21 septiembre 2009

Cosas que hacer en Madrid cuando estás viva


¿Qué hice en Madrid? Quizás podría decir: nada. Porque en definitiva, parecería que había ido a callejear por allí, y si ése era el objetivo, misión cumplida, y hasta las últimas consecuencias, porque nos hemos dado unas pasadas de andar de romper dos pares de zapatos.
Ese, sin embargo, no era el objetivo. Realmente la finalidad era comprar libros que me hacían falta en una librería teatral que ya no existe, pues cerró hace poco y yo no lo sabía. Cerró "La Avispa", que era una librería de referencia para el mundo del teatro. Nos enteramos en una papelería que estaba en la misma calle San Mateo. No lo sabíamos porque la cosa ha sido reciente, hace un mes y medio más o menos. A cambio, encontré esta otra, "La Celestina", que aún no tiene página web, y que a lo mejor no debería tenerla, pues es una librería de viejo y de nuevo, a la antigua usanza. Está en la calle Príncipe, cerca del Teatro de la Comedia (que está de obras). Allí conseguí libros estupendos e interesantes sobre teoría teatral y circo. Uno de ellos, me lo leí prácticamente entero en tres horas de tren de vuelta a Murcia.


Se podría pensar que es un libro especializado que sólo puede interesar a gente de la escena, pero no es sólo eso, pues se trata de un reportaje realizado por Alfonso Grosso y Manuel Barrios sobre el circo de Ángel Cristo, con todos esos personajes curiosos, híbridos, ambulantes y vitales, que pueblan las carpas circenses. Todo destila una gran melancolía, pues el circo es un espectáculo ya contaminado de teatro y estética esnob, muy bello, sí, pero ya no en su esencia, como la conocimos de niños. Dice un viejo payaso en el libro que el circo es fundamentalmente tres cosas: payasos, trapecistas y domadores. Recuerdo un circo que se anunciaba con estas tres palabras: "Razas, fieras y sensaciones". Qué mayor atracción para público curioso.


Antes, entre el tren de ida y los tiempos muertos de hotel y café, había terminado de leer, con muchísimo gusto, con más aún por estar en la ciudad donde todo se desarrolla, esta preciosa novela, de Pedro García Montalvo, la cual acabé con un suspiro de emoción y con estas palabras: "El triunfo del amor", que me salieron del alma. Ya comentaré este libro más despacio, porque lo merece, aunque no se lo recomiende a Encarna, que a ella ya le viene bien recomendado. Sólo puedo añadir que las últimas páginas las leí sentada en una terraza, al solecillo, tomando un café y viendo ante mí la estatua del que yo llamé "el Admirable", aunque podría llamarle con otros muchos adjetivos terminados en "able", amable, afable e inefable, el fraile Tirso de Molina.


Como lo mío era un objetivo teatral, fuimos a ver "La cena de los generales" de José Luis Alonso de Santos, en el teatro Español. Pasamos un rato muy divertido con sus buenas gotas de amargura. No era para menos. El argumento lo requería: recién acabada la Guerra Civil, Franco quiere cenar en el Palace con sus generales, pero todos los cocineros están en la cárcel por republicanos; los camareros son de derechas y están trabajando, al chef principal lo han fusilado, y el maître se las arregla para sacar de la cárcel al equipo y preparar la cena. Sancho Gracia hacía muy bien el honrado y cachazudo maître, un personaje conciliador, bueno y humano. Un montaje discreto y gracioso, aunque adolece de cierta dejadez en la dirección. Los actores en su mayoría estaban muy bien. Sólo faltaba un poco de coordinación. Daba la impresión de que cada uno había desarrollado por su cuenta la idea de su personaje y que el director había dejado hacer, no había tomado las riendas. Creo que se trata de un exceso de nombre y profesionalización, comprensible cuando se es Miguel Narros.




