27 septiembre 2009

El relámpago inmóvil, de Pedro García Montalvo

Conozco a Pedro desde hace muchos, muchisimos años. Nuestros recuerdos comunes se remontan a la infancia, a esas tardes de sábado o domingo en la Glorieta, cuando nuestra madres se sentaban en corro para charlar de sus cosas, mientras los niños, de edades varias, jugaban, correteaban, se caían, lloraban, pedían globos y otras fruslerías infantiles, perseguían palomas y todas esas actividades que es el trabajo de los niños en una Glorieta. Sírvame este recuerdo de excusa si sobrepaso los límites contenidos de la crítica y caigo en el entusiasmo. Para que nadie piense que me arrebata la amistad, daré razones de peso que puedan convencer a cualquiera al hacer la reseña y recomendar su última novela, "El relámpago inmóvil", publicada por Destino, y desde hace poco en las librerías. Estoy completamente segura de que no me ofuscará la amistad y el conocimiento, sino que diré aquello que su lectura imparcial me dicta.


En un libro publicado por Pre-textos, "Nosotros los solitarios", entre muchos cuentos de mayor o menor valor, se incluía uno de Pedro García Montalvo que sobresalía entre todos: "La creación del mundo", donde un personaje secundario que aparece en otras novelas suyas, un escritor deforme llamado Aníbal Paredes y al que los amigos llaman Toulouse, pasea su mirada por un café, modesto, silencioso, observador de todo y de todos, mientras trata de recuperar una idea olvidada. En su mente se fragua la creación sin que nadie lo advierta. Toulouse crea el mundo en cada mirada y en cada palabra, y su amigo Mízar lo descubre con admiración encantada.

Al pasar unos días después de coronar felizmente, al sol de la plaza de Tirso de Molina, "El relámpago inmóvil", he recordado ese cuento, que para mí es uno de los más hermosos que Pedro haya escrito nunca. Tiende la gente a hacer comparación entre las obras del mismo autor, como yo acabo de hacerlo, y siempre la última novela, la última obra, es comparada con la inmediatamente anterior o con alguna que tuvo mucha fortuna. No es lo apropiado, pues la obra de arte es en sí misma; sin embargo, cuando el artista es Toulouse, el modesto escritor que observa y que crea el mundo, la obra es en sí misma y además pertenece a un conjunto del que no puede escapar, del que no puede ser aislada. Acertado seudónimo el de Toulouse; cada línea de ese artista plástico es una maravilla en sí, pero pertenece indefectiblemente a toda una línea creativa de mundo.

Imaginemos a un imposible dios crítico, fuera de la creación, que estuviera viendo cómo el otro dios creaba el mundo en siete días. "Qué bien te ha quedado la luz". "Lo de separar las aguas de la tierra ¿no te ha quedado un poco raro? Podrías haberlo hecho más regular.¿no?". "Los animales del agua están bien, pero te han salido mejor los del aire, sin ninguna duda". "Sí, sí, esos animalillos bípedos sin pelo ni plumas ni escamas están curiosos, pero como la luz, nada, eso sí que te salió bien", y asi, comparando cada parte de lo creado con otra parte, sin ver que todo forma una armonía, una concordancia, que diría David Bohm. Valga la absurda broma para decir que Pedro va creando un mundo, el mundo, novela a novela, con cuidado exquisito, y en cada una está todo lo anterior y anuncia lo siguiente por necesario; y en cada una está su persona y no está, porque, como creador, se oculta delicadamente.

Cuando leí la última frase de la novela, -y no la pongo completa para no romper el encanto- "cuando estaba con ellos la hermosura completa del mundo, y de la vida", las palabras no se me antojaban extrañas, sino familiares, y me parecía que mi mente iba directa al pensamiento de Pedro, y casi que se lo oía decir en silencio, con la mirada y la actitud, pues ese es su hallazgo, el triunfo de lo bello, del amor, de la hermosura completa del mundo sobre aquellas zonas oscuras que lo amenazan siempre.

