19 noviembre 2009

El metro de Mluz



Por lo general, cuando se va a Correos ya se sabe por lo que se va. Así y todo, siempre hay una emoción, una ilusión infantil, cuando el aviso amarillo dice que se trata de un paquete. Se espera un regalo que viene de lejos, o algo maravilloso que has comprado, o un mensaje de un amigo en forma de libro o de imágenes. Con todas esas esperanzas me he acercado yo esta tarde a la oficina que hay detrás de mi casa, calle Simón García, de empleados estúpidamente correctos. Me ha preguntado el empleado de turno si era grande o pequeño el paquete. Y yo qué sabia, si era una sorpresa. Debo de haber puesto cara de niña, porque se ha vuelto impasible hacia su armario de pared y se ha puesto a buscar entre cinco o seis paquetes más o menos del mismo tamaño. Era pequeño, finico, pero sólido, muy bien empaquetado, y yo sabía lo que contenía, aproximadamente: unos ejemplares del libro que ha publicado Mluz Flores, la bloguerade Cuentos de Bolsillo. He salido de la oficina, disimulando mi ansia de abrir el paquete, pero no he podido esperar: lo he abierto en la calle. Más de lo que yo esperaba, porque contenía además unos puntos de lectura preciosos y una nota encantadora de Mluz, a la que ya contesto: me gusta mucho, me encanta, es una joyita del dibujo, y de la observación humana. En este barrio tenemos gente así de creativa, de buena, de artista.
Explico de qué va el libro, por si alguien se interesa. Se ve que Mluz viaja en una línea determinada de metro con frecuencia, yo diría que a diario, y en su camino, en vez de pensar en las musarañas, que es lo propio, ella se pone a observar a la gente, y no sé si luego o en el momento, dibuja lo que ha observado, con tal maestría, gracia y ternura por las personas que le salen unos dibujos del alma, más que de la pluma. Conocí el blog de Mluz por Ernesto -gracias, amigo Ernesto- y nunca terminaré de agradecérselo. Por varias cosas, por los dibujos, que son siempre un estímulo para mí y me producen una gran admiración, y por la misma persona de Mluz, a la que no conozco personalmente, pero que adivino encantadora, humana, amable.

Como su email está en su blog y ahí está el enlace, quien quiera disfrutar de un pequeño libro, con los deliciosos dibujos y sus breves pero enjundiosos comentarios, que se ponga en contacto con ella o lo pida en su librería, que lo ha publicado la editorial Blur Ediciones S.L. y no será difícil de encontrar.


13 comentarios:

Rubén Castillo dijo...

Pues oye, no te digo yo que no, que son días de buscar regalos originales para los amigos. Y lo pones de una forma que apetece. (Y sí, los empleados de Correos de esa oficina son como trozos de mojama con pantalones de pinzas)

ernesto51 dijo...

Ratifico punto por punto lo dicho por Clares, yo también he sentido el nerviosismo de abrir el paquete y tener a la criatura (el libro) entre is manos. Volvemos a coindicir, tengo ya preparado un post sobre él, que había previsto colgar mañana, así que lo haré de todas formas.

Clares dijo...

Claro, Ernesto, es importante lo que tú digas y lo que diga yo, y todos los que disfrutemos de este libro tan sensible. Estoy ahora dándole sus ratos de contemplación, y cada vez me gusta más, también las notas escritas. Estoy deseando leer tus palabras sobre el libro.
Y me alegro de que ratifiques "punto por punto" lo que digo, porque así me parece que entre Rubén y tú me estáis reforzando en lo de los empleados de correos, aunque a ti te pillen un poco lejos.

Leandro dijo...

Más cuentos. Bien. Voy a por ese blog, o web, o lo que sea

Clares dijo...

En realidad, Leandro, no son cuentos, sino apuntes de sus viajes en metro, es decir, dibujos rápidos de los personajes que se suben al metro de Madrid en esa determinada línea, entre Lucero y Argüelles. Mluz es una dibujante ilustradora muy interesane, pues transmite la humanidad de cada personaje con una mirada tierna y comprensiva.

Leandro dijo...

Ya lo he visto. Me engañó el título, o mejor dicho, me engañé con el título

mluz dijo...

Clares, Ernesto, sois demasiado amables! cielos, me habéis dejado sin palabras. Me encanta que os guste :)

Pilar dijo...

Venga del blog de mluz, ¡hola!, y me ha encantado, unos textos preciosos, y unos dibujos impresionantes. La he enlazado en una de mis columnas, lugar preferente. Gracias por presentármela, ya ves que tomo nota sin parppadear.
Muchas cosas me sugieren tus palabras, los avisos de correos cuando no son de recibos caducados, y también me gusta mcuho mandarlos, me producen una emoción casi mayor que la de recibirlos. Su paquetito, unsa letras, todos esos secretos para cuando sea abierto... un lujo ese tuyo, espero ver al menos el libro.
(y los de correos, de cera, y eso que la oficina es un lujo, que sí, Clares, que estás en lo cierto)

cabopá dijo...

Es verdad que esa sensación de recibir un papelito amarillo y luego ir a por el a la oficina más próxima casi todos la hemos experimentado aunque sea un paquetico de esos de una empresa o marca que usamos habitualmente, como por ejemplo unas tazas o un mantelito de propaganda....
Lo que hace tu amiga lo he experimentado yo en el Metro de Madrid, observar y mirar a la gente que lee, que escucha música, que piensa o que llora en soledad...el Metro da para muchas sensaciones dificiles de expresar en la superficie........
Voy a ver ese blog con una pinta estupenda......Besicos.

Anónimo dijo...

Preciosos dibujos.

Clares dijo...

Ya veis qué maravilla de dibujante.

Pilar, ya he visto que está en tu blog en lugar de honor. Te guardo un ejemplar para cuando vengas, pero si quieres te lo mando por correo, que también te hará ilusión estrenar el correo afro-español.

Pilar dijo...

Como voy pronto, mejor no tentar la suerte. Los dibujos me parecen una maravilla, seguro que los textos estarán igualmente bien. MIl gracias, nos vemos pronto! Besos por allí y allá

Miguel dijo...

Me ha gustado el post. Ha sido una pequeña historia de un gran encuentro. He visto los dibujos y me han parecido extraordinarios, por las cosas que dicen en tan simples trazos. A mí también me gusta fijarme en la gente que va en el metro, es una relación de compañeros anónimos de viaje que es tan efímera que algunos la obvian.

Un abrazo.