Parecía que con una no bastaba, así que nos fuimos a ver "Don Carlos", de Schiller, y ésta ya no nos gustó tanto, al menos no era lo que esperábamos, porque nos la esperábamos moderna, pero no confusa. Preciosa escenografía y buena actuación de Carlos Hipólito y de Angels Bassas, en los papeles de Felipe II y la princesa de Éboli respectivamente, pero nada más. Por allí entró, con un par de nínfulas, el Ansón. Supongo que a él sí le gustaría. Por lo de confusa, me imagino. Mucho de gratuito tenía el montaje. Demasiado arroz para tan poco pollo, o sea, mucho despliegue para poco arte. A eso se va al teatro, a aplaudir o a criticar. Esta vez, nos tocó criticar.



De noche, como somos mayores y ya necesitamos tranquilidad, en vez de aprovechar La noche en blanco, que estaba el centro de Madrid que parecía una feria, nos íbamos a tomar cerveza al pub La Marypepa, que es tranquilo, con música de los setenta, bien escogida, y con unas buenas cervezas Urquell y Guinnes. Estupendo. No sé si éramos nosotros o el pub, pero nos encontrábamos allí de maravilla.


En realidad, esta entrada no tendría que ir aquí, sino en el blog Placeres
ya que no dábamos la ida con la venida. Aquí comimos otra vez, en el restaurante japonés Naomi, de la calle Ávila, cuyo descubrimiento debo a un bloguero ilustre desaparecido temporalmente, Un profe cualquiera, a quien le doy las gracias y le ruego se digne aparecer de vez en cuando, que se le echa de menos. O por lo menos que siga recomendando restaurantes, que éste ha sido todo un éxito.


Callejear, callejear, por Lavapiés, por la Latina, por las grandes avenidas y por los callejones, y encontrar tiendas que creíamos desaparecidas del mapa, buscando unos zapatitos rosas de tacón para Amaia... Los pies molidos, pero la sonrisa en los labios, sobre todo ante espectáculos callejeros como estos: el invencible Spiderman y la mesa de las cabezas cortadas. Comentarios más jocosos otro día.





P.D. Encarna, el libro del Circo no hace falta que lo leas, aunque sé que en tu gran humanidad te daría gusto conocer las vidas de esas gentes.

31 comentarios:

cabopá dijo...

Ay Clares, qué bonito reportaje....
A mi me gustaba callejear y andar y andar pisando Madrid...cuando voy lo sigo haciendo...¡Qué envidia me das! Yo añoro Madrid y lo echo de menos.........
Me apunto el libro de P.Montalvo,solo he leído de él "Entre dos hermanas" no estoy segura si se llama así o parecido..yo y los títulos de pelis,libros y algunas otras cosas estamos peleados...mis lagunas de memoria me hacen decir a veces en la librería títulos aproximados......Tengo qué hacer algo para estas lagunas que a veces también me preocupan..........Besicos.

Leandro dijo...

Madrid es una ciudad maravillosa, pero el circo es un espectáculo triste. De lo más triste que recuerdo de mi niñez. La sonrisa de los payasos siempre me ha parecido una sonrisa triste. Nunca me ha gustado el circo

Clares dijo...

leandro, Madrid es un circo, un verdadero circo. maravillosa y triste, como el mismo circo. No he puesto las cosas tristes, pero si te fijas bien, también tiene todo esto un toque de melancolía.

El título, Cabopá, era "Retrato de dos hermanas". Te recomiendo que leas esta novela nueva de García Montalvo, porque seguro que te gustará y pasarás unas horas preciosas con su prosa cuidada y expresiva y con un argumento muy interesante. En breve, haré una reseña más extensa.

Mameluco dijo...

Fuensanta, ¿en cuantos días habéis hecho todas esas cosas? ¿En un mes? ¡Que trajín!

Yo siento tanto pena por el circo que ciertamente me desagrada, coincido con Leandro. Prometer ilusión y darte eso a cambio es terrible. Alegría de vivir hay más en cualquier sitio que bajo la carpa roñosa del circo, y es que ciertamente como en el de los romanos hay leones. Lo que pasa es que no hay cristianos para alimentarlos y tienen muy mal pelaje.

En Madrid vive gente increíble, eso es lo que puedo decir. Tengo ganas de volver.

Leandro dijo...

