11 enero 2009

Tolstoi: objeciones contra la guerra

Hace tiempo, pero no tanto, leí un magnífico libro, cuyas circunstancias concretas han pasado ya a la historia sangrienta de la humanidad, pero cuyos principios siguen vigentes, porque lo estarán mientras los seres humanos contribuyan a aumentar las páginas de la dicha cruel historia.

Se trata de "Objeciones contra la guerra y contra el militarismo", de León Tolstoi. En él se refiere siempre a guerras vigentes en su momento, la ruso-japonesa, y la de España contra EEUU, la llamada guerra de Cuba. Este libro recoge una serie de artículos sobre estas guerras y sobre el militarismo, con reflexiones que, como digo, aún son válidas y que podrían ser la base primera del pacifismo de nuestro tiempo. Fueron publicados por Lipari Ediciones.

Su contraportada dice lo siguiente:

"El talento literario de Tolstoi al servicio de la causa de la no violencia en la excelente versión castellana de Colombine:
"Los jefes militares por procedimientos de idiotización, perfeccionados a través de los siglos, forman ejércitos disciplinados con todos los hombres que proporcionan las quintas".
"El mundo moderno, vuestro mundo civilizado, es más feroz que Gengis-Khan. A todo hombre le pone un fusil en las manos; a todo hombre le da la orden de matar; y si el hombre arroja su arma y rehusa ser homicida, se le trata como si fuese un delincuente".

Después de analizar las causas de la violencia y la incompetencia de las instituciones de poder poner fin a la misma, Tolstoi resulta extremadamente convincente al concluir que, sólo de forma individual y utilizando la conciencia como instrumento, puede hacerse oposición a la violencia: "Renúnciese al ejército". "Hágase la guerra contra la guerra".

A propósito de la guerra entre España y EEUU, de 1898, y de la guerra entre Rusia y Japón de 1905, denuncia el escritor ruso las ambiciones coloniales de las grandes potencias, la utilización falaz por parte de los poderes públicos de conceptos como "nación" o "patria", la mezcla de intereses generales con intereses particulares en el inicio de las hostilidades".

Por mi parte, selecciono algunas frases esclarecedoras:

"Hay quien dice que en la presente guerra, ya que uno u otro pueblo ha de ser vencedor, la justicia demanda que Japón sea el vencido, ya que los japoneses fueron los primeros en agredir.
Los que así hablan, ¿están verdaderamente seguros de que Japón haya sido el agresor?
¿Cuál es el verdadero responsable, el que dispara el primer cañonazo o aquel que ha exasperado antes al adversario, impulsándolo a una desesperada violencia?"

"Pero todas las consideraciones sobre el por qué y el cómo de esta guerra, son para mí secundarias. Un sólo hecho me interesa: ¿esta guerra avanzará o retardará la hora de la paz humana? Indudablemente, la retardará, y eso es lo que debe constituir nuestra aflicción. Lo demás no debe importarnos".

"¿Olvidaremos, acaso, por el interés de Rusia, que toda batalla que se libra en un punto del universo despierta sobre el universo entero repercusiones terribles y que mucho más allá de adonde llegan las balas y los obuses, ella esparce sobre toda la tierra el contagio de la muerte...?"

"Mi conciencia me dice que el matar, sea cual fuere la forma de que se revista y el pretexto que lo encubra, es execrable; que la guerra es una vergüenza monstruosa, una aberración sanguinaria, y que todo el que prepara la guerra es digno de condenación".

"Saben todos lo principal: que las guerras provocan en el hombre las pasiones más bajas, más groseras, le depravan y le embrutecen. Todos conocen la futilidad de los pretextos que José de Maistre, Moltke y otros invocaron en favor de las guerras. Casi todos se basan en el sofisma de que en toda calamidad humana se puede encontrar un lado ventajoso, o en la afirmación arbitraria de que siempre hubo guerras, y las habrá siempre, como si las malas acciones de los hombres pudieran justificarse por las ventajas y la utilidad que procuran o porque fueron cometidas en todo tiempo".

