31 octubre 2009

Hipatia en el Ágora


En 1997 hice la última revisión, pasándolo desde el manuscrito que venía elaborando desde un par de años antes de una obra de teatro, a la que llamé "Hipatia. Una oración fúnebre". Las fuentes que consulté en su momento no eran muchas, pero realmente no me interesaba la fidelidad histórica de lo que contara, pues se trataba más bien de aprovechar lo histórico para una representación de la ambigëdad identitaria en las mujeres que habían sobrepasado los límites del patriarcado, renunciando a su papel reproductor y dedicando su vida a tareas de pensamiento o creación.
Como de Hipatia se sabe poco, cada creador y cada soñador puede dar la versión que quiera, sueñe o cree, de modo que Hipatia es personaje que se modula desde la casi inexistencia de datos. Las feministas la hemos convertido en un icono de la dedicación a tareas no incluidas en el proyecto de vida diseñado por el sistema para toda mujer, y, debido a su terrible muerte a manos del fanatismo, en protomártir de la intransigencia, la intolerancia y el patriarcado feroz en que se convierten las religiones monoteístas. En otra línea, casi todas las versiones sobre este personaje apuntan a algo muy parecido.

En primer lugar, había escrito un monólogo, siguiendo la línea de los tres monólogos femeninos a los que llamé "La celada fuente", que tenían como títulos "Corina de Tanagra", "Christine de Pizan" y "María en Éfeso", que fueron estrenados en 1988 por el Sur Grupo de Teatro, dirigidos por César Bernad, en el Teatro Romea de Murcia, y posteriormente publicados por la Universidad de Murcia, libro actualmente descatalogado. Una vez escrito el monólogo, me pareció que el tema psicológico podía extenderse en un drama y en eso lo convertí. Nunca lo publiqué, pero algunos amigos míos pueden dar fe de esta creación.


Anoche fui en busca de la Hipatia soñada por Amenábar, director al que tengo bastante aprecio. Desde luego, no encontré a mi Hipatia, pero creo que tampoco a la Hipatia de Amenábar, que es un personaje blando y desdibujado, sin carácter. Quizás lo que Amenábar ha querido decir es otra cosa. Es decir, Hipatia le ha servido para vertebrar en una película de masas, muy vistosa, pero algo aburrida a veces, y provista de unas cuantas ingenuidades, unas ideas más o menos evidentes en la historia. A mi parecer la primera idea que rige la historia es la intolerancia violenta, tema muy del día, y yo diría que de milenios y milenios de cultura humana. En segundo lugar, muestra el triunfo de la ignorancia y la superstición sobre el pensamiento racional. Y en tercer lugar, y no sé si esto lo habrá hecho notar alguien, es una meditación sobre una de las causas más crueles del derrumbamiento del mundo clásico: la esclavitud. Si el Cristianismo triunfó sobre otras corrientes religiosas de la época, que las había pululando por el ambiente como moscas, fue, entre otras condiciones no menos importantes, porque era la religión de los esclavos, la que prometía la igualdad de todos los seres humanos ante Dios. No sé cómo habría sido la historia si hubiera triunfado, por ejemplo, el culto de Mitra, dios solar que en cierto modo contribuyó a la iconografía paleocristiana, pero que limitó su extensión al ejército. Sabido es que propietarios de esclavos, sobre todo en zonas rurales, los manumitían al convertirse al cristianismo, lo que creó los problemas consecuentes de paso de un sistema a otro; tras los desórdenes provocados por la ruptura del sistema acechaba el feudalismo como alianza entre los señores de la guerra y la protección de las poblaciones amenazadas por el desorden. Pese a esta manumisión colectiva en la Baja Edad Media, habría que plantearse si realmente se abolió la esclavitud, visto que los esclavos se convirtieron en siervos de la gleba, unos casi esclavos, y fueron pasando los siglos y aquí están y siguen, que no hay más que mirar una plantación de frutas tropicales en América del Sur, o las maquilas de las multinacionales, o las fábricas chinas, modelos de esclavitud moderna, o directamente el secuestro y venta de niños y niñas en China, o en Marruecos, o las bandas organizadas para la explotación sexual en régimen esclavista, que no está en países lejanos, sino ahí mismo, en cualquier carretera española. Siempre, siempre, la dominación extrema de una clase de seres humanos por otra es el cáncer de cualquier sistema, pero mientras tanto, se mantiene el negocio. Los cambios son muy lentos y siempre se encuentra un modo de seguir manteniendo la esclavitud.
Otra idea expuesta es la asociación de los poderes, el religioso con el temporal, ya contraviniendo las palabras del fundador, "al César lo que es del César, a Dios lo que es de Dios". No está ausente, en términos generales, la abstracción que el intelectual puede hacer de los sucesos presentes en su tiempo. Mientras todo se agita alrededor, los "académicos" viven en sus elucubraciones y trabajos abstractos. De otro modo no podrían hacer su tarea, es cierto, pero parece que no calibran en ningún momento el cambio que su mundo está sufriendo. Hipatia sólo lo reconoce en un momento, cuando dice a Orestes que Cirilo, el patriarca de Alejandría, ya ha vencido.
Ingenuidades y anacronismos marcan la película. ¿Nadie le ha dicho a Amenábar que en el mundo antiguo no había cristales en las ventanas, por muy bonito que sea romperlos a mazazos? ¿Le han inspirado esas escenas aéreas juegos de ordenador y playstation, como Imperium? ¿Es intencionado que Cirilo el patriarca de Alejandría parezca un terrorista islámico suicida? ¿Alguien le ha supervisado los diálogos, donde Hipatia y sus discípulos hablan como personajes de un cómic? Son detalles que convierten a la película en un producto de masas, asimilable por jóvenes y población media, no demasiado ilustrada, pero que le restan gravedad y enjundia. Por eso triunfa y yo me alegro. Al menos, es uno de los nuestros. Los americanos lo habrían hecho mucho peor, desde luego.