Es que los cristianos siempre hemos sido muy buen alimento, y desde que los leones no nos comen no han vuelto a ser lo mismo. Animalicos

PMM dijo...

Uy, qué recuerdos, Clares. has paseado por sitios por los que pasaba yo casi todos los días. Vamos, que el señor Tirso de mOlina me hacía un guiño a modo de saludo cada mañana y cada tarde, porque nadie suele mirarle al pasar y yo sí.
Madrid en sí es una fauna, un circo, y un macrocosmos, porque haber hay de todo. La cuestión está en saber aprovecharlo, y yo siempre he dicho que lo hacen mejor los que van de visita que los que viven allí.

Miguel Ángel dijo...

Me has recordado Madrid, y cómo disfrutar de ella callejeando.

No he podido hacerlo de otra manera, que no lo hay en youtube. De modo que te lo pongo ahí y pinchas tú misma:
"A callejear" con Labordeta. Es la número 16.

http://www.yes.fm/musica/Labordeta/Tu-y-yo-y-los-demas/A-callejear.html

Clares dijo...

Para mí, Leandro y compañía, los leones donde mejor están es en la sabana y en la selva, no en un circo. Con melancolía leo historias de domadores, pero me alegra que se acabe tal oficio y que los circos modernos no incluyan fieras ni otros animales en sus espectáculos. Los caballos son otra cosa, un buen desfile ecuestre en el circo es una maravilla. Y ni cristianos ni gladiadores, a la gente no se la come, que está horrible hacerlo.

PMM, tengo preparada una entrada sobre el Metro, que a mí siempre me impresiona. Madrid es Madrid, lo dicho ya. Maravillosa y vital. Me alegra haberte recordado tantas cosas. Besicos

Mameluco, lo hemos hecho de jueves noche a domingo tarde. Todo un paseo. Hemos vuelto agotados físicamente pero llenos de energía psíquica, satisfechos, plenos, contentos de todo lo que hemos visto y hecho esos tres días.

Siento no coincidir con Mameluco y con Leandro, a mí me gusta el circo, porque me parece casi un síntoma social. Y artísticamente puede ser impresionante. Me fascina. Lo que más el trapecio y los funambulistas. Tampoco están mal los buenos acróbatas.

Me voy ya para allá a ver ese video, Miguel Ángel. Oye, que tú tienes Madrid a un tiro de piedra. Yo tengo que echarle más horas.

Rosario dijo...

Me gusta mucho Madrid, voy allí a menudo, las calles y tiendas antiguas me llenan de curiosidad, las vistas, desde los autobuses son preciosas, lo único que no me gusta son las colas que hay que haccer para entrar en cualquier sitio y las esperas.
Un abrazo fuerte Rosario
Si lo permites te seguiré

Clares dijo...

Bienvenida, Rosario. Un placer tenerte aquí cuando tú quieras y espero que te interesen mis cosas. Respecto a Madrid, te diré que aguanto colas de menos de diez minutos. Si es más, lo dejo. Tantas cosas dejaré de ver en esta vida, que en el tiempo que hago una cola voo otras o me paseo. Ni la octava maravilla del mundo merece perder el tiempo. Haría cola por otras cosas, pero no por entrar a un cine, a un teatro, por ver un cuadro o cosas así.
Un abrazo también para ti.

Matapollos dijo...

La última vez que estuvimos en Madrid vimos al hombre invisible.
¿Quién le habrá hecho eso a Spiderman?
¡¡Madrid está hecha un circo!!

supersalvajuan dijo...

¿Te quedó algo por hacer?

Clares dijo...

Matapollos, ¿cómo lo conseguisteis? Supongo que veríais la ropa del hombre invisible, como aquel que se paseaba por Murcia...

Ya lo creo que me han quedado cosas que hacer... si sigo viva.

Superwoman dijo...

El Naomi es una de esas cosas que me encantan de Madrid, que te puedes encontrar de todo: hasta con un restaurante japo más que aceptable por un precio más que decente. Lo único que no le perdono a mi Madrid es el exceso de gente...
Un supersaludo

Mameluco dijo...

