10 junio 2009

La versión de un filósofo sobre la crisis





Ya volví de Madrid, cansada, sí, pero con muchas ideas en la mente y con los ojos llenos de belleza, cosas que ya contaré poco a poco. De momento, lo que paso aquí es un texto de Onofre Martínez, filosofo y profesor de Filosofía, seguidor del pensador, poeta, filólogo, comunicador, etc., que es Agustín García Calvo. El texto ha aparecido en la revista del IES Floridablanca y apunta unas cuantas interesantes ideas sobre la crisis que estamos sufriendo, si bien unos más y otros menos.



LITERATURA Y FILOSOFÍA:
una digresión sobre el término crisis.


"La literatura , desde los tiempos de Homero, nos invita a sospechar que la belleza es común, que dentro de cada uno de nosotros hay algo que forma parte de nuestra interioridad y que posee, al mismo tiempo, la sagrada característica de lo común o desconocido; esta caracteristica nos permite situarnos en la certeza de que nada es más popular que "yo" cuando "yo" no es nadie. La lírica popular, el lenguaje en el que nadie manda, está más cerca del auténtico pensamiento que la llamada poesía culta o de autor. Sabemos también que nos creemos inteligentes por hablar un lenguaje que nos piensa, es decir, que la sintaxis (que en griego viene a significar oden de ataquee) es la que, en última instancia, nos permite alcanzar la visión del mundo, nombrar la realida para, con la ayuda del lenguaje o razón, decir lo que las cosas son. Este tiempo nuestro, marcado por el estigma de la crisis, es -y desde siempre sabemos que todos los tiempos y todas las épocas en este tiempo están- el lugar donde la estupidez reinante quiere hacernos creer en la profunda mentira de lo real, mentira sustentada en lo que el inmenso lingüista Agustín García Calvo denomina los Medios de Formación de Masas, es decir, la infinita estulticia que se teje al hilo del barullo mediático que nos venden. Con esto os quiero transmitir que la crisis (fabricada por la mentira d ela Dominación) no es más que filfa, bambolla necesaria para engañar, para entretener a través de los medios. Ni Banqueros, ni los tristes finacieros ni los melifluos Ministros tienen miedo de las cosas que dicen que tienen miedo: tienen un miedo más profundo que es justamente el miedo de descubrir que el Dinero se mueve por sí solo, (cifras que jamás manejaremos pero que, siniestramente, nos manejan) y que, por tanto, ellos son unos monigotes. Cuanto más es el peligro de descubrir la condición de monigotes de los hombres, tanto más los hombres tienen que apresurarse a sostener lo contrario y a lucirse mucho y a sacar muchas opiniones en el mismo sentido. La razón común, lo que nos queda de vivo y de sensitivo en cada uno niega esa dramática crisis que, al igual que la historia, nos obliga a ponernos del lado de los que sufren, no de los que la hacen. Como decía Machado, de la fuente que vertía su eterna conseja, permanece confusa la historia y clara la pena. No son palabras viejas; se renuevan de razón y de corazón, por lo que tenemos que aguzar las orejas contra los actuales (lo que quiere decir que son eternos) apremios fideísticos del Capital y sus secuaces, que intentan sumergirnos en las aguas heladas del cálculo egoísta en vez de hacernos vivir en las fuentes de la vida y del sentimiento".

¿Qué pensamos de estas ideas que Onofre Martínez, tan gentilmente, nos ha permitido reproducir para su disfrute y para inclinarnos a la reflexión ante el ataque mediático de las palabras que crean situaciones a gusto de los poderosos? Yo todavía me lo estoy pensando.

10 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Fuensanta, todo es mentira.

Matapollos dijo...

Pues me gustan estas palabritas que dicen "el lenguaje en el que nadie manda...".
No hace mucho, pasaba al lado de unas niñas que jugaban a la goma y, siguiendo el ritmo de los saltos, cantaban:
"Ya están casados
ya tienen piso".
Esto si que es lírica popular. Fresca y contemporánea.

Clares dijo...

Pues más o menos, eso es lo que dice mi buen e inteligente amigo Onofre, que no tenemos que creernos nada, pero tampoco debemos no creer nada, sino poner en juego el sentimineto, la razón profunda, el lenguaje que no es lenguaje. Son conceptos difíciles de explicar, pero si se escucha a García Calvo, por un momento parece que lo vislumbras.

