02 febrero 2009

Boniface Ofogo, el cuentacuentos del Camerún


Lo prometí, y como lo prometido es deuda, que yo me acuerdo muy bien de cómo me educaron en mi casa, aquí tenemos a Boniface Ofogo. Es un encantador de personas, y viene del Camerún. Digo que es un encantador de personas, porque nos dejó en el más puro encantamiento con su palabra. Me hubiera gustado, aún sin entender nada, escucharle hablar en su propio idioma africano, pero todo lo que contó acerca de su país, sus narraciones orales, sus consejos de ancianos, la vida de la gente, arraigada en tradiciones milenarias, lo contó en castellano. Sin embargo, sólo su presencia imponente, con ese traje bordado por completo, en esos colores cálidos, africanos, ya nos traían las imágenes de su país, como un halo en torno a su persona. Cuenta cuentos allí donde lo llaman y es un embajador de la interculturalidad y el entendimiento entre los pueblos. Como no puedo robarle las palabras, dejo un pequeño cuento africano que he tomado de un libro precioso que recomiendo: "La memoria de los cuentos", un viaje alrededor del mundo y de todas las culturas y épocas a través de los cuentos y relatos fundacionales.
Lo publicó Espasa-Calpe en su ya legendaria Colección Austral, pero sigue vivo y se puede encontrar. El cuento es muy primitivo; para comprender todas sus implicaciones hace falta por lo menos un etnólogo serio, pero con un poco de conocimientos, habiendo leído algunos libros, y un poco de psicología, se comprende que hace alusión al mito de la concepción exclusivamente femenina, a un remoto matriarcado.

AMAAVUKUTU

Sucedió en el comienzo, en la primera aparición de la fuente de la vida, que unas palomas bravas fueron a una casa. Allí encontraron a una mujer, sentada afuera. Entraron y dispersaron las cenizas por la casa. La mujer grita. Era casada, no tenía hijos. Y dice:
-Han venido a burlarse de mí; han visto que no tengo hijos. Han desparramado las cenizas.
Entonces llegan seis palomas. Una dice:
-Vukutu.
La otra pregunta:
-¿Por qué dices Vukutu?
La primera repite:
-Vukutu.
La otra insiste:
-¿Por qué dices Vukutu?
Esto ocurría en presencia de la mujer. Entonces la primera paloma dice:
-Toma una espina y aráñate.
La otra repite:
-Vukutu.
La segunda continúa:
-Toma una espina y aráñate. Recoge un coágulo de sangre y ponlo en un cacharro. Ciérralo por abajo y tenlo apartado ocho meses. Ciérralo por abajo y en el octavo mes, destápalo.
La mujer lo destapa y encuentra un niño. En el cacharro el coágulo tenía un niño al lado.
La paloma dice a la mujer:
-Toma el niño, ponlo en un saco y dale de comer.
Llega otra y dice:
-Envuélvelo y ponlo detrás de la casa; acuéstalo, que no lo vean las demás mujeres; dale de comer en abundancia de manera que crezca inmediatamente.
Entonces el niño creció inmediatamente. De noche llega el marido. La mujer enciende buena lumbre. El marido no sabía nada del niño; el niño era solamente hijo del coágulo. La mujer va a buscarlo, lo trae a la parte delantera de la casa, se sienta y lo pone ante sí. Toma el alimento del niño, se lo pone delante y dice:
-Esta es tu comida. Come un poco, hijo mío.
El marido, asombrado, pregunta:
-¿De dónde has sacado este niño? ¿Qué niño es éste?
La mujer responde:
-Es mi hijo, el hijo de un coágulo de mi sangre, el hijo de las palomas que me han comunicado la sabiduría. Me dijeron que me arañase y cortase yo misma, que tomara un coágulo y lo pusiera en un cacharro, y que se haría un niño.
Entonces el marido se regocija, le da las gracias y dice:
-Hoy me siento feliz y contento. Ahora ya tienes un hijo. Está muy bien.

29 comentarios:

supersalvajuan dijo...

¿Y que hace con la alfombra puesta?

Clares dijo...

Desde luego que haces honor a tu nombre, al juego que resulta de tu nombre. Que no es una alfombra, que es el traje de su etnia, una túnica bordada por completo, con polainas y gorro a juego. Si lo hubieras visto en la realidad, era impresionante. La foto no da la dimensión imponente que tenía, porque además era un hombre enorme, de una gran corpulencia.

Miguel Ángel dijo...

¡Te superas, Clares! Me estoy imaginando la gozada de escuchar a ese hombrón contando historias, y al público embobado con la boca abierta y sin perder ni palabra ni gesto, que seguro que los hubo, y significativos.

Reconozco que yo soy más de palabra que de imágenes. Me encantan las historias bien contadas.

Fui alumno por un día de Miguel Delibes, y hace ya muchos años, pero no lo he olvidado. Fue otra gozada.

En cuanto al cuento, ¡qué decir, para empaquetar y enviar como regalo!

Mal bicho dijo...

Caramba, nunca había leido un cuento tan...africano, jajaja
En Betanzos hay cada día mas senegaleses y, la verdad, me encanta cuando me cuentan historias de su país.