Unas de las injusticias del circo era que pese al esfuerzo que había detrás no te resultara espectacular, solo todo con pinta de remiendo.
Es así.
Ya sabe usted que reconocer el mérito nunca ha sido mi fuerte.

Hoy no hay risas.

Cyd Charisse dijo...

Caramba, Clares, parece que tenemos telepatía. Yo también estuve curioseando en 'La Celestina' y en todo el barrio de las Letras, que me chifla, pero yo me fui unos días antes, por lo tanto no coincidimos.
Hice un montón de fotos de la mayoría de los estrenos teatrales de madrid y me quedé con muchas ganas de asistir a 'La cena de los generales', pero no pudo ser. También quiero ver 'Spamalot', aunque eso llegará más tarde.
A mí me encanta hacer ese tipo de paseos por la villa y corte, callejeando mucho. Porque Madrid tiene muchísima vida, siempre que vayas de vacaciones porque para trabajar, es mortal de necesidad.
Creo que abriré una entrada en mi blog con las fotos de los teatro.
Besos.

Cyd Charisse dijo...

Y respecto al circo, este verano vimos en San Javier 'I Colombaioni', basado en la peli de Fellini y me dio muchísima pena. Es un arte que se está perdiendo totalmente, ahora el personal se ha vuelto sofisticado y le gusta 'El circo del sol' y no el viejo payaso que tiraba tartas a la cara...

Atenea dijo...

Conocer Madrid debe ser toda una experiencia :D. Sabía que allá se hace cada año La noche en blanco, el año pasado se hizo eso aqui en el Perú, pero no era lo que esperaba, le faltó mucho para estar a la altura.

Un besazo Clares!

Miguel Ángel dijo...

Pues sí, eso parece, que Madrid lo tengo a tiro de piedra. Pero ya no me atrae, a pesar de que tal como lo describes tú, resulta apetitoso.

Y bien que lo callejeé cuando de joven.

Este verano lo he atravesado raudo y veloz por todo el centro, he rodeado a la Cibeles, he saludo a Don Quijote, no he pasado por el Arco de Triunfo porque no me dejaron, miré a la Puerta de Alcalá, hice caso omiso del Banco de España, pero sí observé los cartelones de los cines de la Gran Vía.

Me fui por la cuesta de las perdices tan pimpante.

Madrid ya no es lo que fue, aunque es demasiado.

andi dijo...

me gusta pasear por Madrid, y tambien ir al teatro. Yo también vi "la cena de los generales" y me gustó muchisimo

Clares dijo...

Atenea, vente cuando quieras. Tienes que ver Madrid, y Barcelona tampoco es cosa de perdérsela. Anímate y date un premio de fin de carrera.

Miguel Ángel, es que tú ya has entrado en otro nivel, me parece... ¿a que sí? Bonito recorrido hiciste para salir corriendo. Un abrazo, amigo.

Bienvenido/a, andi, que no te conozco y no tienes enlace, pero te doy la bienvenida de corazón. Estaba bien la función del Españo, ¿eh? Humor inteligente y humano.

Cyd, ahora me voy a ver la cartelera que nos has preparado. Yo me quedé con ganas de verlo todo, pero que todo, hasta el espectáculo del Price y un cabaré que olisqueé por allí, pero bueno, en otro viaje será.

Miguel Ángel dijo...

Me faltó decir que entré, en mi viaje rápido, por Vallecas y salí por Ferraz-Moncloa.

Justo lo inverso de lo que hice en otro tiempo: entré en la Calle Écija y luego disfruté en Vallecas, previo paso por Cadarso y Toledo.

Lo dicho, Madrid es mucho, pero fue mucho más. No lo añoro.

Clares dijo...

Miguel Ángel, yo estoy aún prendida en el velo de shanshara, pero es que vengo obligada por mi trabajo con los pequeños artistas del Bachillerato de Artes escénicas. Al día me estoy poniendo. Eso sí, me gusta, es cierto.

Miguel Ángel dijo...

No te pienses que yo estoy libre de la rueda del saṃsāra, que para nada.
Lo que pasa es que vagabundear no es lo mío, qué se le va a hacer.
¿Me estaré haciendo viejo reviejo?

