13 noviembre 2009

Qué semana


Hoy es viernes, lo cual para nadie es una novedad. Todas las semanas, al final, tenemos un viernes para empezar el fin de semana y terminarla con mejor o peor fortuna. Dentro de un par de horas desaparezco, sin echarme polvos de la madre Celestina ni nada, por mi propio pie, o sea, por las cuatro propias ruedas de mi coche-furgón, rumbo al campo, con dos abuelos, él y yo, y dos niños, él y ella, dentro. Fin de semana familiar, haciendo de canguros de nuestras dos joyas.
Pero antes de irme, hago un repaso a la semana, que no ha sido muy diferente a otras, y sin embargo, he tenido más conciencia de la cantidad de medicación que me habrían dado de niña si hubiera nacido en estos tiempos, por hiperactiva.

Para empezar, he hecho Tai Chi dos tardes, en el gimnasio, con el maestro Won. Este es el tercer año que practico tan sabio ejercicio oriental, al que se llama "meditación en movimiento", pero que quizás tiene más que ver con hartar de tortas al personal adverso que con la meditación, sólo que visiblemente suavizado, estilizado y refinado. Ya controlo bien la secuencia de diez movimientos (es lo más fácil), hago con cierta fluidez la de veinticuatro, y me peleo con la de cuarenta y ocho. Estoy contenta, porque a este ritmo, a los ochenta años, si llego, seré una estupenda practicante de tai chi chuan (de la chen ya ni hablo), pero no me quejo, que todo aprendizaje oriental es lento.

La tarde del lunes la dediqué a ponerles a mis alumnos de Artes Escénicas una película ilustrativa de la Ópera de Pekín, "Adiós a mi concubina". De cinco a ocho, fuera de horario escolar. Vinieron sólo media docena, pero hay que ver lo que les gustó, contra lo que yo esperaba. A todo el mundo no le gusta esta película, pero a mí siempre me ha gustado, y eso que dura casi tres horas de gorgoritos en chino. Aparte bromas, la película es muy recomendable, pues a través de la historia de unos artistas de la Ópera se va observando la historia reciente y determinante de China. Dura, emotiva y muy estética. Para no dejar el continente asiático y seguir viendo cine, en la noche de no me acuerdo qué día, va mi Cinéfilo y pone "La ducha", de la misma nacionalidad, pero de estilo completamente distinto. Aprovechando que puedo hacer dos cosas a la vez, empiezo a hacerme un bolso de ganchillo con una lana que me sobró de no sé qué labor.
Y a todo esto, termino de leer una amena historia del Teatro, de cuyo primer capítulo sacó un resumen para ofrecerlo a mis alumnos, como parte de la Unidad Didáctica II. También programo las sesiones prácticas, pongo las notas de la Unidad Didáctica I, resuelvo el comentario de texto del examen y la cita comentada, y con el último aliento que me queda corrijo unos cuantos trabajos sobre Teatro Noh, Kabuki, Budismo Zen y Tantrismo, todo ello aplicado al teatro. No salgo de Asia. Menos mal que el texto que preparo sobre historia del Teatro es sobre Grecia y Roma. A propósito de eso, me voy a la librería Encuentros, que está en el corazón libre de mi barrio, y encargo a Puri que me traiga un montón de libros sobre Artes Escénicas. Como ella es diligente, va y me los trae, y hoy paso a recogerlos. Qué susto, me los tengo que leer todos.
El miércoles voy a ver a mi madre. Por suerte, ella es tranquila y mi trabajo consiste sólo en ver el Pasapalabra y criticar a mis hermanos un poco. Cuando yo no voy, con otro hermano y/o hermana, me critican a mí. Es ya un clásico familiar.
Visito blogs amigos, dejo comentarios, todos los que me da tiempo y me provocan. A la izquierda está el rollo de blogs, tonto el último. Sólo hay que ir pinchando en donde haya un título chulo y, hala, de visita por el ciberespacio. De paso, me acuerdo de "El secreto de sus ojos" de Campanella, le hago un resumen de mi impresión, procurando no desvelar el final ni lo esencial del desarrollo. Me encantó esta película. Hago siete entradas seguidas en el blog de Artes Escénicas, para mis alumnos y para quien quiera ver lo que estoy haciendo. Contesto a una locatis que está muy enfadada porque los licenciados en Arte Dramático no pueden ser profesores de esta asignatura. Paciencia, todo llegará, pero para entonces, ésta que lo es habrá dejado el trabajo muy primorosamente terminado.