Clares dijo...

Bueno, Miguel Ángel, suerte por suerte. A mí me hubiera gustado ser alumna por media hora sólo de Delibes, pero que tú lo hayas sido ya me alegra. Sí que te hubiera gustado oír a Boniface. Para la próxima, te invito.

El mundo africano es muy peculiar. Y el cuento lo es, en efecto, Malbicho. Muy primitivo, como digo, y tengo otros aún más remotos. Un abrazo, ingeniero.

Joselu dijo...

Sin embargo, los cuentos tradicionales africanos presuponen un contexto cultural, fuera del cual es difícil disfrutarlos en su delicadeza y complejidad. Este mismo cuento que has recogido requiere una exégesis para darle sentido. Es lo mismo que la poesía tradicional española de la que hay que entender ciertas claves para degustarla con aprovechamiento. A veces he intentado leerles cuentos tradicionales africanos a mis alumnos, pero he comprobado que no les llegaban por lo que he dicho. Seguramente si hubiera venido un recitador como Boniface Ofogo, un griot, con esa presencia, dominio de la voz y capacidad comunicativa, hubiera sido diferente. Yo también soy aficionado a los cuentos y relatos africanos.

Clares dijo...

Muchas gracias, Joselu, por devolverme la palabra exacta que él empleó para definirse. Como no había nada escrito, la oí en su pronunciación y no pude escribirla fielmente. Una de las cosas que hizo Boniface fue explicar la función del griot. Me impresionó el relato que hizo de un funeral en su pueblo, cuando el griot va y canta las excelencias del muerto, sus orígenes, sus hechos. Fue una delicia. Sí que es verdad que contextualizados pueden resultar más claros, pero si se han leído muchos cuentos tradicionales, se reconoce el estilo de cada país y pueblo y se puede entender, porque siempre hay en ellos algo común y humano. Yo he contado a mis alumnos cuentos chinos, japoneses, africanos, y siempre lo han entendido. Quizás porque estos niños están acostumbrados a escuchar cuentos. Creo que esa es la clave. Uno cada día. Yo no puedo empezar una clase en tercero de la ESO si no es con un cuento. Después, a trabajar.

Ramón de Mielina dijo...

en qué idioma lo contó??? cuento bnonito!

Clara y Pepe (los Chuquis) dijo...

Otras culturas tan distintas a la nuestra, tan diferentes de lo que conocemos. Es bueno saber de su existencia, para no vivir en una burbuja. A través de los cuentos se aprende y reconoce.
A veces cerramos las puertas, sólo por ignorancia... y nos perdemos tanto.
Saludos.

Clares dijo...

Ramón, lo contó todo en castellano. Él habla, según sé, su idioma africano, el de su etnia, que no sé cuál es, pues ya sabes que África es un mosaico enorme de lenguas, y además el francés, pero lleva ya algunos años en España, y si no hablara castellano lo iba a tener crudo para ganarse la vida aquí y en Latinoamérica, que es su ámbito de trabajo. No caí en la cuenta de pedirle que nos contara algo en su propio idioma. Sí, es cierto, el cuento es raro, pero tiene un encanto especial, el de lo muy primitivo.

Clarita y Pepe, tanto gusto veros por aquí. Tenéis razón en lo que decís, hay que ver otras culturas y otros mundos, aprender de la gente de todo el mundo. Luego os hago una visitica y os cuento.

supersalvajuan dijo...

Eso no es una túnica. Es una alfombra. Y punto.

Matapollos dijo...

Un cuento muy primitivo pero de una gran riqueza.
También creo que sería precioso escucharlo en su idioma original.
Hay personas que parece que han recibido un "don de lenguas" y consiguen que los oyentes, como si de magia se tratase, seamos capaces de percibir algo de lo que nos quieren contar.

alfonso dijo...

una bonita historia, un bonito cuento, estaria bien oirlo en mitad de la noche,en un monte y con la luz de una lumbre, asi esas historias cobrarian mas vida y podriamos saborearlas mejor

Clares dijo...

Pues si era una alfombra, la llevaba con mucha gracia y dignidad, super. Es lo que tiene ser africano. Yo me pongo una alfombra así y parezco un sofá loco.

Matapollos, me estáis haciendo dudar. A lo mejor hablaba en su lengua y yo me creí que era castellano. Yo tengo un amigo actor que hablaba con la novia húngara por teléfono sin saber ni él húngaro ni ella español. Difícil, pero verdad, que fui testigo. El cuento, es verdad, es precioso y extraño.

el brazo de cervantes dijo...

si, cada cuento tiene su momento en la vida,solucionan problemas. Este me parece totalmente surrealista, me quedo a cuadros. Desde luego verlo en directo hubiera ayudado mucho a entender el sentido del cuento. Vaya un personaje espectacular. Me apunto para el año que viene a Barranda.
Hace dos años tuve el gusto de hacer un curso en el museo de música étnica . Se llamaba "Música africana:terapia social", muy didáctico, lo suelen hacer de vez en cuando por semana santa. Fue precioso escuchar al ponente Pedro Espí Sanchis , un valenciano que ha vivido 20 años en Suráfrica investigando sobre música , un placer verlo en directo contar cuentos del sur de africa sobretodo para introducirnos al conocimiento de los intrumentos y resaltar su valor curativo.Barranda, no hay que perderla de vista.

