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18 marzo 2009

Los hijos de los linces


Yo también soy una lince. Señores obispos, cuando decidan manipular a alguien en una campaña demagógica y sensiblera, manipulen a sus hijos, no a los míos ni a los de los seres humanos.

Por otra parte, les diré que se preocupen de convertirse ustedes mismos en especie protegida, porque según datos últimos se están quedando en cuadro. A este paso, ni los autobuses van a querer escucharlos, y desde luego, ni las linces ni las mujeres quieren ya nada con ustedes, con sus sensiblerías estúpidas, su doble moral y su paternalismo.

Y si tanto adoran a un puñado de células en formación, por favor, veneren más a un montón de células ya convertidas en seres humanos, condenen los crímenes de las dictaduras, incluida la española, a cuyo dictador pusieron bajo palio, en clara confusión de adoraciones, condenen la pena de muerte, y no condenen a miles de personas a morir de sida y otras enfermedades.

A los linces déjennos tranquilos. Y a los niños. A los niños también, en todos los sentidos, ustedes ya me entienden.

20 enero 2009

Yo creo, sí creo


Una de esas mañanas frías cercanas a la Navidad, iba yo, como cada mañana, dispuesta a cruzar el río, como cualquier cuatrera trabajadora, cuando hete aquí que la vista se me nubla, y miro, y remiro, a ver si estaba viendo visiones o leyendo lecciones. Reflexionando aún sobre lo de los autobuses ateos, los autobuses creyentes a pies juntillas y los autobuses vaya usted a saber, probablemente, pienso si no se le habrá ocurrido al gobierno regional hacer una campaña por su cuenta para ganar adeptos a las creencias. ¿A cuáles? No lo sabía todavía. Seguía un poco para allá, sin saber a qué atenerme a la vista de esos carteles en que personas de varias edades, sexo y condición, afirmaban convencidas: "Yo creo, sí creo". ¿Era el párroco de Santa Eulalia el promotor de esa campaña, que todos sabemos que es de los kikos? ¿Era el instituto teológico de Murcia, que todos sabemos que son franciscanos? ¿Era el alcalde, que todos sabemos que tira para el opus, o eso dicen? ¿Era que se habían puesto de acuerdo las facciones opus-kikos para pagar esas bonitas banderolas, lo cual sería un milagro? ¿Era la UCAM, con su inefable jefe al frente, que cuenta en su haber con un relato fenomenal de la multiplicación de los penes y de los paces? ¿Era el señor obispo que estaba aburrido en su palacio enorme y frío? Cuestiones todas de la mayor importancia para una cuatrera trabajadora, todavía con los ojos un poco nublados.

Y de pronto se hizo la luz. Era Peter Pan. Qué ignorancia, no haberme dado cuenta antes. Si no dices "Yo creo, sí creo... en las hadas" te quedas sin volar. Hay que creer en las hadas, que lo dice Campanilla, con su voz de idem. No obstante, empezó a extrañarme que el gobierno regional hiciera una campaña para que todos los murcianos creyeran en las hadas, a no ser que quisiera que nos fuéramos todos volando y quitarse problemas de en medio. O bien, solucionar así el asunto del aeropuerto. Seguía haciéndome preguntas.

Y de pronto ya no se hizo la luz, sino que me acerqué un poco, me puse las gafas de lejos, que es lo suyo, y vi la cruda realidad. Que no es otra que ésta.