Podría seguir trayendo frases y opiniones de Tolstoi, porque todo el libro es enjundioso y apasionado, pero lo dejo aquí. No estoy, por otra parte, muy segura de que el ataque de Israel sea verdaderamente una guerra, en el sentido concreto que se le da a la palabra.

19 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Sobre el papel queda muy bien. ¿Pero que fue realmente la "guerra" hispano-norteamericana por Cuba? El Almirante Cervera estaba pillado de pies y mano. Se tendría que vendar la isla. Y punto. ¿Honra sin barcos, o barcos sin honra, como diría el otro almirante? No son comparables. Siempre habrá guerras. Dinero llama dinero.

Joselu dijo...

El mundo tal como es, está conformado en base a las guerras. No hay frontera que no haya sido diseñada sin el recurso a la guerra. Una de las constantes en el ser humano es la voluntad de poder. Esto es bueno porque lleva al progreso de la ciencia, pero también lleva implícita la ambición, el expansionismo, la resistencia. La historia de la humanidad es la historia de las guerras. Abramos cualquier libro de historia en cualquier página y lo veremos lleno de batallas que hoy son un nombre pero en su tiempo supusieron destrucción, horror y desolación. Mucho me temo que nuestra realidad incluye el recurso a la guerra como continuación de la política. El hombre y los pueblos conocen sus límites en la confrontación. La guerra ofrece todo lo infernal de este mundo, pero también testimonios de entereza, heroísmo, solidaridad, generosidas y entrega. Los tambores de guerra siempre han sonado y llamado a los hombres. Nuestro deber hoy es sustituirlos por la apelación al diálogo, a la negociación, al intercambio. Pero es un problema muy complejo. En todo caso cabría analizar la figura del desertor, una de los personajes más sugerentes que existen. ¿Traidor? ¿Héroe? ¿Sabio? ¿Cobarde?

Clares dijo...

Pues eso, que lo de Cuba tampoco era una guerra convencional ni normal. Fue un puro disparate. Ya sé que no es comparable, lo digo al principio, que Tolstoi se basa en dos conflictos bélicos de su tiempo, pero que las conclusiones que saca de ellos siguen siendo válidas.

Joselu, la guerra es muy artística, muy plástica, muy literaria, pero finalmente es matar. No podemos conservar la esclavitud porque dio estupendas novelas y películas. Yo, ya lo sabéis, soy pacifista convencida, prendida de una utopía que espero que alguna vez sea cierta. Claro que existirá la guerra mientras el ser humano no cambie su sistema y su conciencia. De eso se trata.

eme dijo...

Cuando queráis fundamos un partido y arreglamos el mundo, pero creo que el mundo no tiene arreglo.

Clares dijo...

Hola, eme. Si fundamos un partido, ya hemos vuelto a meter la pata, y nos veríamos como todos los partidos se ven. Yo creo que es mejor participar desde otras propuestas, crear conciencia, hablar, formar parte de movimientos sociales. No digo que los partidos políticos sean inútiles, lo que digo es que están podridos o medio podridos, según el que sea, pero no escapan de la corrupción y de los intereses del poder.
Respecto al arreglo del mundo, pues mira, si tú has podido escribir lo que has escrito, siendo una mujer, es seguramente porque el mundo tiene arreglo, no de una vez, ni en todas partes a la vez, ni sin trabajo, ni sin lucha. En otro tiempo, tú estarías ya casada unos cuantos años, tendrías hijos los que dios quisiera, no habrías estudiado, quizás serías analfabeta, y si eso no es así, se lo debemos a muchas mujeres que, antes que tú y que yo, pensaron que el mundo podía tener arreglo, y sufrieron violencia, y las criticaron, las ridiculizaron, les dijeron que el mundo no tenía arreglo y que no conseguirían nada. Por eso, yo tengo la idea de que yo no, ni tú tampoco, pero que entre todos y con mucho trabajo, el mundo puede ser cambiado. Luego vienen todos los matices.

ernesto51 dijo...