Adapto en un par de horas un cuento de Jardiel Poncela, "Una imaginación desbordante", para el grupo de teatro de profesores. Voy al ensayo, organizo improvisaciones, actuamos, nos reímos, planeamos puesta en escena. Ya está casi todo organizado, al menos en mente, la estética del espectáculo, los papeles, etc. Le doy la lata al director para que nos ponga focos en el escenario. Que sí, que no, que te quiero mucho, pero ahora no puedo. Bueno. Lecturas compartidas, con tablón nuevo y vistoso para poner los carteles. El de esta semana lo hago dos veces, porque el lector ha cambiado de opinión respecto a su lectura.


Una noche, que ya no sé cuál, me voy a un recital poético, porque lee sus poemas un amigo y además bloguero: Rafa, fisioterapeuta de mi centro, y además estupendo poeta. Además, leerá Soren Peñalver, consagrado, consagrado por los dioses de la poesía, amigo muy querido. Un lujazo. Me regalan las dueñas del bar Andestán, (Rafa me dijo que se llamaba Understand, y no veas para encontrarlo) como a todos los concurrentes, un rollito de papel, entre pétalos de rosa, con un fragmento de Ángel González. El destino sabe que es uno de mis preferidos. El fragmento dice así:

¿A qué llorar por el caído
fruto,
por el fracaso
de ese deseo hondo,
compacto como un grano de simiente?

Parece que me han adivinado el pensamiento. Allí estaba tambień, de hecho habíamos quedado, Eme, mi joven amiga bloguera.

Disfrutamos un montón de la poesía y de la amistad. Y de unas cuantas cervezas.

Y luego, a leer el periodico. Hace tiempo que ya no compramos El País. Nos hartó. Ni por sentimentalismo. Nos pasamos a Público, pero hete aquí que nos desaparece uno de nuestros preferidos, Rafael Reig, por dar demasiado la lata, dicen. Yo digo que porque no se casaba con nadie y ponía los puntos sobre las íes en un trabajo de periodismo pedagógico. Mi Cinéfilo dice que ya no lo compra más. ¿Entonces qué, nos pasamos al ABC? Qué disparate. Que lo compre yo si quiero. Bueno, al final lo compra quien antes llega al kiosco. También me entero de lo del Muro, pero, como dicen otros blogueros, para muros los que hay levantados piedra a piedra, en las fronteras de la UE, en Gaza, en la frontera de los EEUU con México, y otros muros invisibles pero igualmente efectivos, el del hambre, el de la injsuticia, el de la guerra. No sale muy bien leer periódicos; por un euro te dan el día. Pero yo sigo leyendo, indignada. Así vamos.
Seguro que se me escapan cosas de esta semana. Cocinar, recoger, lavadora, esas cosas domésticas tan bonitas, y menos mal que María me ayuda.
Hoy, esta mañana, un descanso. Un café con Encarna en la Placica, tan tranquilas. Siempre tiene que haber un remanso. La tengo últimamente abandonada de recomendaciones de libros. La semana que viene será. A ver si a la próxima le saco más provecho.

15 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Una semana aprovechada.

Superwoman dijo...

Uf, me das cansancio solo de leerte... yo quiero esa vitalidad para mí (¿será la falta de sol o de tortilla de patata?).
Un supersaludo

Matapollos dijo...

...Y también has podido escribir este post tan laaaaaargo.

¿Ahora la hiperactividad infantil la solucionan con pastillas?
En mi época de colegial te la curaban los profesores con una mirada en los casos más dóciles.

Mi caso debía de ser más complicado porque siempre me mandaban a dar varias vueltas al patio.
Estoy deseando jubilarme para volver a ser hiperactiva.

Manuel Márquez dijo...

Y me quejo yo, compa Fuensanta, del ajetreo de mis días; al lado de lo tuyo, lo mío es zen, puro zen. Y lo peor de todo: que no sé si envidiarte o compadecerte. O las dos cosas. O ninguna de las dos. O no sé...