Un profe cualquiera... dijo...

Clares, tu cuento me ha recordado una película preciosa (que a mi hijo le encanta) y que se llama "Kirikú y la bruja", y que trata de las aventuras de un niño recién nacido durante su primer día de vida, de cómo se enfrenta a una bruja y cómo la "vence".
En la primera secuencia vemos a la madre de Kirikú encinta y recostada en su choza. De su tripa sale una voz que dice: "Madre, dame a luz". A lo que la madre contesta: "Un niño que habla en el vientre de su madre, se da a luz sólo." Entonces vemos a Kirikú que sale del cuerpo de su madre, se corta el cordón umbilical, y..."
Quizá debas buscarla y verla, no tiene desperdicio.
Un abrazo.

Clares dijo...

Profe, te mando a este enlace y no te digo más:

http://kaolinclares.blogspot.com/2008/12/lotte-reinigers-y-michel-ocelot.html

Aparte esto, qué bien que hayas venido a visitarme. Escribe algo, anda, que me da siempre gusto leerte. Ahora me voy para allá y te dejo también allí el enlace, por si no ves este comentario.

Hola, bracico de Cervantes, sí que es una preciosidad lo de Barranda. El año próximo nos vamos juntas a disfrutar de todo. Y qué te voy a decir de los cuentos. Son la mitad de mi vida.

Un profe cualquiera... dijo...

¡Anda, coño, que pequeño es el mundo, jejeje!

Oshimatoti dijo...

Ayer uno de mis niños me explicaba un cuento africano precioso titulado "Madissú" coescrito por Christine Nostlinger. Hay un universo de cultura que desconocemos: tengo claro como educador que hay aún muchas puertas por abrir...

La del Planeta dijo...

Tiene que impresionar ver a ese hombre tan grande, colorido y seguro que expresivo narrando cuentos, con toda la magia que envuelve al continente africano.

Clares dijo...

Jajajaja, profe, ya ves que el mundo es un pañuelo, o un moquero, que más o menos. Un abrazo, colega.

Los cuentos africanos, Oshimatoti, son siempre impresionantes por su primitivismo y su frescura, a pesar de que son milenarios y llenos de sabiduría. Ya pondré algunos más.

Sí que era mágico, La del Planeta, fascinante. Quizás alguna vez tengas la oportunidad, no te lo pierdas si es así.

Pilar dijo...

Es curioso eso de las cenizas y las palomas, tan simbólico,y no digamos el coágulo femenino convertido en vida, la naturalidad de la aceptación del padre, qué mítico.

Yo hace un par de años tuve la suerte de ir a Barranda a hacer un curso de música africana, y allí un valenciano de origen inglés pasado por Francia y ahora residente en Cabo Verde --toma ya-- "contó" cuentos musciados, o músicas narradas, espectacularmente. Proponìa instrumentos para crear sonidos, que a su vez tenían que ver con hsitorias que nacían de la naturaleza, el crecimiento de los seres, el viento o la lluvia. Ir a Barranda es encontrar siempre otro punto de vista. Qué bien

Miguel dijo...

Yo creo que los cuentos son la esencia de la cultura de los pueblos. Tuvo que ser impresionante escuchar de viva voz a Boniface Ofogo, con este atavío que muestra la fotografía y su presencia, declamar las razones del cuento.
Un abrazo.

Un profe cualquiera... dijo...

Clares, te recomiendo un video de un tal Oren Lavie que puedes ver en http://moscaluna.blogspot.com/
Ya me dirás que te parece. Besos
(Ya he actualizado, jajaja)

Clares dijo...

El año próximo, Pilar, nos vamos a Barranda, que ya he apalabrado alojamiento en el Zorro. Haya lo que haya, siempre aprenderemos y lo pasaremos bien.

No te lo puedes imaginar, Miguel, una preciosidad. Salimos impresionadas de oírlo. Recuerdo un cuento que contó que luego lo paso, porque tiene su miga.

Profe, ahora voy a verte y a mirar ese vídeo, que seguro que es una joya.

Ramón de Mielina dijo...

ahhhh... okkkkk pensé que tendría un traductor o algo! :-) pero habría perdido la gracia...

Clares dijo...

Sí, Ramón, hablaba bastante bien el español, porque además de aquí trabaja mucho en América. El vídeo que he puesto en la siguiente entrada lo puedes ver, con fragmentos de actuaciones.

mluz dijo...

Unos cuentos preciosos. Fui a verle hace poco a la biblioteca que está por Iglesia y fue una fiesta. Los críos se lo pasaron genial, es un hombrón lleno de humanidad y divertidísimo, contagia alegría. Le puse un post en mi blog también yo, tanto me gustó http://www.cuentosdebolsillo.com/?p=467
un abrazo

Clares dijo...

Qué bien, mluz, tú también has tenido la suerte de verlo y escucharlo. Ese precioso recuerdo que compartimos, además del gusto por los cuentos. Un besico.