Lo que no es discutible es que las frases y opiniones de Tolstoi siguen plenamente vigente, la condición humana sobre todo en sus aspectos más negativos poco ha evolucionado no desde su época, sino desde la prehistoria.

En cuanto a la ¿guerra? que mata a cientos de civiles en gaza, no creo qe lo sea en el sentido concreto de la palabra. Recuerdo de niño como al ver una pelea en la que eran muchos contra uno, o alguien fuerte contra otro extremadamente débil, siempre se decía: "metete con uno de tu talla" o "de uno en uno no seriaís tan valientes". Las cifras de esta carnicería lo dicen todo: más de 750 muertos palestinos, en su mayoría civiles, mujeres, niños y desprotegidos, frente a 5 soldados de Israel, algnos de ellos muertos por sus propios disparos. Sin comentarios.

Miguel Ángel dijo...

Como comentan otros y otras, parece que la historia no tiene otras cosas que guerras. Y como dice Tolstoi, toda guerra supone retroceso. Alguno dirá que un paso atrás, para dar luego dos adelante; puede ser. Pero en ese paso atrás quedan muchas cosas, y muchas personas en el camino.

Palabras convincentes las que pones, Clares, de este escritor y pensador. ¿Pacifista convencido? Ojalá. Pero así como no parece que sea mentira “que todos tenemos un precio”, también “todos tenemos algún límite en nuestro no a la guerra”, y busque cada quien su límite particular. Algo o alguien estará en juego por el que rompamos nuestro armisticio…

Como tú misma razonas, hasta ahora el progreso se ha ido realizando con violencia, las cotas de libertad y bienestar se han logrado con violencia, disfrutamos de muchas cosas que antes no eran posibles porque se ha ejercido violencia… Violencia o guerra, vienen a ser lo mismo.

El no a la guerra sólo podría salir de una situación real de paz, de una ausencia total de ejércitos y de armas, de una ausencia radical de ansia de poder, de una carencia de orgullo, de una clase política inteligente y culta, de un(os) pueblo(os) evolucionado(s) inteligentemente y autónomo(s)… etc. Esto no es tan fácil de alcanzar, aunque es esperanzador escuchar a cuant@s levantan su voz y exponen sus razonamientos, y se movilizan y crean corrientes de opinión…, y también educan para la paz.

En este caso concreto, me refiero a Israel y Palestina, la violencia procede desde el mismo principio de esta historia. Se podrían haber hecho las cosas de otra manera, pero no se hicieron bien. ¡Ojalá ahora el clamor popular mundial obligue a ambos contendientes a sentarse en torno a una mesa de diálogo, y a no dejarles levantarse de ella hasta que encuentren la manera de entenderse!

Clares dijo...

Todos tenemos la obligación de sustituir la violencia por resolución pacífica de conflictos, eso sin duda. Sí soy una pacifista convencida, lo que no quiere decir que crea que no es normal tener agresividad, pero no violencia. A ver si me explico. La agresividad es un instinto básico de supervivencia, por el cual nos defendemos de posibles ataques, como hacen los animales cuando se erizan o gritan, y otras manifestaciones de poder. El ser humano es el único animal que trasforma esa fuerza interna en violencia, porque la violencia es la agresividad indiscriminada y desproporcionada para conseguir ciertos fines por la fuerza o para alimentar perversiones. Todos los códigos penales del mundo contemplan la defensa propia como un eximente, pero muy cuidadosamente delimitan hasta dónde se puede usar la fuerza y por qué causas. Para mí sería el único caso en el que utilizaría la agresión. Lo mismo tendría que ocurrir en derecho de gentes.
No sé por qué la gente admite que la violencia es algo consustancial a los seres humanos. La naturalización -es decir, el dar fundamento natural a las actuaciones humanas, que son pura construcción- es el recurso de los que no desean que nada cambie en este mundo. La agresividad es natural. La violencia no.