Para quien quiera leer bien el Monólogo de Hipatia, bien el drama "Oración fúnebre", aquí dejo los documentos. El monólogo fue publicado el curso pasado por una revista literaria, llamada "Ágora", qué curiosidad, pero el drama es inédito.

32 comentarios:

Superwoman dijo...

Para leerlo con mucho cuidado, Fuensanta... me encanta la gente que sabe tanto como sabes tu. E Hipatia, por supuesto, es una heroina para la mua :D
Un supersaludo

cabopá dijo...

"muestra el triunfo de la ignorancia y la superstición sobre el pensamiento racional y la intolerancia,y el fanatismos....."
Me considero "población media" a veces "no demasiado ilustrada"
Muy bueno lo des los cristales, cómo te fijas a mi se me pasó.....
Un poco larga,demasiado ir y venir de la cámara. Pero, Amenábar un buen director si señora.........
Después leeré tu monólogo....
Me encanta tener amigas que saben de "casi todo"...Besicos.

Clares dijo...

SW, para mí también es una heroina, en el sentido de que es un icono feminista, una mujer completa y un ser humano egregio, pero no olvidemos que la Hipatia real queda tan lejos de nosotros que se sabe muy poco acerca de ella, de modo que muchas de las cosas en que la hemos convertido son inciertas. Vale como mito, desde luego. La película no dice, por ejemplo, que perfeccionó insttumentos de navegación, como el astrolabio.

Más bien, Cabopá, soy de las que saben de casi nada, que es lo que nos pasa a todos excepto a los sabios de verdad. Yo también soy gente media, relativamente ilustrada, nada más. En ese sentido, puedo disfrutar de espectáculos de este tipo, siempre que no estén a medio camino, como es el caso de esta película.

Miguel Ángel dijo...

Jorobar, Clares, eres un auténtico pozo de cosas admirables e imprevisibles.

Esta mañana estoy alegre, pero es que tú me entusiasmas con la maestría que tienes.