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

encarna dijo...

¡Madre mía, Fuensanta!

Rubén dijo...

Por el amor de Satanás (Rolling Stones dixerunt), ¿se puede saber qué marca de gingseng, o como se escriba, que tengo el idioma italiano un poco oxidé, tomas? Anda que sí. Y luego le vas diciendo a otros que no paran. Como si tú fueras la estatua de Belluga, jodía. Un beso con valeriana, que relaja mucho.

Miguel Ángel dijo...

¡Y sigues respirando…, qué alivio!

Que tu descanso sea real, no importa si en chino, en latín o en arameo. En prosa o en verso. Yendo o viniendo. Cocinando o trasegándote una birra. Haciendo calceta o departiendo con el dire, que el señor director siempre tiene la razón, pues faltaría más.

Hasta el lunes, Clares, que vuelvas, para mí de aniversario, que es 16/11/09, y van 20 años, que no son nada, ya lo dijo Gardel en pura poesía.

cabopá dijo...

No pude ir al recital de Rafa, auque me hubiera gustado mucho,sabes, tambien es mi amigo...
Habría sido la segunda oportunidad para conocernos....Esta vez fuiste tú y yo no...jajaá A la tercera será la vencidad....Seguro.
Que disfrutes del campo y de los nietos con este otoño primaveral que estamos teniendo...Besicos.

Rafa dijo...

La verdad es que no paras, pero eso yo creo que es bueno.
Gracias por ir al recital, aunque para mí no fue lo que esperaba porque pensaba que recitábamos sólo Soren y yo.
Besos

Eme dijo...

La verdad es que lo pasamos bien. Besitos

ernesto51 dijo...

Exhaustiva, interesante y detallada crónica de tu semana que he leído sin apartar ni un segundo la mirada y, a le vaz, reflexionando sobre muchos de los temas que narras.

Por cierto Fuensanta, por fin he hecho mi primera salida al cines después de tanta dichosa hospitalización, y he visto El secreto de sus ojos, genial, me ha encantado y, contra lo que suele suceder cuando otes tanto hablar bien de una película, no me ha defraudado lo más mínimo. Me parece buenísima.

Espero que hayais disfrutado del campo y de los crios. Un fuerte abrazo.

Atenea dijo...

Dios mio!! vaya que eres muy activa :), jejeje.

Yo trato de hacer malabares entre trabajar, estudiar, visitar blogs, trabajar en el mio, mandar algunos emails, dedicar un rato a conversar con la familia y leer. Y claro, salir a caminar o correr en las mañanas. Pero igual tu me ganas, creo, jajajaja.

Un besito Clares! Espero la estes pasando bonito en el campo :)

Miguel dijo...

Me gustan las persnas como tú, activas (que no hiperactivas. Odio esta palabra que etiqueta a los alumnos que no se portan bien) y que aportan tanto a los demás, porque si en un principio parece egoísta el hecho de buscarse faenas y ocupaciones, a la postre revierte en una persona que se da a los demás, como tú, y en tú caso concreto, que luego lo vierte en este estupendo blog, que cada vez sube más el nivel. ¡Muy bien por Fuensanta!

Clares dijo...

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios y valoraciones, siempre positivas y, desde luego, inmerecidas. Creo que cualquiera de vosotros, si hiciera recuento de todo lo que hace en una semana, se pasmaría de su capacidad de trabajo y de lo operativo que resulta. Quien mantiene un blog, y casi todos lo hacéis, es siempre una persona activa, sin ninguna duda.

Estoy de acuerdo contigo, Miguel, en el rechazo a la palabra "hiperactivo" para nuestros alumnos más inquietos. Sé de algunos que han tenido serios problemas con la medicación que de manera indiscriminada se les da en cuanto unos padres demasiado cómodos o preocupados los llevan a un médico sin demasiado sentido común.

Amigo Ernesto, qué alegría esta primera salida tuya al cine y también que hayas tenido la satisfacción de que no te haya defraudado. Me alegro de coincidir contigo en esta valoración. Es una película preciosa.

Pilar dijo...

Me encantó esa película. Menuda vida llevas, pindonga...