Que Pedro cultiva una prosa magnífica no es ningún descubrimiento mío; basta con leer en voz alta un párrafo tan solo para comprobarlo, como ocurrió durante las lecturas públicas de su obra en el Museo Ramòn Gaya. El silencio de nuestra mente lectora nos puede confundir a veces, pero es bueno y aun excelente lo que sigue siéndolo leído en voz alta. Que Pedro traza personajes de gran viveza y estilo tampoco es un secreto ni un descubrimiento. Lo sabemos desde sus primeros cuentos y desde su primera novela. Tampoco lo es que dispone como nadie el paisaje urbano, incluidas sus gentes, ni que practica una narración clásica y reposada. Todo eso es importante, claro; es lo que sustenta su mundo creado y hay que decirlo, pero sólo eso. Todo lo demás es emoción y es pensamiento. Echarle una cuadrícula para entrar en tecnicismos narrativos es como querer apresar la luz con una red. Nada más digo de ese pequeño dios criticón que juzga si las aves del cielo o los peces del mar quedaron mejor o peor parados en su creación.

Para seguir el mundo que Pedro García Montalvo va creando, hay que leer esta novela y hay que leerla con amor, no con redes, porque el amor es su gran sustento y su triunfo. Del tema de la novela y de otras observaciones que he hecho hablaremos más adelante.



25 comentarios:

Rubén dijo...

Yo también tengo esa novela sobre mi mesa, esperando que acabe el ajetreo del comienzo de curso para adentrarme en ella. Le tengo demasiado respeto a Pedro para compartir su mensaje con las torpes evaluaciones iniciales y demás idioteces. Cuando comience octubre comenzaré a leerlo. Ya te diré.

Clares dijo...

Creo que te gustará, Rubén, sobre todo si compartes la finura de los análisis de Pedro. Yo no pude guardarla mucho tiempo, me resulta imposible. Aparte de que no había empezado aún esa vorágine de las evaluaciones iniciales y demás. Para mí, leer una novela así, incluso en el peor momento, es un descanso. Tuve la suerte de comenzarla en el campo y terminarla en un viaje precioso a Madrid.

supersalvajuan dijo...

¿De garrafón por la glorieta? Qué fuerte!!!

Leandro dijo...

Y a mí, ¿me gustará?

Clares dijo...

Creo, Leandro, que si tienes buen gusto literario, te gustará. Pedro es un maestro de la literatura, pero de la gran literatura, y además su expresión es siempre un profesión de fe en la vida y en el ser humano. Como modelo de prosa perfecta no tiene comparación. Sí, te lo aconsejo.

cabopá dijo...

El viernes precisamente la compramos......De relampagos de verdad ni hablamos, vaya días que estamos teniendo...yo ya echo en falta el sol...ja,ja,ja....pero tiene qué llover, tiene qué llover...a cantaros...A ver si desparacen ciertos cartelones que afean ciertos edificios....
Por cierto el viernes fotografié los murales de la sala de exposiciones de el martillo...un día de estos los publicaré en el blog, auque cuesta mucho hacerles la foto con los focos de la exposición....y mi cuello que no respondía....Besicos.

lenika dijo...

hola, buena critica Fuensanta, me lo apuntare para leer,hace algun tiempo estuce por aqui, entonces yo no tenia blog, ahora si tengo desde hace unos meses, me gusto entonces y me gusta ahora.

Te sigo para seguir leyendote, cuando entress a mi blog sabras quien soy, me diste clase hace un par de años

un besazo

lenika dijo...

ojala estuviese iniciando mi carrera, sigo en el instituto, he repetido este año de matricula incompleta, con lengua y con historia

un besazo y seguimos leyendonos!

Clares dijo...

Pues nada, por allí nos veremos. Y sí, te recomiendo vivamente esta novela. Es preciosa y ya tienes madurez como para entenderla en toda su dimensión. Besos

PMM dijo...