Ya leo enseguida ambos documentos, que a mi Hypatia no me sonaba, pero me va a sonar desde ya.

Me habían chivado que tuvo carteo personal con Cirilo y alguno más. ¿Tal vez Agustín de Hipona? Si hubiera sido así, sería del todo maravilloso que este buen señor, a quien acusan de misoginia, hubiera tenido este deliz…

Atenea dijo...

Qué suertuda!!! ya viste la peli de Hipatia :D yo muero de ganas por verla, ojalá se animen a traerla al Perú, ya con lo que dices de las masas, alguna esperanza debo acoger de que venga esta peli, jajaja.

Yo todavía no puedo decir nada hasta ver la peli :).

El tema de los orígenes del cristianismo me resulta tan atractivo, ando en una lectura de un libro que trata sobre esto (desde los inicios del cristianismo hasta la actualidad) es bastante largo y me queda mucho camino por recorrer pero creo que valdrá la pena.

Es importante conocer la religión históricamente para evitar prejuicios (desde toda clase de bandos, jajaja).

Me hubiera gustado venir antes a saludarte :) pero recién esta semana he tenido mi laptop de regreso,en la oficina nunca es igual el uso de la computadora, jajaja.

Un abrazo amiga y espero estés pasando un bonito fin de semana!

supersalvajuan dijo...

Nada es intencionado. Nada.

santdo dijo...

Suscribo todo lo que dices, Fuensanta. Grandes, todos tus monólogos... Ciao.

PMM dijo...

Sabia Clares, leeré el monólogo con detenimiento pero este texto ya de por sí es bastante ilustrador. Veré Ágora con otros ojos. Sólo comentar que el mundo del cine es otro mundo. Yo, una vez, fui asesora en un película histórica de un gran director extranjero grabada en España, y puedo decirte que sólo hacía caso de mis consejos cuando eran favorables a lo que él tenía en su cabeza y al efecto que él quería conseguir en el espectador. Si no simplemente hacía lo que le daba la gana, que para eso era el director.

Fernando Manero dijo...

Hacia tiempo que no me impresionaba tanto un análisis como el que haces en este espléntido post-artículo que sobrepasa con creces los estándares de la literatura de los blogs. Nada tengo que objetar a ese prodigio de cultura y erudición que viertes en ese texto, donde tocas tantos temas y de manera tan bien articulada que no puedo dejar de aplaudirte. Coincido plenamente con tu cometario sobre la peli de Amenábar, cuya versatilidad y talento le convierten a mi juicio en el mejor de los directores europeos del momento. Y me quedo con lo de la "ambigüedad identitaria", concepto que debieras patentar para que no te lo birlen.

Cyd Charisse dijo...

Yo he visto ya 'Agora' dos veces y en las dos ocasiones con gente de mi familia. En la primera visión, iba con mi sobrino de 16 años que estaba entusiasmado con el descubrimiento del movimiento de los planetas porque él está ahora estudiando a Kepler. Mi hermana, que es experta en los temas de Roma, me sopló que hay un gran error en la representación de la loba capitolina con Rómulo y Remo porque el parecer, los gemelos no aparecen iconográficamente hasta muchos siglos después.
A mi hija le interesó sobre todo el personaje de Hipatia y su muerte y mi pareja está convencida de que a Amenábar lo que le mueve es la crítica feroz de la religión cristiana, aunque lo disfrace con la astronomía.
En resumen, cada uno ve la película que quiere ver. Yo vi muchas cosas pero me quedo con una... los parabolanos hacían los trabajos que nadie quería, enterraban a los muertos a los que previamente habían matado, cuidaban de los enfermos, sofocaban incendios... ¿por qué esta especie de ONG derivó en unos fanáticos?, ahí dejo la pregunta.
Leeré el monólogo con mucho interés, Clares.

Joselu dijo...