Disfruto como un enano con tu vitalidad. Llévales a los de Artes Escénicas lo más que puedas, y luego de trabajarlo juntos, muéstranolos aquí, para que también participemos de vuestras alegrías.

Miguel dijo...

¡Qué sustancioso reportaje! No habéis parado, de un sitio a otro, y al final un buen trago de cerveza en un lugar agradable. Madrid lo que tiene es esto, que nos ofrece posibilidades mil ya sea en el plano intelectual como en el del ocio.

Un abrazo.

Clares dijo...

Prometido queda, Miguel Ángel. Todo cuanto haga con mi grupo, vendrá a parar aquí.

Eso tiene Madrid, Miguel, es única y maravillosa. Pero tampoco hay que perder de vista a Barcelona, que es otra cosa, pero también llena de encanto y de atractivo.

Eusebio dijo...

Impresionante reportaje, amiga Clares. Aunque ahora no es la mejor época para visitar la capital de la República, perdón, del Reino (en qué estaría yo pensando), está todo levantado y vallado por las obras... bueno, como casi toda España.
Un abrazo, y ya sabes, en la próxima visita me avisas.

Joselu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Joselu dijo...

No sabes cómo me llenas de nostalgia cuando leo tu crónica llena de actividades relacionadas con el mundo del teatro y sus lecturas. Hubo un tiempo (tres o cuatro años) en que me sumergí totalmente en ese mundo como actor y como estudioso de las distintas tendencias teatrales, a la vez como ávido espectador y lector de obras dramáticas. Fue una de las etapas más prodigiosas de mi vida. Luego cuando abandoné la escena (el amor, la familia...)quise inconscientemente alejarme de todo lo teatral. No veo teatro ni leo nada que tenga que ver con ese mundo, pero tengo una espinita clavada ahí, que tú has removido. Tengo la impresión de que en otra parte de España yo hubiera tenido más juego por mis circunstancias personales en el mundo teatral. Catalunya se ha sumergido en ese aspecto en sus esencias y deja poco lugar para la otra gran lengua de los catalanes. No conozco Madrid. Tengo cierta aversión al centro. Conozco bien España pero tengo la carencia de mi conocimiento de Madrid. Lamentable tal vez. Me ha parecido una visita provechosa que me ha evocado una parte de mí mismo. ¡Qué gozo ser profesora de artes escénicas! ¿Y tú no has actuado? ¿Has pasado por el escenario? Creo que es la sensación más extraordinaria que recuerdo. O una de las más. Y qué éxtasis cuando acababa la función y te había salido bien. Uauu.

Clares dijo...

Ya quisiéramos, Eusebio, que fuera la capital de la república... algún día quizás. Seguro que la próxima vez te aviso, faltaba más, que una vuena cerve y una conversación es cosa estupenda.

Sí he actuado, Joselu, pero creo que lo mío no es la interpretación propiamente dicha. Sé lo que hay que hacer, y sé hacerlo, pero los resultados no son espléndidos precisamente. No importa mucho, porque un actor mediocre puede ser un magnífico profesor, y a lo mejor un gran actor no sabe enseñar su arte. He trabajado más bien como dramaturga, y luego me he dedicado sobre todo al teatro didáctico. En eso tengo una larga experiencia. Ahora la estoy reactivando. Sí te puedo decir que estoy contenta con este año que me ha tocado vivir, pero que posiblemente estoy trabajando más que si estuviera dando clase.

A79 dijo...

Cuatro años de mi vida en Madrid. Años de placer, de alegría, de visitas a El Prado, de paseos por Sol, Princesa, Príncipe Pío, Plaza Mayor.
En Madrid, todo es posible. De Madrid, somos todos. En Madrid, encontrarás amigos para siempre.

Con tu permiso Fuensanta, un pequeño recordatorio de nuestro amigo común y madrileño, Ernesto.
Ojalá vuelva pronto con sus regalos provenientes de la capital de nuestra "República".

Un abrazo a ambos. Toni Sagrel.