"Yo creo, sí creo... en el reciclaje". Por todos los autobuses ateos, agnósticos y evangelistas, habíamos llegado al tope de banalización. Pues no, no. Todo tiene su explicación. Resulta que en esta Región no cree en el reciclaje nadie. Lo mezclamos todo, nos reímos de las ordenanzas municipales, de su campaña murcialimpia, de las bolsas de basura, de todo, de todo, que somos unos descreídos, agnósticos y ateos del reciclaje, desde que pusieron unos gps en unas bolsas de basura y nos enteramos de lo que hacían con lo que nosotros habíamos cuidadosamente clasificado. Así que, si el gobierno regional quiere que volvamos al redil y a ser buenos creyentes, tiene que plantearnos esto como Peter Pan, o sea, que tenemos que creer en las hadas. Y de ahí a creer en cualquier cosa que ellos nos quieran decir. Lo del reciclaje les va a costar más trabajo. Tendrán que ponerlo en los autobuses, por lo menos.
Y aún me estoy preguntando algo, que hay que ver qué preguntona soy: ¿no será una campaña encubierta de los párrocos de todas las parroquias, de los kikos, de los del opus, del alcalde, de la ucam, de los franciscanos y del obispo? Juntando dos cosas, la fe y el reciclaje, sale la campaña más barata. Y ¡hala!, a volar todos, que para eso somos unos burros.

28 diciembre 2008

Matanza de los Santos Inocentes



Tallas del Belén de Salzillo,
conservado en el Museo Salzillo
en la plaza de San Agustín, en Murcia.



"Entonces Herodes, viéndose burlado por los magos, se irritó sobremanera y mandó matar a todos los niños que había en Belén y en sus términos de dos años para abajo, según el tiempo que con diligencia había inquirido de los magos".
Evangelio de Mateo
(2-15)

Es decir, Herodes, ordenó una matanza indiscriminada y salvaje, con multitud de daños "colaterales", y encima sin conseguir el objetivo principal. Parece que tiene una total actualidad. Si la base histórica del suceso es imprecisa, que no lo sé, si responde o no a una actuación de Herodes, el tetrarca nombrado por los romanos para Judea y destituido luego por su extrema violencia y crueldad, o si es una leyenda, realmente da lo mismo, porque siempre funcionará como representación simbólica de la inmoralidad del poder a la hora de utilizar cualquier medio para conseguir sus fines. Pero dado que el fin generalmente no se consigue con estos ataques indiscriminados, habrá que plantearse si lo que se desea en realidad no es otra cosa: demostración de poder, aterrorizar a la población para lograr una sumisión más perfecta, paralizando sus acciones de resistencia, vengarse de cualquier signo de rebelión, en definitiva, mostración del poder que se ostenta y detenta.
Acabo de ver en la prensa la continuación de los ataques israelíes sobre la franja de Gaza. No es una inocentada. Es una matanza indiscriminada de personas inocentes, con tal de acabar con otros supuestamente no inocentes, una matanza organizada por el poder de esa conflictiva zona, del más poderoso estado, contra gente que se defiende con piedras o con cohetes apenas eficaces, para conseguir sus fines. ¿Qué fines? Sinceramente, después de esto, pienso que Israel, aparte todos los objetivos anteriormente dichos, quiere la total aniquilación de los palestinos, sus eternos filisteos. Herodes vuelve a matar indiscriminadamente.

28 noviembre 2008

Escuela laica: Fernando Pastor






Ayer recibí un correo en el que se me pedía que escribiera un mensaje de apoyo para Fernando Pastor, el padre de una alumna de un colegio público de Valladolid, al que una sentencia ha dado la razón sobre la retirada de los símbolos religiosos de los centros de enseñanza públicos. Naturalmente lo hice. Me contaban que el hombre estaba sufriendo el acoso de las familias cristianas del centro al que acude su hija, instigados por la directora. Me lo creo, sobre todo, después de ver una patética foto en la que una madre sostenía una cartulina verde pistacho en la que había escrito una reparandoria repelente acerca de que Fernando Pastor había acabado con el Belén, con la Semana Santa y con no sé cuántas cosas más. No sé si decía algo también de los cerros de Úbeda. Había partes de la pancartita susodicha que eran ilegibles porque esta señora, de gesto malencarado, no debe de tener mucha idea de marketing, comunicación y diseño gráfico. Lo que sí tendrá es una magnífica preparación en intolerancia y fanatismo, además de haber hecho un máster en la Cope.