Mameluco dijo...

La guerra es natural en el hombre. Si no, no habría habido guerras desde que el hombre es hombre, y las ha habido. La agresividad es un hecho instintivo. La guerra no. La inteligencia del hombre hace que haya guerras. Y como la evolución nos dio ese arma como elemento de adaptación al medio, lo desarrollamos para lo bueno y para lo malo. De hecho, se conocen disputas territoriales sangrientas ya entre chimpancés, como decía Jane Goodall, la estudiosa de esos monos que comparten el 98 y pico de nuestros genes. Y también entre otros primates superiores. Y esas luchas territoriales son la base de la guerras humanas más primitivas (como se pueden ver en las sociedades más primitivas que quedan en el planeta), que se han ido "perfeccionando" con la civilización. El mito del buen salvaje es una falacia como otra cualquiera. Las motivaciones cambian, el modus operandi también, pero lo que hierve en nuestras cabezas humanas no.
Es una lástima, pero yo creo que es así.
Con esto no justifico ninguna guerra, ni ninguna aniquilación (como es el caso de Gaza), solo informo de mi poco aprecio a mi propia especie (salvo a algunos individuos sueltos, y en algunos casos, casi libres).
Nosotros no somos cómplices de los que hagan nuestros gobiernos en un momento dado. Ni más aún lo que hagan los gobiernos de otros países.
Pero solo podemos escribir y escribir... y aún así me siento un poco tonto. Es como para una bala de cañon, con ceros y unos.

Clares dijo...

Pues tu mismo lo has dicho, Mameluco.


"La agresividad es un hecho instintivo. La guerra no. La inteligencia del hombre hace que haya guerras".

Así que puede ser que la misma inteligencia que hace que haya guerras, haga que no las haya.

Miguel dijo...

Ya lo dijo el filósofo: "el hombre es un lobo para el hombre". Con esta lapidaria frase quiero comenzar mi comentario. El mundo actual es producto de la guerra. Las fronteras actuales (todas) han venido de una confrontación bélica. Y los habitantes de cada una de las naciones nos creemos en el derecho de clamar porque esta nación es nuestra. Y como propietarios no consentimos que nadie de fuera irrumpa en nuestras fronteras. Es nuestra patria (qué horror despierta en mí esta palabra). Y por defender lo nuestro, es causa más que suficiente para enzarzarnos en una guerra. Ojalá el ser humano evolucione y en vez de armas hablen las voces.

Mameluco dijo...

He escrito a partir de este comentario que dejé un post sobre la guerra, así en general.

Si estamos de acuerdo, Clares, pero siempre habrá inteligencias a las que venga bien la guerra. Si no, no habría, ¿no?

Clares dijo...

Ay, amigo Miguel, ojálá el hombre fuera un lobo para el hombre, porque no hay mayor solidaridad de grupo que la que se da entre los lobos, que nunca devoran a los suyos, a los de su misma especie. Eso, creo, no lo hace ningún animal. Y ojalá la patria, esa que nos pone ahora los pelos como escarpias, por el uso perverso que se hace de ella, fuera sólo amor a la tierra, respeto a la cultura, a los hábitos culinarios, al paisaje, a la música, a la danza, a la poesía. Yo tengo fe en que tal cosa pueda ser algún dia, aunque yo no lo vea.

Miguel el Mameluco, querido amigo, siempre en el fondo estamos de acuerdo. Lo sabemos los dos, A mí me estimula y me anima siempre tu visión digamos negativa, pero ilustrativa, y me lanza a encontrar nuevos argumentos, algunos de puro sentimiento y deseo. Quizás esas inteligencias depredadoras puedan ser educadas desde la infancia. Hasta para los psicópatas hay esperanza, según dicen los que saben.

supersalvajuan dijo...

