20 octubre 2008

Genji monogatari, Segunda parte: Catástrofe


Desde mediados de agosto, alternando con otras lecturas profesionales unas, y gustosas otras, he venido siguiendo la preciosa lectura de esta inmensa novela, sorprendente por muchos conceptos. Han sido cerca de dos mil páginas de apretada letra de las que he obtenido un placer único. Creo que he leído en mi vida pocas cosas tan buenas como la extensa novela de Murasaki Shikibu, la dama Murasaki, la cortesana del siglo X, del período Heian japonés. Siento ahora que haya estado oculta para mí tanto tiempo.
Un día, hablando de la creatividad femenina, un amigo al que quiero mucho, me provocaba con la pregunta de si había alguna mujer que hubiera llegado a las cotas de poesía logradas por los hombres. No me importaba la pregunta, pues para mí había mujeres, las que habían luchado contra viento y marea para desarrollar su arte, que habían conseguido esas cotas; no se trataba de una cuestión de número, sino de calidad y belleza. Lo que sí me importa y descubro ahora, es que ese amigo sabía de la existencia de esta escritora, la cual por sí sola constituye esa cota de poesía por la que él preguntaba. Sin embargo, me lo ocultó. ¿Por qué? Tengo mis ideas al respecto, pero por cariño prefiero no exponerlas.
Lo dicho. Leída esta segunda parte, la llamada Catástrofe, me reafirmo en la naturaleza excepcional de esta novela. No recomendable para lectores timoratos (en el sentido de atemorizados) ni para lectores medianos (de urgencia), sino para grandes lectores, muy avanzados en el difícil arte de la lectura.
Yo leo muy deprisa, es cierto, pero esta novela no la he podido leer así. Requiere la calma y la falta de urgencia de un mundo antiguo, el poder recrearse tranquilamente en las descripciones, en las pasiones humanas que refleja, en el mundo ideal, sin guerras ni conflictos políticos, en el que lo meramente humano (relaciones, poesía, música, amores, muerte) puede tomar su propia luz.
Muchas ideas surgen, acerca de las relaciones entre hombres y mujeres en la historia; acerca de la injusticia de una corte delicada, exquisita, aristocrática; acerca de una melancolía connatural al espíritu japonés. Nada de eso importa ante la voz, fina, desenvuelta y aguda de esta mujer de hace tantos siglos.
Son muchas páginas, pero estoy segura de que no dejaré esta novela abandonada en una estantería. Volveré a leerla, como vuelvo a Cervantes o a Tolstoi, a revisitar las voces queridas.
Amigo, no te puedo dar las gracias por el descubrimiento. Pero ten por cierto que ha habido mujeres capaces de captar la gracia inefable de un cerezo. ¿O era de un pajarillo?

9 comentarios:

supersalvajuan dijo...

¿No te aburre Tolstoi? Frío, emoción muy lenta.

Clares dijo...

Querido Supersalva, no sólo no me aburre, sino que además es para mi de los más grandes. No te hablo ya de las grandes novelas, que son algo desmesurado, sino de las "pequeñas" obras, los relatos, los cuentos, los ensayos, "La muerte de Ivan Ilich", por ejemplo. No te lo pierdas, de verdad te lo digo.

Minerva dijo...

Suena interesante ese libro que mencionas :), haber si algún dia le echo una hojeada, o que hojeada, como tu dices mejor leerlo con calma, además, casi todo lo que leo trato de hacerlo con la mayor calma posible para disfrutarlo más :).

Clara y Pepe (los Chuquis) dijo...

No acostumbro a releer los libros, aunque me hayan gustado mucho. Es una mala costumbre. Culpo a la estúpida urgencia que siento por acumular más títulos en mi haber, como si eso tuviese que ver con los mensajes que ellos nos transmiten.
Un buen libro es como una buena película, si la vuelves a ver, te sorprenderá nuevamente... ¿no es así?
Saludos.

Clares dijo...

Hola, Clara y Pepe, bienvenidos a mi blog. Que puedo hacer si tengo la sensación de que algo, mucho se me ha escapado en esta lectura. Lo mismo me ocurre con otros cuantos libros, los que vuelvo a leer de vez en cuando. Saludos.

sirleito dijo...

escuche hablar de ese libro, pero me da flojera leeer jaja
queres que nos linkiemos?

PMM dijo...

Hola Clares, lreconozco que desconocía tanto el título como el autor, quizás porque la literatura y el cine oriental me parece que tienen un ritmo demasiado lentos, aunque me fascina su cultura pero lo has explicado tan bien, que a pesar de tu aviso, hoy mismo voy a ir a mi librería favorita a comprarlo.

PMM dijo...

Por cierto, no sé si ya te lo había dicho. Gracias por incluirme en tu lista de blogs

Clares dijo...

Hola, sirleito. gracias por tu comentario. Cuando tenga un ratito renuevo mis enlaces y te incluyo. He estado en tu blog y resulta muy divertido.

PMM, me gusta la frescura de lo que escribes, algo que yo valoro mucho. Por eso te enlace. Respecto al libro, ya sabes, es larguisimo, pero insisto en que es una joya literaria. Está considerado como una cumbre de la literatura universal.