Ayer fui a ver Ágora con mucha ilusión y amplias expectativas. Sin embargo, la película no me captó ni me sedujo la protagonista. Eran espléndidas las escenas de masas, pero el filme estaba lastrado por lo discursivo. Hablas de ingenuidad en el planteamiento de la película, y puede ser. Sin duda, Amenábar apunta bien alto, pero le falta capacidad par construir un filme épico. El mensaje de la película es ambiguo, como es ambigua la relación del esclavo con Hipatía. No la seguí con interés y me descubrí en varios momentos consultando el reloj. La protagonista me resultaba fría, no llegó hasta mí su conflicto ni su persona. El planteamiento de la película era muy difícil y el cine español no ha tratado el cine histórico. Salí decepcionado. Coincido con tu análisis de la película.

Clares dijo...

Miguel Ángel, sé que tuvo correspondencia con Sinesio, un obispo, que aparece en la película también, y como es el "bueno" sale carirrubio, pero creo que el de Hipona estaba muy ocupado y hasta preocupado con otras cosas, pero es que además, no hubo coincidencia por poco. Hipatia, se supone, nació en el 415 y Agustín murió en el 430, lo que hace que Hipatia no fuera una persona adulta en vida del santo pensador. ¿Misógino? ¿Qué patriarca de la época y de después no lo era? Es una de las grandes bases de la conformación del cristianismo oficial. De Cristo en adelante, se estropeó, qué pena.

Fernando, como siempre, me abrumas con tus alabanzas, pero también te diré que me da mucha alegría y confianza que te gusten algunas cosas que escribo. Muchas gracias. Lo de la ambigüedad identitaria no sé si podré registrarlo, ¿para qué? Lo que hay en una mente pertenece a todas. Es mi teoría y mi práctica.

Clares dijo...

Querida Atenea, Minerva, como quieras tú, ya la verás, no sé qué impedimento puede haber para que llegue a Perú. Amenábar hará su parte para que así sea, por la cuenta que le trae. Una alegría leerte por aquí, amiga.

Cyd, lo de la loba capitolina lo pensé yo también, me extrañó mucho, pero luego olvidé ponerlo entre los anacronismos, pero bueno, da igual. El hecho es que la película no da para mucho, al menos así me lo parece.

Clares dijo...

Sí que coincidimos, Joselu, y es porque si a uno le gusta el cine suele coincidir con los que tienen el mismo gusto. Hay algo extraño y es que a César Bernad le gustó mucho y eso fue lo que me inclinó a ir a verla, pero me ha defraudado. Exactamente describes lo que yo sentí viéndola.

Clares dijo...

PMM. ya me puedo imaginar lo de los asesores de películas, porque en otro arte, en teatro, pasa lo mismo con los dramaturgos cuando son contratados para adaptaciones e interpretaciones de textos dramáticos. Los directores van a lo suyo y sólo están contentos cuando les dices lo que quieren oír para sus fines. Creo que a Amenábar se le ha subido a la cabeza el cargo de director. A mi parecer es muy bueno, pero en este caso no ha encontrado la idea principal, la creación de un personaje sólido.

Clares dijo...

Por cierto, para los que queráis leer los textos, creo que me he equivocado en los enlaces y se abren los documentos al contrario. Mis disculpas. Lo cambiaría, pero lleva su tiempo.

Mameluco dijo...

Acabo de venir de verla.
Más o menos comparto tu opinión, menos sobre el aprecia a Amenábar y eso de -abro comillas-:

¿Alguien le ha supervisado los diálogos, donde Hipatia y sus discípulos hablan como personajes de un cómic?

Me parece muy mal que se identifique la obviedad con los tebeos.

Esos momentos aéreos son de demasiado utilizar el Google Earth.

Pero lo que si me gusta es que una peli que es producto de masas (¿cual del repelente niño Vicente no lo es?) como tú bien dices, apueste tanto por el ateismo, cosa esa al menos de alabar.