Grandes comentarios los de este blog.

Clares dijo...

Oye, super, que muchas gracias en nombre de todos los que comentan, entre otros tú. Sí que hay gente de mucha enjundia por aquí, gente con ideas y generalmente, claras. Un lujo de personas.

Quicus Magnificus dijo...

Es una pena que Tolstoi no hubiese conocido también la Segunda Guerra Mundial, quizás su opinión habría cambiado, sus frases serían otras. Pues las guerras del siglo XIX, especialmente la de Crimea, la franco-prusiana y el experimento del emperador maximiliano en México, eran guerras militaristas a la antigua usanza, por poder, por territorios o influencia, para "hacer país" o por cualquier capricho del rey en el poder.

La primera guerra mundial también se puede englobar en la guerra absurda, con dos bandos militaristas en plena guerra de armamentos, aunque el provocador fuese Alemania.

Pero la II GM fue una guerra justa contra un poder terrible, no sé si Tolstoi estaría de acuerdo con eso, pero el régimen nazi habría invadido toda Europa, Asia y puede que todo el mundo si los países aliados no hubiesen respondido a la agresión, y creo que estamos de acuerdo que vivir bajo un líder como Hitler es malo para la salud.

Aplicar esos pensamientos a las guerras actuales es algo complejo, ni Moltke, ni Sun Tzue, ni Clausewitz conocieron la guerra actual y la dinámica terrorismo-guerra global. Eso no debe impedir que rescatemos sus pensamientos o los del bueno de Tolstoi o a Kant, pues son universales, pero ojalá surgiera un pensador actual que tuviese una doctrina antibelicista y que fuese seguido por los países y sociedades.

Un beso

Clares dijo...

No sé, Quicus, si hay alguna guerra justa. El militarismo es una espiral, como toda violencia. Desde luego, no se quiere pensar en que a las pretensiones de Alemania se contestara con una actitud pacífista, pero quizás, también ahí, de aquellos polvos, vinieron esos lodos. En algún punto habrá que cortar y reconducir las relaciones humanas, las particulares y las regidas por el antiguamente llamado derecho de gentes, por la vía de resolución pacífica de conflictos. No puede ser de hoy para mañana, yo no espero verlo, desde luego, pero tengo esperanza en que haya cada vez más voces en ese sentido.
¿Un pensador pacifista, que suponga lo mismo que Tolstoi supuso para el XIX? Los hubo en el XX, Gandhi y Martin Luther King, y otros de menor calibre, pero su influencia no se notará hasta dentro de un tiempo, ahora comienza a dar ciertos frutos. El avance en este sentido es lento, muy lento. Ojalá aparezca otro puntal en ese mismo sentido.

Anónimo dijo...

Quizás la clave esté en los pacifistas anónimos, no en los grandes líderes. El pacifismo desde el individuo hasta la sociedad, gota a gota.
Realmente difícil.
Yo tampoco espero ver nada que tan siquiera se acerque, pero bueno, ahí estamos.
Tolstoi, ante el horror, habla de responsables...
La guerra no es nada. Sí lo es el disparo, el tirador, el que da la orden.

Clares dijo...

Esa puede ser una gran idea, la gente anónima, como tú, que cree en la paz y en que los conflictos pueden resolverse siempre de otro modo. Hay gente trabajando en el sentido de las pequeñas comunidades, en la educación para la paz en barrios, colegios, institutos... ¿Estará ahí el futuro pacifismo? Yo creo que tal vez si. Tenemos un legado importante en ese sentido, es cuestión de aprovecharlo individualmente y en grupo, como cuando se trata de llevar una conducta de no violencia en la vida cotidiana. No digo que siempre se consiga, pero se puede intentar. La educación para la empatía, el sentido del humor, el contemplar las necesidades del otro, son muchas teclas, pero hay que ir tocándolas para que el piano suene.