06 enero 2008

Cuaderno 2008

A veces, sin saber para qué exactamente lo usaré luego, compro un cuaderno. Este que veis aquí me enamoró a la primera mirada. "Cómpralo, ya lo usarás para algo bueno. Y si no, que lo disfruten tus herederos", me decía esa voz interior tan persuasiva que nos habla cuando algo nos tienta y nos parece que no deberíamos cogerlo; en este caso se trataba de un capricho. Yo no había salido a comprar ningún cuaderno, ni me hacía falta tampoco. Pero al final lo compré y ahora no me arrepiento en absoluto, porque va a ser mi
CUADERNO 2008

¿Os hablo de un diario? Algo así. He solido llevarlos a lo largo de mi vida, de una manera intermintente. He terminado pocos cuadernos hasta la última página; algunos sí, los privilegiados, los más queridos, los correspondientes a tiempos de felicidad.
¿Y éste tendrá esa suerte? No lo puedo saber todavía, pero sé que ahora soy mucho más disciplinada y tengo, incluso, un punto de obsesiva. Tampoco sé cómo serán los tiempos que se avecinan y si esos tiempos influirán en mi continuidad como escritora de diario. Mientras lo mantenga, una promesa: pasaré aquí aquellos textos personales que pasen mi prueba. Por eso irán con retraso respecto a los días de publicación. Antes dormirán un poco. La tinta es demasiado negra cuando está recién escrita. Tiene que agrisar un poco para que esté en su punto.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Querida Profesora,digo profesora xq soy alumna suya aunq prefiero no decir que alumna por el simple hecho de que el comentario que voy a hacer es bueno y no quiero q le pase x la cabeza q es x algún tipo de interés en lo que tiene que ver con mi nota en su asignatura.
No voy a enrrollarme demasiado solo diré lo q puede q mucha gente ya le haya dicho,que usted escribe de maravilla principalmente y ya como algo secundario q se me han llegado a saltar las lagrimas con x ejemplo los escritos dedicados a su padre.

Saludos de una alumna suya que se alegra de tenerla como profesora.

Clares dijo...

Te agradezco mucho tu comentario, y aunque me hubieras dicho quién eras no eso no habría influido en mi apreciación de tus estudios y progresos. La verdad es que, aparte los compromisos académicos, que siempre los he tenido claros -yo no tengo preferencias ni "manías" con ningún alumno ni alumna, aunque algunos crean que sí- me llena de orgullo que una alumna se dirija a mí en esos términos y me halague como no merezco.
Una vez más, gracias, chica.