No creo que el caso de Hipatia (la de la peli, no sabemos la de la vida real) sea solo un asunto feminista o femenino -sería reducir mucho el campo-, sino que hay compararla con Giordano Bruno, por ejemplo. Mártires de las ideas. La ciencia contra la religión, al menos a mi eso me atrae más.

Pero que se sacara las leyes de Kepler de la manga me ha parecido hilarante. Kepler escribió un libraco de 700 páginas solo para explicar sus dos primeras leyes...
Y ella con una vara, dos antorchas y un esclavo, ekilikuá...

Muy simple todo. Pero si la película consigue que se odie más la religión, como he dicho antes, ¡bravo!

Leandro dijo...

Me han gustado mucho la entrada y el monólogo; no sé leer teatro. Sólo dos peros. Uno: me choca que te alegre el triunfo de una película mediocre (según tú, yo aún no la he visto) sólo porque el diretor es uno de los nuestros; podría entenderlo si fuera amigo o familia (bueno... a lo mejor lo es y yo no lo sé), pero no por una mera afinidad ideológica o nacional, que no sé a cual de las dos te refieres, supongo que a la primera. Y dos: los americanos son varios cientos de millones, y entre ellos, varios miles de cineastas; supongo que unos lo habrían hecho mejor y otros peor. ¿Todos peor, por el mero hecho de ser americanos? Me parece un lugar común impropio de alguien que muestra tu capacidad de reflexión. Por supuesto, sin llegar al extremo de quien considera que bienvenida sea una mala película si con ella conseguimos que se odie más a la religión; es difícil autodefinirse mejor.

Clares dijo...

Mameluco, en primer lugar lo de los tebeos. No es la obviedad, es la simplicidad del discurso, que, lógicamente, forma parte del diálogo del cómic, como una característica del género, por razones, esta vez sí, obvias, a no ser que el guionista sea un genio que pueda condensar un mundo en un sencillo diálogo. Hay casos, de uno de los cuales haré un post en breve, y cuyo conocimiento te debo a ti. Todo mi agradecimiento, amigo.
Por otra parte, no estoy yo muy dispuesta a lo del odio, a nadie ni a nada. Lo que se resalta en esta película, bien analizada, es lo pernicioso de las alianzas entre los poderes políticos y religiosos, y también el fanatismo y la intolerancia de las religiones, concretamente de las monoteístas, en contraposición a la ingenuidad de las politeístas. También a mí los razonamientos científicos me han parecido simplistas. Es cierto que grandes científicos de la época se arreglaban con un área de arena y unas cuerdas, pero el discurso no es apropiado en ningún momento.

Clares dijo...

Se me olvidaba, sí, comentar lo del feminismo. De acuerdo que esta en la linea de un Bruno, un Servet, un Galileo... todos hombres, claro, porque la ciencia y el pensamiento estaban vetados a las mujeres, y había que tener un padre "especial" o una fuerza titánica para ser mujer y seguir otros caminos que los marcados por el sistema. En ese sentido, Hipatia es un icono de las feministas, además de un icono entre otros de la lucha entre el pensamiento racional y las creencias o supersticiones, según se mire.

Clares dijo...

Leandro, cuando digo "uno de los nuestros" me refiero a que es un español, y sobre todo un europeo. Lo de la ideología, digamos que además, pero no por la cosa religiosa, sino en general.
Lo de siempre, cada cual se radicaliza en el punto que quiera, y no seré yo quien impida que cada cual diga lo que quiera, ni en mi blog ni en ninguna parte. Yo no estoy por el odio, desde luego, pero sí por la comprensión de los procesos historicos que han venido llevando a la humanidad a la crueldad, a la desigualdad, y de paso a la intolerancia, al fanatismo. Son cosas muy peligrosas, como la historia ha denmostrado en repetidas y dolorosas ocasiones.
Y lo de los americanos lo digo, no por prejuicio contra el pueblo en general, sino porque cuando se ponen a hacer películas históricas que no sean de su corta historia siempre hacen unos disparates infumables. Otra cosa es cuando se ocupan de lo suyo. Me encanta el cine americano, pero según de quién y de qué época y de qué género.

