10 febrero 2008

El río Guadalope

El pirmer paseo que dimos con Wima por Castelserás fue para ver el pueblo y bajar a ver el río Guadalope. No me esperaba estas formaciones calizas en el río, tan redondas y caprichosas que tienen algo de orgánico, de carnal. El agua es la alegría de los ojos porque es la promesa de la vida. Entre piedras redondeadas, formando recovecos y curvas, se convierte en una alegría hermosa, que nos abre los ojos infantiles que nunca debimos cerrar. Estas formaciones de piedra me producen el mismo sentimiento de curiosidad interminable que las cuevas.

4 comentarios:

janeiris dijo...

Hola
de acuerdo , cada parte de la naturaleza nos lleva a un sueño o imaginación que no se puede lograr en casa o en una cama , es por eso que buscamos salir a encontrarnos con la naturaleza...
me gusto ok opino lo mismo

Clares dijo...

Hola, gracias por tu comentario. La verdad es que yo rara vez salgo a encontrarme con la naturaleza; como con casi todo, practico una cierta pasividad, en el sentido de que espero que la vida me dé la oportunidad de encontrarme con ella, y eso fue lo que pasó con el río Guadalope, que nadie me había dicho que a su paso por Castelserás iba a provocarme unos preciosos sentimientos. Me los encontré yendo a otra cosa. Es mi modo de ser. Pero tienes razón en que los sueños de la naturaleza no se pueden conseguir ni durmiendo ni en la casita bien recogidos.
Un saludo

el brazo de cervantes dijo...

Si, la naturaleza te remueve, a mí también me pasa y suelo salir de vez en cuando , ¡me llama , vamos!
Preciosas imágenes, me las apunto para un vijecito de a pié .
besos.

Clares dijo...

Sigue la llamada del río Guadalope a su paso por Castelserás, es una preciosidad. Ya te digo que yo no lo busqué, me lo encontré, pero mereció la pena de todas todas.