10 febrero 2008

Yang Huanyi: el mismo idioma, no la misma lengua



La noticia de la muerte de últimos hablantes de lenguas raras apareció en varios diarios nacionales hace unos días. Yo recorté una de ellas del diario Público.
Se refería precisamente al caso más llamativo, el de una mujer china que murió en el año 2005 y que era la última mujer que conocía el silabario nushu, una lengua escrita creada por mujeres y usada exclusivamente por ellas. Yo sabía que en América se daban casos de comunidades en que solo las mujeres hablaban la primitiva lengua amerindia, mientras que los hombres hablaban español, lo cual es bastante significativo ya que esa separacion lingüística habla muy claramente de la perfecta e implacable separación de los espacios, el púlbico y el privado.
Lo que no sabía era de la existencia de una comunidad de mujeres que hubiera inventado una lengua -en realidad es un silabario para comunicarse por escrito, pero quizás haya tenido su influencia en la lengua oral- al margen de los hombres y para salvaguardar su mundo femenino del conocimiento de ellos. Con esta anciana ha muerto la última persona que conocía bien esa lengua; sus hijas ya no quisieron aprenderla. Es cierto que ha muerto con ella una biblioteca, como dicen cuando muere un anciano en África, pero aparte el hecho de que la fundación Ford ha puesto mucho dinero en un programa para su recuperación, queda el magnífico testimonio de esta mujer. La tarea de recuperación no será fácil, porque era costumbre quemar los textos en la pira funeraria de la mujer que los había escrito, y, por otra parte, las autoridades comunistas desconfiaron de una lengua secreta y los prohibieron. Entre otros textos, muchos de sabiduría femenina, en esa lengua se daba a la novia, el tercer día de su boda, un manuscrito finamente bordado con consejos de las demás mujeres,
Para mí se trata de una prueba tangible del algo que yo ya imaginaba: que, por el momento, hombres y mujeres, aunque tengamos el mismo idioma, no tenemos la misma lengua. Por pura lógica tiene que ser así. Las tradiciones milenarias conforman la lengua de los grupos humanos. Una educación diferenciada, unos espacios separados, unas tareas diferentes, necesariamente traen hasta nuestros días, incluso en sociedades avanzadas, diferencias de habla aún notables. El efecto de la educación mixta, ya que aún no se conocen casos de verdadera coeducación, las leyes de igualdad entre mujeres y hombres, la sociedad abierta e igualitaria, las conquistas feministas en el siglo XX, no se notan aún en todo su vigor en algo tan resistente y conservador como la lengua. Menos aún si consideramos que las formas y las intenciones cambian, pero el sistema persiste.
Para más información sobre lenguas habladas solo por mujeres, o conservadas por mujeres o habladas de diferente forma por hombres y mujeres, mirad estos enlaces:

8 comentarios:

Anónimo dijo...

En "El abanico de seda" (que he leido hace poco con placer) está novelada esta lengua de mujeres en China. Ha sido impresionante descubrir como se defendian las mujeres, sin ser muy conscientes de ello,con su lengua, y grandes dosis de solidaridad y afecto entre ellas.

Clares dijo...

Por favor, ¿podrías dar la referencia de ese libro? Me encantaría leeerlo. Ahora mismo tengo en espera un material sensible: Historia de Genji, un novelón japonés escrito en el siglo XI por una mujer de la corte, precisamente en una escritura que los hombres llamaban "escritura de mujeres". Hablaré de ello en una entrada cuando termine de leer lo que me traigo entre manos.
Gracias por tu comentario.

Anónimo dijo...

EL ABANICO DE SEDA
de SEE, LISA

PUBLICACIONES Y EDICIONES SALAMANDRA S.A.
Barcelona 2006.
Te gustará.

Clares dijo...

Gracias por la referencia. Procuraré leerlo. Un abrazo.

el brazo de cervantes dijo...

bueno, como sistema de defensa es genial, una demostración de inteligencia, crear todo un sistema escritura . La pobre no tendría ya con quién comunicarse supongo,ni de qué defenderse, por lo tanto, al margen de la curiosidad , bien muerto está..Ni idea que existiera pero me parece lógico en un mundo hostil ,
lenguas al margen, lugares al margen, reuniones al margen, trabajos al margen...así nos ha ido.
Un bravo por las hijas que no quisieron aprenderla, a mí esa lengua me suena a represión,marginación, aislamiento.

Clares dijo...

Pues yo no puedo estar de acuerdo contigo. Cuando muere un idioma, escritura o modo de expresión, es como si se extinguiera toda una cultura o una especie biológica. Ya sabemos de quién era hija esa escritura, pero en ella se escribieron textos femeninos de enorme valor social y literario, muchos de ellos perdidos hoy en día. Es como si liquidáramos todos los cuentos de hadas porque vienen de una época muy primitiva que ya no tiene valor social en nuestros días o tiráramos abajo las catedrales porque son más prácticas las iglesias pequeñas y recoletas, suponiendo que quisiéramos seguir construyendo iglesias. Las cosas que han perdido su función social hay que destinarlas a otras funciones pero no destruirlas o complacerse en su fin, sobre todo si son hermosas, y puedo asegurar que la escritura de estas mujeres, a veces bordadas delicadamente, era una exquisitez. En fin, en algo parecido está escrita una de las primeras novelas del mundo, la Historia de Genji, por una mujer, claro, y si no hubiera tenido continuidad su escritura hoy no podríamos leerla.
Brazo cervantino, si yo hubiera sido hija de esa mujer, habría querido aprender ese idioma femenino, seguro.

el brazo de cervantes dijo...

bueno,una cosa es valorar los escritos , ahí no hay discusión y otra querer mantenerla viva. No sé.

Clares dijo...

Yo sí creo que pueda tener interés mantenerla viva, aunque no sea necesaria de momento, porque no sabemos cuándo las cosas pueden volver a ser necesarias. No lo tomes como "una cosa de mujeres sometidas", que en su origen lo era, sino simplemente: como una cosa de sometidos en general -que puede volver a ser necesaria, por desgracia- y en segundo lugar como algo hermoso. Hay muchas cosas que ya no son necesarias y toman otra utilidad. Ya hablaremos de esto.