25 junio 2009

Un descanso con Kihachiro Kawamoto

Cuando se viaja a Madrid por unos días solamente, ver todo lo que se quiere ver puede ser agotador. A las doce del mediodía llegamos al edificio -precioso, por cierto- de Caixaforum. Íbamos dispuestos a ver la exposición "Los mundos del Islam", después de un largo recorrido por el Reina Sofía, como de paso, para irnos a la feria del Libro luego o quizás entrar a ver a Matisse en el Thyssen. Pues no, porque nunca sabes qué puedes encontrar. Aparte el tranquilizador jardín vertical, lo que encontramos fue el agradable interior del edificio y unos magníficos sofás frente a unas pantallas enormes donde se estaba proyectando algo que nos interesó. Realmente no sé si nos interesó de principio o fuimos atraídos fatalmente por los sofás azules, y luego surgió el interés por lo que veíamos en las pantallas. Lo cierto es que nos resultó fascinante. Se trataba de tres preciosas películas de animación de Kihachiro Kawamoto, un animador japonés que no conocíamos. Era algo realmente refinado. Creo que no nos dimos cuenta del tiempo, que nos vimos sumergidos en las fantásticas historias tradicionales, cuentos de fantasmas, que el animador, antes excelente marionetista, había convertido en tres películas mágicas, absorbentes. Eso sí fue un verdadero descanso en el centro de nuestras fatigas por la capital. Lo que después pasó también tuvo mucho encanto. Desde luego que vimos la colección del Aga Khan, pero antes comimos en el restaurante de Caixaforum, muy bien, por cierto, muy tranquilos y a buen precio, eso sí, escuchando la muy personal conversación de dos ejecutivas madrileñas, que tienen siempre una manera muy peculiar de contarse sus penas y sus negocios.
Por si alguien quiere ver una muestra de este animador japonés, dejo aquí el vídeo de una de sus creaciones más interesantes, "House of Flame," que pudimos disfrutar desde la comodidad de los sofás azules.




"House of Flame" es la historia de un viajero que mientras descansa ve la aparición de una mujer muy hermosa. Ella le cuenta que estaba enamorada de dos hombres, un guerrero y un poeta, y que no fue capaz de decidirse por uno de los dos. Su indecisión provocó un trágico enfrentamiento entre los dos hombres.

9 comentarios:

Fernando Manero dijo...

Te agradezco esas magnificas informaciones que aportas sobre el arte oriental, que ayudas a descubrir, a valorar y a entender. Es cierto que ejerce una especial fascinación a quien se aproxima a él y de pronto se abre a formas de expresión tan insólitas como maravillosas. Con argumentos mínimos fabrican historias impresionantes, con imágenes que permanecen vivas en la memoria y que jamás la abandonan. No sé si tendré la oportunidad de acercarme a verlo, pero lo intentaré. Vale la pena.

Clares dijo...

Amigo Fernando, la visita a Caixaforum merece la pena, incluso dicen que siempre, por el edificio en sí que es precioso, acogedor, limpio, de una arquitectura humaística. Y luego, todo lo que se puede ver dentro, que siempre es interesante, como estas animaciones de Kawamoto.

cabopá dijo...

Yo también comí en el Caixaforum y me gustó,vimos una exposición sobre Los tesoros etruscos; lo mejor del edificio la limpieza,el silencio y sobre todo las¡escaleras,unas escaleras que parece que te llevan al cielo de Madrid. En cuanto al jardín es sencillamente delicioso.¡Ah!mientras comiamos con catalanes alrrdedor y una viejita viajera que comía y miraba los planos con un cierto frenesí...Besicos. Madrid siempre vale la pena aunque sólo sea para pasear por sus calles.

alfonso dijo...

siempre da gusto ser sorprendido para bien por algo que no conocias, te deja una buena sensacion en el cuerpo diciendote que quedan cosas por descubrir

ernesto51 dijo...

Veo que disfrutasteís del Caixa Forum, uno de mis espacios habitiuales, y has conseguido una excelente fotografía del jardín vertical. Fue una lastima que no coincidieramos esos días, que veo fueron fructíferos.

Y hablando de otra cosa, es un lujazo tener un hermano "archivero" como el tuyo, sin duda el guardían de la historia familiar "margarita", jejeje.

Besos

Pilar dijo...

Desde que los donceles se quitaron la armadura nada volvió ser igual.

Me encanta de este post la idea de ir andando y encontrar al paso lugares que te interesen. A veces salgo a pasear --la verdad es que lo pienso más que con frecuencia lo hago-- sin ánimo de hacer otra cosa que lo que me llame por algún motivo. Encuentras sorpresas, y es muy gratificante. En las ciudades ajenas y en la propia. Nos cuesta tomarnos unas horas para estar de vacaciones en nuestra ciudad, haciendo lo que harías en una desconocida. Lo voy a hacer más a menudo, ahora que lo pienso.

Besico

Eme dijo...

Siglo XXI, ya no quedan hombres de esos...

Clares dijo...

Para mí, Pilar, Alfonso, descubrir algo desconocido en una ciudad, y así, como al paso, sin ir a buscarlo, es uno de los placeres de la vida. Una parte deliciosa del viaje.

Ernesto, me acordé de ti, porque he leído muchas entradas tuyas en las que la referencia era Caixaforum. Como ves, me encantó la visita.

Quedan pocos, eme, pero quedan, que es lo terrible. La historia es antigua y el análisis moderno no le va en absoluto, porque no lo resiste. Aquí lo importante es la imagen y el movimiento, de una delicadeza exquisita.

mluz dijo...

ups, otra cosa interesante que, viviendo aquí, manda narices, se me había pasado. Gracias por ponerlo, intentaré ver si aún se puede visitar.
un abrazo
mluz.