Clares, a este ritmo en mi casa me van a prohibir leer este blog. Recomiendas tan bien cada lectura, que no queda más remedio que añadirlos a la lista de pendientes.

Clares dijo...

Esta novela te la recomiendo especialmente, no es a la ligera. Una preciosidad. Te enganchará, y no a esta novela sólo, sino a la obra del autor en general.

Pilar dijo...

La finura de Pedro está en él mismo como en sus novelas. Desde aquí un beso de los apretaos con buen abrazo para él, y para ti por estas palabras que le dedicas de amiga y excelente lectora que eres. Yo, hasta noviembre que vuelva a Murcia, me quedo pendiente de las palabras que vaya recogiendo sobre esta nueva novela, que leeré, seguro, con amor como recomiendas --qué mejor modo--y desde luego con las mismas ganas con que leo todo lo que publica.
Besos para los dos, y ya puestos, para los cuatro, y embalada, para todos-as --...pronto empiezo a hacer los ejercicios de la lección, ya ves-
Abrazos

Clares dijo...

Pilar, posiblemente no te tengas que esperar a noviembre. A final de octubre me voy a verte, un fin de semana largo, largo, y te llevo la novela y todo lo que me pidas. Besísimos para ti, y unos pocos para los de allá, que tengo muchas ganas de verlos a todos.

Nefija dijo...

He leido la novela de Pedro y la considero un regalo que nos hace a todos los que lo leemos. Me gustaría conocer la identidad del autor de la cita inicial: M.A.
En la página 279, escribe: "Sintió lástima por las cinco niñas" ¿cinco?

Clares dijo...

Es que las niñas de la pareja protagonista eran dos, pero las que mueren en el accidente son cinco. Ya está aclarado.
A mí también me gustaría, pero él no lo dice y puede ser alguien conocido de nuestro entorno o del suyo, no sé. Le preguntaré, a ver si nos resuelve el enigma.

Nefija dijo...

Gracias Clares, eres una máquina. Leo tus escritos con frecuencia. Te sale el buen gusto por todas partes. Lo dicho, eres una máquina.Un saludo.

Leandro dijo...

Y hablamos de la página 279. ¿No parece un poco avanzada la novela ya como para que nos contéis lo que pasa?

Nefija dijo...

Qué dices hombre de Dios, quién ha contado nada. No seas tan quisquilloso alma de cántaro.

Clares dijo...

Es que lo de las niñas no es ninguna sorpresa, precisamente es un previo a la novela, de donde parte todo el argumento. En la primera página ya lo sabes, así que no reventamos nada con decir eso, no creas que no lo he calibrado.

Leandro dijo...

Vale, vale..

Nefija dijo...

Seguimos sin saber qíén es el enigmático M.A.

Clares dijo...

la verdad es que no he hecho indagaciones sobre quién sea ese o esa -para mí que es una esa- M.A. Si Pedro lo puso así, supongo que será porque no quiere que se sepa, y quizás esconda alguien que no es escritor o artista, sino una persona cercana a él. No lo sé, la verdad. Se admiten propuestas, pero yo no tengo ninguna que hacer.

Clares dijo...

Por cierto, Nefija, que tu nombre en el comentario me lleva a un perfil muy agradable, pero no me ofrece la posibilidad de entrar a tu blog, si lo tienes, lo que me contraría un poco, porque me gustaría ver qué escribes o qué dices por allí.

Nefija dijo...

Clares,llevo algún tiempo entrando en algún que otro blog, pero sólo como mirón. Mi bautismo ha sido en tu "Asuntos propios". Acababa de leer El relámpago inmóvil y me apetecía intervenir. He visitado también el de "Una maestra feliz" (las mariposas)y he escrito otra sandez. Si me animo, y me temo que así será,seguiré escribiendo. Un saludo.

Nefija dijo...

Por motivo de registro cambio mi alias. En adelante firmaré :
THORNTON. Procuraré no marear más.