Mameluco dijo...

Sigo diciendo que el discurso del Cómic no es simple, a no ser que sea de superhéroes -y dependiendo de que superhéroes-. Will Eisner está para algo. Una cosa es ser sintético, sucinto, y otra muy distinta es ser simple.

Y matizar una cosa, Miguel Servet no fue condenado por los calvinistas por descubrir la circulación de la sangre ni por nada científico, sino por negar esa cosa rara de Dios es Uno y Trino. No porque fuera ateo ni nada, sino porque era contrario a algunas de las ideas luteranas (es considerado uno de los padre del unitarismo moderno; 1=1 y no 1=3). Podemos considerarlo como muerto por la libertad de opinión, más que como mártir de la ciencia.
Y yo no odio a nadie, pero odio cosas. Lo siento, errorum humano est (o como se diga en latinajo). Todos odiamos, aunque seamos trocicos de pan.

Leandro dijo...

A mí también me gusta mucho el cine americano. Por supuesto, depende de quién. Pero, si tengo que sacar la media, es el que más me gusta. Aunque debo reconocer que he intentado recordar alguna película americana de tema histórico para apoyar mi argumento... y agua. En el mejor de los casos, entretenidas; y pare usted de contar

Clares dijo...

Mame, no tengo tantos conocimientos de cómic y tebeo como tú, pero los que he leído excepto algunas excepciones, ya me entiendes, suelen tener unos diálogos muy esquemáticos, aunque siempre eficaces al fin que se proponen.
Lo de Servet ya lo sabía, pero sea por una cosa o por otra, se lo cargaron por pensar por su cuenta, que ya ves que siempre sale caro.

Clares dijo...

Pues eso es lo que decía. Si te cuentan la Guerra de Secesión, por ejemplo, puede salirles bien o mal, pero como intenten hacer un peplo o algo de historia anterior a los padres peregrinos, se meten en unos jardines que no sé yo.

La Gallina Ciega dijo...

El otro día me di de boca con una persona algo más que fascinante que me produce una envidia sana. El dibujante lorquino José Luis Munuera, que viene de codearse a sus treinta y pocos años con lo más clásico del cómic internacional (suyos son los tres álbumes de Spirou y Fantasio más recientes) acaba de presentar su trabajo más personal (El juego de la luna) del que me han gustado el texto y, sobre todo, el dibujo (y esa es la parte que yo le envidio de verdad). Después de ir a Granada para comprarle el libro, hablar con él y poder leerlo sin intermediarios, lo llamé para darle la enhorabuena y le dije que si es que no había pensado en pintar acuarelas (el tío es un viejo japonés dibujando naturaleza). Me dijo que lo suyo era lo que era y que nadie podría arrancarlo de contar historias para jóvenes y no tan jóvenes (tengo 50 años y siento devoción y emoción cuando de buen cómic se trata). Contar historias con formato de cómic, eso es lo que hace bien José Luis Munuera, y puede ser que Amenábar no pretendiese otra cosa. Contar una historia de la manera más simple posible, con casi caricaturas de los personajes, y al final meter un bocadillo que lo explica todo: las religiones monoteístas que tanto culpamos o disculpamos, dependiendo de dónde se haya nacido, han supuesto más un atraso científico de aproximadamente 1.000 años en la acumulación de conocimientos útiles a la sociedad. Y todo resumido en el paradigma de una mujer astrónoma que vivió a caballo entre los siglos IV y V, justo el momento en que el cristianismo se abría paso a costa de lo que fuese. No quiero que Amenábar me dé su punto de vista sobre el asunto; lo que espero de él es que cree un arquetipo en el que encerrar la historia, algo reconocible fácilmente cuando veamos que eso que ocurrió entonces puede que esté pasando ahora. Con menos violencia, es cierto, pero con la misma intransigencia e intolerancia de entonces aunque maquillada. Algo hemos ganado. Amenábar me ha hecho pensar sobre el asunto y eso, para el cine al que estamos acostumbrados, no es poco. Que quizás alguien ya tenía superado el asunto, pues es posible; pero no sé yo si el 90 por ciento de los espectadores se han parado a reflexionar un instante dónde está el origen de esa aversión vaticana por los avances científicos (de modo especial los que tienen que ver con la medicina y la astronomía), por qué hubo que hacer un documento pontificio sobre la fe y la razón, y, aún más, por qué la gran teología escolástica, el sistema filosófico que rigió el pensamiento y el conocimiento durante centurias, es hoy poco más que ese sueño de la razón que Goya aplicaba a los ilustrados y que parece extenderse como el aceite sobre otros períodos históricos.

