, ya estaba así de mayor.





Un día, mis hermanos encontraron por mi habitación, abandonado ya a su suerte, al pobre Miguelito. Decidieron que había muerto y le hicieron un solemne entierro. Yo no me enteré en el momento, porque estaba en otras cosas. Mi hermano Alejandro me contó luego que él había oficiado de cura y que lo habían enterrado detrás de un aparador en una caja de madera que en su momento contuvo fruta confitada. En la siguiente limpieza general, lo encontró mi madre, más amarillo que un limón en su cajita de madera. Yo ya no sabía dónde ponerlo, y no quise saber dónde lo puso mi madre finalmente. Desapareció de mi vida. Sic transit gloria mundi. Y todo lo que hay. Qué le vamos a hacer.

04 enero 2010

Píos deseos para empezar el año


 La catedral de Murcia iluminada en la Navidad

Píos deseos para empezar el año

Jaime Gil de Biedma

Pasada ya la cumbre de la vida,
justo del otro lado, yo contemplo
un paisaje no exento de belleza
en los días de sol, pero en invierno inhóspito.
Aquí sería dulce levantar la casa
que en otros climas no necesité,
aprendiendo a ser casto y a estar solo.
Un orden de vivir, es la sabiduría.
Y qué estremecimiento,
purificado, me recorrería
mientras que atiendo al mundo
de otro modo mejor, menos intenso,
y medito a las horas tranquilas de la noche,
cuando el tiempo convida a los estudios nobles,
el severo discurso de las ideologías
-o la advertencia de las constelaciones
en la bóveda azul...
Aunque el placer del pensamiento abstracto
es lo mismo que todos los placeres:
reino de juventud


Cada año nos hacemos propósitos al comienzo de un año nuevo. Pues yo este año no he pensado en eso, ni por asomo. Como ya hablaré de mi retiro espiritual de estas vacaciones, con que diga ahora mismo que a lo más que aspiro es a lo mismo que aspiraba Gil de Biedma, pues ya es bastante. Sólo que tendría que hacer algunas salvedades. La casa ya la levanté, mal que bien, en el campo de Ulea. A estar sola nunca me acostumbraría, pero más casta ya no puedo ser, más que nada por falta de tiempo para tener malos pensamientos y peores obras, así que esa parte me la ahorro. Todo lo demás, suscrito queda. Quiero seguir contemplando los paisajes de mi vida desde el otro lado, pasada la cumbre. Para mí, deseo el orden de la sabiduría, la meditación de la noche, esa mirada al mundo, mejor y menos intensa. También quiero para mí la ironía final del pensamiento abstracto, que, como casi todo, es placer juvenil; lo miraré con esa distancia risueña que él propuso. ¿Y qué más? Nada más. Lo de siempre. Que haya alegria y paz, y amistad, y un poco de consuelo para los golpes de la vida. Son mis píos deseos para comenzar este año. ¿Alguien puede pedir más?