Eso, eso es poesía popular de verdad, Matapollos, y si el filósofo lo pillara, seguro que le sacaba punta. Ya con el sentir en que uno es "yo" y no sabe si es tú, se le saca todo su sentido.

cabopá dijo...

"filfa","bambolla","estulticia"....magnificas palabras, un texto excelente.Clares, que buenos amigos tienes.. Bienvenida a nuestra ciudad en obras por todas partes ¿crisis?....oportunidad pa unos pocos...Besicos.

Alfa79 dijo...

Los filósofos siempre buscan alguna razón sobre ese algo que les inquieta, aunque en realidad más que la razón lo que les interesan son los razonamientos, propios y ajenos.

El lenguaje, podría ser la metáfora de los sentimientos.

La crisis de los monigotes. Porque en esta crisis, son muchos los monigotes que nos están emergiendo. Lo peor, es que algunos de ellos se creen verdaderos sabios.
Y mientras, el populacho pateando latas vacías.

Buena estancia parece que has tenido en Madrid. Ya nos contarás.

Saludos. Toni Sagrel.

P.D.: por cierto, ¿qué ha pasado en Murcia para que la derecha haya arrasado en las elecciones del pasado domingo ?

Fernando Manero dijo...

Cómo se nota en esta reflexión el influjo del ilustre zamorano, que nunca cesa en su empeño de diseccionar la realidad aunque poco se le oye y se le lee en este país de intelectuales demediados. El texto trata de muchas cosas a la vez y merece, por tanto, más de un comentario. Por lo que respecta a la crisis tiene razón, aunque también ese enfoque es discutible. La información mediática nos abruma con el tema, nos confunde, nos alerta y al tiempo diluye las responsabilidades, tratando de hacernos en cierto modo corresponsables de la situación. Pero el miedo no es generalizado. Los banqueros no lo tienen, porque saben que lo público está a su merced para sacarles las castañas del fuego. La crisis es real y ellos la han provocado. Nuestro lenguaje puede ser simple, nuestra sintaxis incorrecta, nuestra percepción de la realidad cuestionable, pero, con independencia de la dictadura de los medios, tendemos a saber bien lo que nos pasa, entendemos quién es quien en el gran teatro del mundo y nos refugiamos en nuestros cánones de belleza y de satisfacción cultural sin perder de vista lo que somos y lo que nos espera.

Superwoman dijo...

El texto me parece redondo... y algo parecido escuche ya en forma de coplilla en las clases de Literatura, hace mas años de los que me apeteceria confesar... "Poderoso caballero es Don Dinero".
Un supersaludo

Clares dijo...

Sí, amigo Fernando, Onofre, como yo en tono menor, debido a que no tengo la cabeza tan lúcida, es un seguidor del ilustre zamorano, como tú le llamas. Yo particularmente soy más seguidora de sus escritos sobre lenguaje, sus traducciones de lenguas clásicas y sus impactantes poemas. Onofre lo sigue en su pensamiento y en todo lo demás, pero con voz propia. Es una persona fuera de lo común, a mi parecer, con una mente privilegiada.
Es verdad que la crisis es verdad, en el sentido de que hay gente que sufre los desmanes de todos esos monigotes, pero lo que dice Onofre es que le han dado un nombre alarmista para desviar del verdadero significado del asunto, porque la realidad es que simplemente se trata de un manejo del poderoso dinero, que no es un caballero, Superwoman, sino Dios, un Dios ciego y despiadado, sin sentimientos ni palabra, que actúa por su cuenta, y que utiliza como monigotes a los Banqueros y demás, los cuales creen o fingen conocer sus designios, pero que temen ser descubiertos como lo que son, los monigotes de Dios. Puesto con mayúsculas parece blasfemia, pero así es, una blasfemia contra el Dios anterior, el que regía otro orden de cosas. Ya se sabe, a Dios muerto, Dios puesto. Claro que hablamos de la idea de Dios, no de otra cosa, como la creencia, por ejemplo.

Eme dijo...

Madre mía, todavía no he leído la revista, está ahí muerta de risa... No puede ser

Pilar dijo...

Pues que hay más miedo que peligro del que se anuncia y más peligro que miedo del que se esconde, que incluso está en las causas de inducción al miedo del primer caso (y no he bebido, eh?)

Tiempo de decepción, al fin.