Clares dijo...

A ese amigo lo conozco por su padre, que me habló de él cuando aún era un chaval y me enseñó algunos dibujos. Debe de ser muy bueno, según era a los quince.
Quizás tienes razón en lo que dices, en lo del cómic, y eso es lo que yo andaba intuyendo sin saberlo. Porque para reflexionar da el tema; es decir, la película da tema. Otra cosa es que yo me aburriera, porque esperaba algo más o porque no ha dado con el ritmo, o porque me molestaba el aire de videojuego, o yo qué sé.
Sí, también lo dije, muchos espectadores, todo un éxito, y la gente media, toda haciéndose una etiqueta para funcionar. Lo cual no es malo, porque sin declararme elitista, en el fondo me parece que mucha, demasiada gente funciona con etiquetas y que están vendiendo muchas del otro lado, así que no es malo que se vendan algunas de éste. Saludos, gallina invidente clarividente.

Miguel dijo...

He leído con mucho interés tu post y no tengo más que felicitarte por ello. Es una crónica equilibrada, sesuda y erudita. La verdad es que me has convencido en todo. Yo había visto la película y cuando salí del cine iba pensando en qué le faltaba a la película que no acababa de engancharme. Y tú me lo has hecho ver. Enhorabuena por esta entrada, ciertamente prodigiodsa.

Un abrazo.

Clares dijo...

Me alegra mucho, Miguel, que mi entrada te aclare algo de esa insatisfacción tuya al salir del cine. A veces uno no puede ver qué pasa exactamente, y otra persona ha visto lo justo para aclarar las ideas. A mí me pasa con frecuencia, que no veo algo hasta que otro me lo hace notar. Para eso estamos, para compartir la mirada. Un abrazo, colega.

Laura dijo...

¡ Qué gusto leerte!, ni una coma se puede añadir a tu comentario de la peli, he leido el monólogo, y a partir de él intuyo una Hipatia distinta de la de Ágora. Gracias por compartir tus conocimientos, a partir de ahora investigaré sobre esta mujer, aunque creo que tu ya lo has hecho por mi. Un placer poder acceder a tus escritos. Un abrazo. Laura.

Clares dijo...

Muchas gracias, Laura, por haber leído el monólogo, es un placer tener lectoras como tú. No te creas, la investigación sobre Hipatia sigue abierta, porque se sabe poco de esta mujer, y todo a través de los escritos de sus contemporáneos, unos la apreciaban y otros no. Un abrazo.

Pilar dijo...

Bastante de acuerdo en general con lo que dices, la vi estos días pasados. Añadiría que me pareció una unidad didáctica, tan simple como lo son en teoría todas. Sin emabardo como instrucción para niños, junto a "Y Buda explotó de vergüenza", incomparablemente mejor -y cruda-, me parece que pone de relieve la intolerancia con que las ideologías se van superponiendo normalmente acompañadas a un movimiento aparentemente liberador. Mira el caso de Irán y lo bien que se cuenta en el cómic Persépolis. Añadir además que solo hay que mirar el campo de Cartagena en épocas de recogida para comprobar que la esclvitud no solo no acabó sino que sigue siendo útil para las sociedades modernas. Un besico