Mameluco, un magnifico blogger, al que remito para un agudo y personal análisis del asunto, así como Fernando Manero, paisano del otro Fernando, también hizo su correspondiente entrada de apoyo y explicación. Creo que es bueno que haya testimonios de apoyo a este hombre que no ha hecho sino defender los principios democráticos más elementales. Ya sabemos que la derecha, en apoyo de la Iglesia y de una sociedad rancia y retrógrada, no se corta un pelo en denostar lo que es de todos, lo público, aquello que compartimos.

Para que echéis una sonrisa, os cuento una anécdota de un ilustre murciano. En la transición le echaron los tejos desde un partido de derechas (quién será, será) diciéndole como cosa buena que eran demócratas-cristianos. Él les dio calabazas con la siguiente frase: "El día que yo sea cristiano y ustedes sean demócratas, hablaremos". Pues eso, que estos siguen sin ser demócratas. Y creo que tampoco cristianos en su primitiva acepción, porque no es de tales lo que están haciendo con Fernando Pastor.


Todas las personas que estamos por un país laico -vamos a dejarnos ya de tonterías de aconfesionalismo y otros eufemismos gazmoños-, por un espacio público libre de signos religiosos que no todos compartimos, por una ESCUELA PÚBLICA, DEMOCRÁTICA, PARTICIPATIVA Y LAICA, tendríamos que hacer una declaración de apoyo a Fernando Pastor, que está siendo acosado y maltratado por la comunidad escolar del centro de enseñanza de su hija.

16 mayo 2008

Monjes tibetanos en Murcia










Ayer tarde nuestro amigo Lorenzo Baños nos avisa de un acontecimiento en Murcia que, por nuestro persistente aislamiento, nos íbamos a perder como unos tontos. Venían unos monjes tibetanos con su espectáculo místico folklórico a Murcia, dentro del Festival de las Tres Culturas. Un festival que lleva ya varios años de andadura y que proporciona una de las pocas ocasiones en esta ciudad de asistir a eventos interesantes y de calidad; además, el festival se predica "por la tolerancia", lo que parece muy conveniente cayendo la que que está cayendo. Me parece muy bien que nuestro Ayuntamiento haga estas cosas, y que siga por muchos años haciéndolas, le toque a quien le toque, pero que añada otros trabajos también a pie de obra por el respeto y la tolerancia en el día a día.
El caso es que al salir del tai chi -muy propio-, vestidos de kung fu o algo parecido, directamente, con el ritmo que da ejercicio tan oriental, nos vamos al Claustro de la Merced y vemos, oimos, sentimos, este precioso espectáculo entre lo religioso y lo folklórico, como ya he dicho.
Las fotos son de Lorenzo, nuestro buen amigo, porque nosotros no llevábamos cámara. Gracias, Lorenzo, por enviarlas.

En mi cuaderno de notas diarias, escribí:

"Tres cosas muy hermosas pude ver. Una fue una danza ritual de ciervos; dos monjes con enormes máscaras de ciervos imitaban la lucha de estos animales al son de las trompetas broncas. Era algo a la vez muy primitivo y muy sofisticado. Otra danza impresionante que el presentador llamó algo así como "el amo del cementerio" era, sin embargo, no tan macabro como se podía esperar, pues resultaba cómico, burlesco, como una danza de la muerte. Dos monjes con máscaras de calaveras danzaban jocosamente. Lo que más gracia me hizo fueron sus manos, enguantadas en rojo, con unos largos dedos colgantes que imitaban los huesos descarnados. Sin embargo, lo más hermoso, a mi parecer, fueron unas oraciones cantadas, con esas voces profundas, que no se saben de dónde salen, pues apenas mueven la boca ni hacen ningún gesto, por cuatro monjes sentados, con sus túnicas amplias azafranadas y unos curiosos gorros ceremoniales, como mitras cuádruples; se interrumpía el cántico para tocar unas flautas sordas hechas con huesos humanos y otras veces para hacer sonar esos tamborcillos de doble mazo que se golpean volviéndolos a un lado y a otro".